Honduras
Igual que Jesús, nuestro país es despojado de sus vestiduras, de la riqueza forestal, por la avaricia, por el amor al dinero de aquellos que están convirtiendo lo poco que queda de nuestros bosques en un desierto y con ello se están robando también nuestro oxígeno.
Denunciemos a los que roban lo nuestro, defendamos nuestras fuentes de agua.
Denunciemos a los que hacen del país un basurero, seamos responsables en el manejos de los desperdicios. Pensemos qué país le está quedando a las próximas generaciones.
Ellos merecen gozar de un lugar para vivir dignamente para descubrir el proyecto de Dios para sus vidas.
Hermanas y hermanos, oremos para que sepamos lo que verdaderamente tiene valor en la vida.
Dejemos de postrarnos ante el lujo desmedido. Los placeres sin reglas morales, la avaricia, los desenfrenos económicos.
Oremos al Señor para que todos aquellos empresarios que despojan de la dignidad a los trabajadores con tratos inhumanos, amenazas, negándoles sus derechos, se despojen de sus intereses mezquinos y mentalidades egoístas y se llenen del amor de Dios.
Por los organismos financieros internacionales, por las empresas transnacionales que a veces corrompen conciencias de funcionarios, para que no se acepten los sobornos, para que no acepten préstamos cuyo pago de intereses despoja de oportunidades a miles de compatriotas.