Honduras
En la primera estación que revive aquel momento en que Jesús fue condenado a muerte, el arzobispo capitalino, cardenal Óscar Andrés Rodríguez, fustigó la falta de justicia que existe para miles de hondureños.
También reprobó a los hombres que por su infidelidad e irresponsabilidad condenan al abandono a las mujeres y los niños.
Rodríguez reflexionó que el Hijo de Dios fue condenado por los jefes del pueblo “porque no soportaron que ese hombre les denunciara con su vida tanta falsedad y tanta corrupción, el hacer de la religión escudo político y el querer vivir a costa de la fe del pueblo”.
Rodríguez precisó que en nuestro tiempo “tal vez seremos condenados injustamente si nos atrevemos, como Jesús, a hacer coherentes con la fe, ser condenado a ser excluido, marginado, aislado por la sociedad”.
¿Verdad que a todos nos da miedo no ser valorados o no ser tomados en cuenta?, preguntó para luego responder que “por miedo no tenemos que callar la verdad”.
Recordó las palabras de Jesús cuando dirigiéndose a la multitud dijo: “Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta gente adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él”.
A continuación ripostó a la feligresía diciéndoles que “si la coherencia te lleva a ser condenado, no temas, no renuncies a tu identidad ni a tu misión; no temas a los que matan el cuerpo y ya no pueden hacer nada más, sino a aquél que puede destruir al hombre entero.
“Es mejor sufrir por amor a Dios las injusticias, que sufrir por haber negado a aquél que sufrió por nosotros”, acotó el ministro religioso.
Enseguida subrayó que en Honduras “Jesús sigue siendo condenado injustamente en la persona de miles de compatriotas que sufren la injusticia en los tribunales de justicia.
“Para que nuestra nueva Corte Suprema actúe con transparencia, honestidad y valentía y no se dejen amedrentar por quienes violan, trafican y saquean las arcas del Estado ¡oremos al señor!
Lamentó además, que muchas mujeres y niños han sido condenados al abandono por parte de hombres infieles e irresponsables, por lo que elevó plegarias a Dios para que cese la paternidad irresponsable y que cada día haya más hogares integrados en Honduras.
* La condena: La primera estación evoca el momento en que Jesús es condenado a morir crucificado, tal como lo demandó un pueblo manipulado.