Honduras
Por ahí dicen que "madre solo hay una", pero esa frase que mejor ni se la digan a las mujeres de esta historia.
Son mujeres que sin haber dado a luz a decenas de niños han desarrollado un inmenso amor por los pequeñines que cuidan. Se trata de las madres sustitutas, las mamis de guardería.
Ellas se dedican al cuidado de niños y niñas que no pueden ser cuidados durante el día por sus padres, debido a la enorme carga laboral que tienen.
En casa mamá les brinda los alimentos, cuidado de su higiene personal, les ayuda en los deberes escolares y les enseñan el camino de la vida.
Pero mientras ellas trabajan durante el día, la "mamá sustituta" complementa ese cuidado.
Un ejemplo claro de estas valiosas mujeres son las que se encuentran en el proyecto Nuestros Pequeños Hermanos, el jardín maternal Margarita Guevara y Enrique Lazarus, entre decenas más. Ellas comparten la responsabilidad en la formación y educativa de los hijos de todas las mujeres que trabajan.
Desde muy temprano reciben a los pequeños en edades comprendidas entre 1 y 8 años, brindándoles estimulación temprana a los más pequeños, inculcar valores morales y buenas costumbres a los mayorcitos, así como el fomento de conocimientos que solidifiquen la integración familiar y estimular su desarrollo psicomotor, entre otros aspectos.
El trabajo de las "mamis sustitutas" del proyecto Nuestros Pequeños Hermanos, que se encuentra en las inmediaciones del centro comercial La Isla, completa la labor de los padres en casa, propiciando el buen desarrollo físico y moral de los pequeños.
En el jardín maternal Margarita Guevara, unos 30 pequeñines están al cuidado de mujeres amorosas que dedican su tiempo a la atención y desarrollo psicomotor de los niños y niñas.
La labor de estas mujeres es invaluable, ya que a pesar que cada una tiene sus propias responsabilidades dentro de sus hogares, contribuyen con su trabajo en la formación de estos pequeños.
Para realizar su trabajo requieren no solo de cualidades formativas, sino también de cualidades personales que ayuden a realizar mejor su labor.
Paciencia, dedicación, iniciativa y sobretodo amor por estos pequeños, forman parte de las mismas.
Deseos de continuar
Esfuerzo, valor y voluntad de trabajo son unas de las bases que utiliza la maestra Elida Medina, quien a sus 61 años de edad tiene la perseverancia de tratar con menores de edad. "Dios me ha dado la dicha de trabajar con pequeñas, soy maestra de profesión pero también de nación, siempre me han gustado los niños, mis hijos hoy en día ya están grandes pero al ver la cara de estos pequeños hay momentos que me remontan a cuando ellos eran pequeños", dice Medina, maestra del jardín de Nuestros Pequeños Hermanos.
Medina se ha convertido en un ejemplo de amor digno de admirar por todas las mujeres. "El pasar de los años me ha enseñado que Dios no nos trajo a esta tierra para vivir solo para nosotras mismas, sino que también para servir a las personas que más lo necesitan".
Otro de los ejemplos a seguir es la maestra Alba Soto, quien a pesar de tener sus hijos pequeños, tiene a su cargo alrededor de 30 más a quienes cuida y ama constantemente ya que sus padres tienen que trabajar.
"Esta ha sido una historia familiar. El Jardín ya lleva más de 20 años de estar funcionando al cuidado de los pequeños", platicó la dulce maestra.
Honduras conmemora hoy, junto al resto del mundo, el Día de la Madre y qué mejor manera de celebrar que demostrando que las mujeres catrachas son de armas tomar y pueden destacar en cualquiera de las tareas que les toque.