Honduras
Los vientos que vienen del sur no solo han provocado copias de tendencias ideológicas sino también un clima sin precedentes de hostilidad y de censura hacia medios de comunicación y periodistas independientes.
Honduras conmemora hoy el Día del Periodista no solo en medio de un ambiente de constantes ataques a los comunicadores desde el poder, sino también de la consternación ante el secuestro de los periodistas Andrés Torres y Bernardo Rivera.
Enrique Santos, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y, además codirector del diario colombiano El Tiempo, habló sobre las serias amenazas a la libertad de expresión en América Latina y el llamamiento a la ciudadanía para combatirlo. Aquí sus impresiones:
¿Cómo ve desde la óptica de la SIP el respeto a la Libertad de prensa en Latinoamericana?
Lo primero es que hay una tendencia muy preocupante en diversos países de América Latina que se refleja en una tensión creciente entre los gobierno y la prensa, sobre todo los medios impresos. Una hostilidad y una animadversión cada vez más evidente por parte de jefes de Estado. Esto está sucediendo en Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Argentina y en Honduras. Esa situación nos preocupa mucho porque este clima de hostilidad se puede traducir en un clima de intimidación que sienten los periodistas y se traduce en autosensura. Esto lo vemos con mucha preocupación.
Llama la atención que esta situación se dé en los llamados países “socialistas del siglo XXI, ¿es parte de esta ideología ser intolerante a la crítica?
Yo creo que hay un modelo de patrón que instaló Hugo Chávez en Venezuela que se está propagando y que está siendo imitado por otros presidentes y que constituye una práctica inaceptable y además contradictoria porque se trata de mandatarios que llegaron al poder en elecciones democráticas, tras críticas muy feroces a los gobierno anteriores y una vez en el poder se muestran totalmente intolerantes. Ellos deben ser tolerantes y deben dar por bienvenidas las críticas de cualquier medio de comunicación.
¿Qué opinión le merece la nueva cruzada de Chávez contra la cadena de TV, Globovisión?
Me parece que esto forma parte de una estrategia lenta, progresiva y sistemáticamente de asfixia de los medios independientes de su gobierno, ya tuvimos el caso de RCTV. Todo indica que está empeñado en sacarla (a Globovisión) del aire, lo que pone peor el panorama de la libertad de expresión en Venezuela. Ya tiene el control de la mayoría de televisoras y de radio y quiere sacar del aire a las pocas que permanecen con posiciones independientes y que son críticas de su gobierno.
¿En el juego de la democracia, cuál cree que debe ser el rol de los medios de comunicación y los periodistas?
Deben cumplir con su función fiscalizadora de los poderes públicos y privados. No pueden perder de vista que ellos son los representantes del bien común.
Mientras la prensa cumpla esta función, estará fortaleciendo su rol dentro de la democracia y por eso es que los gobernantes de hoy en día se muestran tan intolerantes ante la prensa. Lo que quieren es debilitar el estamento de la democracia, de tener una prensa independiente y libre.
¿A qué puede conducir este papel intolerante de los gobiernos, cuáles pueden ser las consecuencias?
Por un lado, si hay una hostilidad y una animadversión de los gobiernos contra medios de comunicación se puede traducir en que ellos se sientan intimidados y ellos empiecen a aplicarse la autocensura y eso, obviamente, restringe la libertad de opinión.
¿Qué opinión le merece el clima hostil a los medios de comunicación independientes en Honduras?
Tenemos datos sobre una iniciativa de crear un observatorio de medios, no sé si eso se hizo, pero nos parece una propuesta peligrosa e inconveniente, tener un observatorio organizado por el Estado o por el gobierno que evalúe la calidad o la objetividad de lo que dicen los medios.
Eso es incongruente con la libertad de expresión y de prensa. En general, la actitud de hostilidad de agresión y de animadversión por parte del presidente Zelaya pues es una cosa que nos mantiene en una actitud muy vigilante y confiamos en que esto no derive en medidas de cohesión o de censura contra los medios.
¿A qué estamos llamados los comunicadores sociales ante amenazas que provengan del poder para censurarnos?
Hay que acudir a todos los mecanismo de defensa y de denuncia. Si hay una persecución evidente contra los medios, hay que acudir a todos los organismos internacionales como la SIP, Word Press, Comité Interamericano o internacional de Derechos Humanos para crear una solidaridad nacional e internacional en defensa de la libertad de prensa y yo creo que la ciudadanía es la primera que debe reaccionar cuando quieren coartar la libertad de expresión.
Hay que exigirle al gobierno que cree las condiciones y las garantías para que se pueda ejercer la profesión con seguridad.
¿Qué acciones concretas debe hacer la población?
Eso depende del grado de conciencia política que tengan las sociedades, del papel que desempeñan sus periódicos y sus medios, es decir, cuando asesinan a un periodista en el cumplimiento de su oficio, cuando denuncia actos de corrupción, están matando a un vocero de la comunidad, no a un individuo cualquiera y esa comunidad debe saber reaccionar. Debe acudir a las calles, debe protestar.
¿Qué está pasando con la prensa mexicana, sobre todo con los carteles de la droga que han puesto sus ojos en los periodistas?
Es un clima realmente de miedo. Ellos están tratando de imponer una ley de silencio, una especie de dictadura del miedo, sobre todo en la zona norte donde los carteles están realmente con la intención de acallar cualquier investigación o cualquier crítica. Nosotros vemos con mucha preocupación eso. Estamos muy conscientes y pendientes de que puedan darse mecanismos de organización y solidaridad para que pueda enfrentarse a esos carteles de la droga.
¿En Honduras se conmemora el Día del Periodista, cuál es la reflexión a que estamos llamados los comunicadores?
Hay que mantener muy en alto la bandera de la libertad de expresión, la de la independencia de la prensa. Esa es la mejor garantía de la democracia, que haya una prensa independiente y crítica que sepa defender los intereses de la comunidad, que sepa hacer valer sus derechos frente a los gobiernos que pretendan acallarlos.