Honduras
La 39 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó pero dejando un mal sabor de boca entre los cancilleres por la desorganización y la improvisación.
El desorden provocado por el desconocimiento en el manejo de la agenda por parte de la canciller hondureña Patricia Rodas y hasta por el propio presidente Manuel Zelaya, provocó que la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, se marchara del país sin pronunciar una tan sola palabra.
La funcionaria estadounidense, había preparado un discurso de unas 1,500 palabras para su primera presentación ante sus colegas cancilleres de América.
Total irrespeto
En San Pedro Sula, los horarios nunca fueron respetados y la oportunidad de hablar de Clinton hubiese llegado pasada la medianoche, si se hubiese seguido algún orden. A esa hora, ella estaba ya en ruta a El Cairo, Egipto.
San Pedro Sula iba a ser el escenario del debut de Clinton en este tipo de reuniones, aunque ya en abril tuvo oportunidad de conocer a muchos de sus colegas por su presencia en la Cumbre de las Américas. Pero en esa reunión en Trinidad y Tobago, el protagonista de Washington fue el presidente Barack Obama.
El poco respeto a los horarios se notó desde hace semanas. Honduras convocó la reunión para los días lunes 1 y martes 2 de junio, con la inauguración el domingo previo, 31 de mayo, en una secuencia que se ha hecho tradicional en estas asambleas.
Pero, al notar que coincidía con la ceremonia de cambio presidencial del 1 de junio en El Salvador, la inauguración, que está a cargo del gobierno anfitrión, fue corrida al lunes, y las sesiones fueron trasladadas al martes y miércoles siguientes.
Surgió entonces el problema de que muchos de los que asistirían al cambio de mando en San Salvador no llegarían a tiempo a San Pedro Sula ese mismo día.
La inauguración fue cambiada otra vez: al mismo martes en que se debería hacer la primera sesión plenaria de la OEA.
Atraso
Al llegar finalmente el día, el presidente Manuel Zelaya retardó una hora la inauguración aparentemente para dar tiempo a que arribara su amigo, el presidente Daniel Ortega, de Nicaragua, desde San Salvador.
Zelaya habló en su discurso, ante el foro de 34 ministros, hasta de la producción de tilapia en el país y la canciller Patricia Rodas, quien presidía los debates, iniciaba las rondas de aplausos al gobernante.
Por su parte, Rodas evidenció su desconocimiento al protocolo de la OEA, ya que constantemente pregunta si la forma en que moderaba el evento “iba bien”.
La situación fue tal que varios de los cancilleres optaron por marcharse del evento que dirigía en forma irregular y desorganizadamente.
“No se me paren, todavía no hay permiso de levantarse”, decía desesperada la funcionaria al ver que prácticamente se quedaba sola.
La desesperación y la incomodidad era evidente entre los demás cancilleres, incluido el de Venezuela, ante una Patricia Rodas inspirada en un confuso discurso.
“Ya estamos perdiendo mucho tiempo y hay cancilleres que ya van a emprender el vuelo”, dijo a Rodas el canciller chileno, Mariano Fernández.
* Inexperiencia: Ante la incapacidad de Rodas de conducir la 39 Asamblea General, Albert Ramdin, secretario Adjunto de la OEA y José Miguel Insulza, secretario general, tuvieron que asistirla.