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La primera angel de blanco hondureña

Esta galena hondureña se graduó el 16 de agosto de 1947, justamente cuando la Universidad Autónoma de Honduras cumplió 100 años de su fundación. Posteriormente se especializó en ginecobstetricia en Panamá y fue así como el país pudo contar con la primera especialista en atención a la mujer
13.06.09 - Actualizado: 13.06.09 09:45pm - Nolvia Eguigure: diario@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Doña María Clotilde Alvarado y don Luis Raudales nunca se imaginaron que su pequeña e inquieta Martha Raudales se convertiría en la primera doctora del país y hasta graduada con menciones honoríficas.

"Martita", como cariñosamente la llamaban sus progenitores, creció con esa vocación de servir a los demás. De niña simulaba curar a sus muñecas cuando éstas se "enfermaban", no digamos cuando sus amiguitas le confesaban sentir algún dolor, corría a darles una pastilla de lo que fuera.

Así pasaron los años hasta que un día descubrió que quería ser doctora.

Al ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), durante sus años de estudiante siempre se esforzó por ser una alumna ejemplar, esto ante la competencia que imponía el sexo masculino que para la década de los 40, solo hombres se destacaban dentro de la rama de la medicina.

Pese a limitantes económicas, Martha Raudales de Midence nunca interrumpió sus estudios y se graduó el 16 de agosto de 1947, año en que el alma máter cumplía el primer centenario de fundación.

Honor al juramento

La doctora Raudales de Midence siempre se preocupó por mantener muy en alto el Juramento Hipocrático, que declaró públicamente en los actos de sus investidura.

Levantando su mano derecha, y con la izquierda sobre su corazón, juró de por vida ejercer su carrera con carácter ético, para orientar la práctica de su profesión en función de las personas más necesitadas.

"Escogí la carrera de medicina porque siempre tuve inclinación hacia las causas de los más necesitados. Más que ser remunerada económicamente, yo buscaba el bienestar de las personas, especialmente del sexo femenino, porque las mujeres somos quienes más sufrimos en la vida. Y así continué por 55 años", declaró llena de orgullo.

Profesión y hogar

Martha Raudales de Midence contrajo nupcias con el señor Alfredo Midence, también médico de profesión, especialista en Radiología, con quien procreó 5 hijos: Martha, René, Gerardo, Mario y Patricia.

La doctora de Midence, destacada especialista en Ginecología y Obstetricia, comenzó a ejercer la medicina en una clínica privada ubicada en la tercera avenida de Comayagüela, luego se trasladó a cuarta avenida donde recibía un pago de 25 lempiras por consulta.

Ella siempre se caracterizó por mantener una relación de compañerismo con sus colegas de esa época, siendo uno de sus mejores compañeros el doctor Alejandro Zúniga, actual director del hospital Viera, quien la animó a estudiar fuera del país.

Fue así como ella viajó a la ciudad de Panamá a sacar la especialidad en ginecología.

Centenares de niños y niñas vinieron al mundo gracias a las manos de este ángel blanco que les daba la bienvenida con una sonrisa.

"A estas alturas es imposible para mí decir cuántas mujeres traté, cuántos niños llegaron al mundo atendidos por mí. Son tantos recuerdos, aunque también atendí hombres, a eso me obligaba mi profesión y así me nacía hacerlo", aseveró la galena.

Si buscamos la trayectoria profesional de la primera doctora del país, nos daremos cuenta que es extensa y que está escrita con letras de oro en el historial de la salud hondureña. Los hospitales Escuela, San Felipe, Tórax y el Instituto Hondureño de Seguridad Social, son entre otros los centros donde dejó huella con su noble profesión de cuidar el bienestar y la salud del prójimo.

En 1994 le llegó la triste noticia de su jubilación. Después de 55 años de servicio consideró que no eran suficientes y que sí podía dar más de sí misma, pero su cesantía era irrevocable y con todo el dolor del mundo tuvo que dejar lo que más amaba: sus pacientes.

A sus 88 años de edad, la doctora de Midence se da el lujo de velar por la salud de su familia, pasar horas enteras consultando sus libros de medicina para investigar y ponerse al día en su noble profesión.

"A mi edad, siempre sigo preocupada por la salud del pueblo hondureño, especialmente de las mujeres. A las que son doctoras las invito a seguir con ética esta noble y amada profesión".

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La doctora Martha Raudales de Midence siempre tiene tiempo para atender las afecciones de salud de su familia, sin importar la hora.
La doctora Martha Raudales de Midence siempre tiene tiempo para atender las afecciones de salud de su familia, sin importar la hora.

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