Honduras
Los seguidores de Manuel Zelaya se vistieron de rojo y negro para exigir su restitución.
Desde muy temprano, buses se apostaron en instituciones públicas para llevarse a los sindicalistas a caminar por diferentes calles de la ciudad.
Los seguidores se cubrieron sus rostros, tomaron sus banderas, los botes de spray y manos a la obra.
Al paso iban dejando sus recuerdos. Las paredes recién pintadas de empresas, casas y hasta iglesias no se escaparon de sus mensajes.
Algunos, de forma ejemplar, pedían a sus compañeros no dañar la propiedad pública y privada.
Otros hacían cadenas humanas para impedir la movilización de personas hacia sectores donde millares de hondureños exigían cárcel para Manuel Zelaya Rosales.
En los medios de comunicación radiales se denunció que varios trabajadores del Estado estaban siendo obligados a firmar listas en favor de Zelaya y a participar en las marchas que se han venido desarrollando en la capital.
Los manifestantes amenazan con prolongar las protesta, sin embargo, pese a los llamados, el respaldo masivo no se materializa.