Honduras
El noble pueblo nicaragüense al parecer ya no quiere ver en su suelo patrio al depuesto Manuel Zelaya Rosales. Su lenguaje confrontativo ha provocado el rechazo entre millares de ciudadanos.
Este clamor de los nicaragüenses ha motivado a diputados de la oposición a presentar una solicitud ante la Asamblea Nacional para que Zelaya sea expulsado de esta nación, donde se encuentra desde el pasado 16 de julio.
La Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) reafirmó ayer que presentarán en la Asamblea una propuesta para que Zelaya deje de involucrar a Nicaragua en un problema que concierne únicamente a Honduras.
"Vamos a pedir oficialmente la salida de Zelaya de Nicaragua o, en su defecto, que pida el asilo correspondiente y se abstenga a las reglas del asilo, que son bien claras en derecho internacional", dijo a la prensa el portavoz del Movimiento Vamos con Eduardo (VCE), Eliseo Núñez Morales, integrante de la BDN.
Los miembros de este movimiento creen que el depuesto Zelaya ha utilizado suelo nicaragüense como trinchera para mantener el conflicto en Honduras.
"Me parece una barbaridad y una gran irresponsabilidad estar haciendo básicamente un llamamiento, que de hecho es un llamamiento a un derramamiento de sangre. También es una barbaridad decir que desde aquí va a dirigir una columna de gente allegada a él, para dirigirse hacia la frontera de Honduras", advirtió el ex canciller y actual diputado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Francisco Aguirre Sacasa.
El legislador agregó que desafortunadamente Zelaya no está en el país en calidad de asilado, ya que existe jurisprudencia muy estricta que gobierna el comportamiento que deben guardar los asilados y con base en este se le podría llamar la atención y hasta retirarle el asilo. Aguirre Sacasa explicó que al ser solo un "invitado del presidente Daniel Ortega so pretexto de ser el presidente constitucional de Honduras", se cree con el derecho de actuar a discreción, ya que en la "diplomacia danielista" y de los miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) "todo juega", siempre y cuando sea compatible con sus intereses.
Sin embargo, Aguirre Sacasa recordó a Zelaya que aún dentro de la figura de "invitado está obligado a comportarse" con responsabilidad y a no seguir actuando bajo la diplomacia del Alba.
Intromisión
El dirigente del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, criticó la indolencia del gobierno de Daniel Ortega, al "dar amparo" a acciones de este tipo, las cuales pueden meter en problemas a Nicaragua, ya que podrían ser interpretadas por el gobierno de Roberto Micheletti como "una intromisión en los asuntos internos de su país, más allá de lo que contempla la legalidad internacional".
Según Jarquín, las declaraciones de Zelaya no tienen amparo en la legalidad internacional, la cual solo respalda una solución a la crisis hondureña a través de la vía política-diplomática.
Jarquín manifestó que el llamamiento de Zelaya a la insurrección le hace perder parte importante de la legitimidad internacional que logró su lucha por el restablecimiento del orden constitucional, a través de las resoluciones emitidas por la Organización de Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas, porque dichas declaraciones en ningún momento amparan acciones violentas o insurreccionales.
Además, criticó que Ortega en lugar de respaldar las gestiones político-diplomáticas emanadas de dichas resoluciones, haya evidenciado en su discurso del domingo pasado que su propósito en realidad es "boicotear la acción política diplomática" que se desarrolla bajo la mediación del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, a quien Ortega acusó de ser un "instrumento de los yanquis".
Repudio
Pero el rechazo de los nicaragüenses no se queda en la Asamblea Nacional, sino que trasciende a cada uno de los nobles ciudadanos.
Según un sondeo que publicó ayer el diario local La Prensa, y que fue realizado por la empresa nicaragüense M y R Consultores, que incluyó entrevistas a 800 personas entre el 13 y 21 de junio pasados, señala que el 72.6% de los consultados dijo que el llamado de Zelaya a la insurrección "puede desembocar en un baño de sangre".
La encuesta indica que siete de cada diez nicaragüenses consideran una "actitud irresponsable" el llamado a la insurrección del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya a sus seguidores.
El 24.6% de los encuestados consideró el exhorto de Zelaya una "actitud responsable", reveló el sondeo, que tiene un margen de error del 3.54% y un nivel de confianza del 95.5%.
Las claves:
Denuncia La Fiscalía del Ministerio Público entabló una acusación contra Zelaya por promover una ilegal consulta para instalar una Asamblea Nacional Constituyente.
Ilegal El juzgado de lo contencioso administrativo declaró la encuesta como ilegal y violatoria a la Constitución de la República, por lo que ordenó la suspensión.
Desobediencia Zelaya irrespetó la resolución de la justicia hondureña y prosiguió con su proyecto. Hecho que provocó su destitución el pasado 28 de junio, día en que realizaría la encuesta.