Honduras
Su limitación fÃsica no ha sido un obstáculo fuerte que le haya impedido enfrentarse a las adversidades de la vida.
Con su oficio se gana la vida dignamente y les dio una buena educación a sus tres hijas con el apoyo de su compañera de hogar.
Don Carlos Andrés Guillén, de 47 años, es un ejemplo para muchos que, teniendo las condiciones fÃsicas, económicas y profesionales, prefieren deambular por las calles, sumidos en el ocio, que trabajar por su propio bienestar, por la educación de la niñez y por el desarrollo del paÃs.
Hace 20 años sufrió un fatal accidente; se cayó de una escalera mientras pintaba el techo de una casa en la residencial Lomas del Mayab, lo que le condenó a depender de una silla de ruedas para movilizarse, pero a pesar de esto se siente dichoso de tener sus manos buenas para poder trabajar.
Un año después de la tragedia, "el árabe", como lo llaman sus clientes por el atuendo que utiliza para cubrirse la cabeza, montó su propio taller de torneado de madera en la avenida Centenario, en el barrio Villa Adela de Comayagüela, con lo que hoy gana su sustento diario.
Cada mañana se levanta de su cama, se da un baño, desayuna y se acomoda en su silla de ruedas para iniciar su actividad de fabricar patas para sillas, mesas, cómodas, camas y otro tipo de muebles en su torno artesanal que él mismo hizo, gracias a los conocimientos que adquirió en el Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), según comentó.
Dificultades y ambiciones
Don Carlos Andrés relató que al quedar postrado en una cama no sabÃa qué hacer para salir adelante con su familia, pero en el transcurso de los meses pensó en instalar su propio negocio porque ya tenÃa su torno. Entró en acción y, en medio de todas las dificultades que ha tenido que enfrentar, ha logrado seguir adelante.
Recordó que los primeros dÃas fueron difÃciles porque los clientes no creÃan en él al ver su situación y, aunque algunos habÃan venido varias veces, "siempre me preguntaban si podÃa hacerlo, entonces yo me esmeraba más para hacerles los trabajos lo mejor que podÃa".
Aseguró que tiene muchos clientes que lo buscan para trabajos de torneado de madera, carpinteros que se dedican a la fabricación de muebles.
"Yo siempre cuidé y sostuve a mi familia. Ellos pueden estar conmigo, aunque sentado siempre soy el hombre de la casa", agregó.
Pese a su situación, Guillén ha tenido sueños que no puede cumplir debido a sus limitaciones económicas. En más de una ocasión pensó en instalar más tornos en su local para capacitar a personas que están en su misma situación. "Quise enseñarles a tornear, pero no tuve la capacidad económica".
Su mensaje para otras personas que están en silla de ruedas es que "si tienen sus manos buenas pueden trabajar, las oportunidades no se presentan asà nomás, uno tiene que luchar siempre".
Demandó el apoyo de la empresa privada y del gobierno, además de exhortarles a que generen empleos para los discapacitados y que si tienen 100 empleados en sus empresas, que por lo menos unos 10 sean personas que anden en sillas de ruedas.
Aseguró que no espera tanto que le regalen sino "que me manden trabajos, eso es un apoyo para mà porque mi hobbie (pasatiempo) es eso, el trabajo".