Honduras
Son 97 días los que separan a los hondureños de una nueva gesta electoral que puede ser el inicio de una nueva Honduras.
A partir del próximo 31 de agosto, los ciudadanos conocerán las agendas de los políticos,sus propuestas y sus opciones.
Sin embargo, ¿están conscientes los candidatos presidenciales de los retos que deben vencer? ¿Tendrán las estrategias necesarias para superar los valladares económicos y políticos que acechan a la nación? ¿tienen suficiente liderazgo para impulsar un gran diálogo nacional y lograr la reconciliación del país? ¿se han sentado a trabajar en un plan estratégico para enfrentar la crisis económica que sofoca al globo? Estas son algunas de las interrogantes que permanecen en el ambiente y que se ha crispado gracias a la crisis política que enfrenta el país.
Los retos
La reducción de la pobreza, una notable mejoría en el sistema educativo, salud para todos, regalarle a los hondureños una nación segura y menos violenta, mayores oportunidades de empleo y un fortalecimiento a la institucionalidad del país son solo algunas de las expectativas que la sociedad tiene sobre el nuevo gobierno que, además, deberá lidiar con el reconocimiento internacional.
Sin embargo, la realidad muestra cifras económicas nada halagüeñas como el hecho de que la economía decreció en un 3 por ciento y maestros que se resisten a impartir un mínimo de 200 días de clases y que contrastan con los 14 mil millones de lempiras que se quedan en las bolsas del magisterio.
Una red hospitalaria agonizante que apenas cubre a la población urbana, un limitado combate a la corrupción, niveles de pobreza que alcanzan el 62 por ciento de la población total y un elevado índice de criminalidad de más de 373 en tasa promedio y que se posiciona muy por encima de la media latinoamericana son solo algunas de las limitantes que los aspirantes a las presidencia de Honduras deberán enfrentar y que EL HERALDO pone en perspectiva.
Los grandes problemas del país
Seguridad, la respuesta que Honduras espera
No hay hondureño que no sienta temor a ser asaltado, robado o incluso secuestrado. Los índices de inseguridad han alcanzado cifras estratosféricas en los últimos años.
El Observatorio de la Violencia, en su informe correspondiente a 2009, revela que el año pasado las muertes violentas crecieron en 25%, comparadas con 2007.
Los resultados de esas estadísticas son escalofriantes, sobre todo si se analiza que durante 2008 hubo un promedio de 373 homicidios mensuales, o sea unas 12 víctimas diarias.
Para algunos analistas, las políticas y acciones en materia de seguridad no deben enfocarse en tener más policías ni más armas para combatir el crimen. Quedó demostrado en el gobierno anterior, que incrementó de ocho a doce mil el número de policías, que esas medidas no son suficiente.
También hay que considerar problemas torales como depuración de la Policía Nacional. Esto repercute en el temor de no poder denunciar a los delincuentes por el grado de infiltración en los cuerpos de seguridad. Para algunos analistas, el problema de la delincuencia está estrechamente relacionado con la pobreza, la falta de acceso a la educación y a sistemas de salud adecuados y la desigual distribución de la riqueza.
Honduras ocupa uno de los primeros lugares del mundo de países con el mayor índice de mortalidad por cada cien mil habitantes: 48, según el Observatorio de la Violencia. El promedio para Latinoamérica es de 7 por cada cien mil habitantes.
Otros de los problemas que, incluso internacionalmente, se han señalado son la impunidad, el tráfico de influencias y la mora en el sistema judicial del país. Sin embargo, se han centrado grandes esperanzas de adecentamiento, tanto de la Corte Suprema de Justicia como del Ministerio Público, debido a que la elección de sus magistrados y fiscal general y adjunto, respectivamente, se realizó de forma apolítica.
Retroceso
En el último gobierno, los índices de criminalidad y de violencia crecieron exponencialmente.
Crisis y aislamiento atentan contra economía
El panorama económico de Honduras para el próximo año estará marcado por tres aspectos principales.
El primero será la incertidumbre creada por la crisis económica mundial, el segundo es el derroche monetario del gobierno anterior y el último es la crisis a raíz de la situación política del país, que prácticamente estaría dejando aislada -de socios comerciales y de ayuda externa- a Honduras.
Hay que recordar que el país registró avances y crecimientos económicos importantes en el inicio de esta década, incluso de 5 y 6%, pero, de manera general, el derroche estatal de la pasada administración impidió aprovechar ese despegue.
Hoy, Honduras ha visto amenazada su estabilidad macroeconómica por esa misma razón. El anterior gobierno mostró, además, su incapacidad para hacerle frente a la crisis económica mundial, en especial al efecto dominó que generó en las fuentes de trabajo. Según las cifras del Ministerio de Trabajo, varios miles de fuentes laborales se cancelaron en los últimos meses.
De acuerdo a los datos que maneja el Banco Central de Honduras (BCH), desde enero hasta junio de este año, la economía decreció en 3%. Abonado a eso la inflación, que se situó en 4%.
En términos macroeconómicos, las reservas internacionales, al 10 de agosto de 2009, tenían un saldo de 2,158.4 millones, inferior en 301.6 millones respecto al saldo reportado a finales de diciembre de 2008.
Esto último también se ha visto afectado debido a la creciente demanda de productos del exterior, es decir a las importaciones, y en cierta forma a la disminución de las divisas captadas por concepto de remesas. Esto hace que el panorama del próximo año no sea tan promisorio para el gobierno que asuma. Ahora la nueva administración que resulte electa el 29 de noviembre próximo deberá implementar un paquete de medidas para mejorar la economía.
PEA
Honduras tiene una población económicamente activa de 2.6 millones de personas.
Bajar pobreza, la promesa incumplida de todos
Las estadísticas son frías y no mienten. Todos los gobiernos que han estado en el poder se comprometieron a cumplir su promesa de reducir la pobreza, pero todos se han ido sin pena ni gloria.
Para muchos, Honduras carece de políticas claras y definidas para lograr salir de la pobreza. Pero lo que está claro son las personas afectadas por ese flagelo.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revela que el 73.4% de los hogares del país viven en pobreza (eso equivale a un 67% de la población total).
Un 50.7% de los hogares perciben o sobreviven con menos de un dólar al día. A estos últimos se les conoce como hogares indulgentes.
Algo que está claro es el lugar donde se concentra la pobreza. El 56.1% de la extrema pobreza se encuentra en el área rural y el restante 43.9% en las principales ciudades y sus periferias.
Los índices de pobreza están íntimamente relacionados con el restringido acceso a ingresos, servicios educativos y de salud, lo cual se convierte en un círculo vicioso de nunca terminar.
Durante la última década, muchos estudios revelan que las personas pobres también tienen mayor vulnerabilidad ante los desastres naturales.
Honduras recibió la condonación de más de tres mil millones de dólares de países amigos durante el gobierno de Manuel Zelaya.
Esos fondos debían ser empleados en la Estrategia de la Reducción de la Pobreza (ERP), pero Zelaya los dilapidó en promesas de campaña y gasto corriente (salarios).
Hay que destacar que actualmente un alto porcentaje de los pobres está siendo "subsidiado" por el más de un millón de catrachos que residen en Estados Unidos. Estos connacionales envían al país unos 2,600 millones de dólares que reciben sus familiares en Honduras.
Pobres
Los últimos datos oficiales revelan que el 67% de la población es pobre.
Infinita lista de males que adolece Salud
La lista de males que aquejan al sistema sanitario nacional podría decirse que es infinita.
Pero el que más afecta a la población es la falta de medicamentos que cada año se convierte en un terrible "dolor de cabeza" para todas las autoridades gubernamentales.
Durante la última gestión, la Secretaría de Salud acudió constantemente a la compras de emergencia, dejando de lado la transparencia de las licitaciones.
La desnutrición infantil afecta en gran medida a los niños menores de cinco años y los niveles de prevalencia han disminuido muy poco en los últimos años. Según la página web honduras.nutrinet.org, en el país hay 1,047,582 menores de 5 años y "el costo de la desnutrición se estima en 781 millones de dólares, equivalente a casi el 10.6% del PIB". A nivel gubernamental, los esfuerzos por combatir este flagelo se canalizan a través del programa Merienda Escolar, que se impulsa en conjunto con el PMA y varias instituciones privadas del país. El Plan Nacional de Lactancia Materna y Alimentación de Honduras (2009-2013), por su lado revela, que hasta 2006 el 27.4% de los niños menores de cinco años padecían desnutrición crónica o retardo en crecimiento o talla. Asimismo, un 12.6% tenía desnutrición global y un 1% aguda. Adicionalmente, muy pocos avances se han tenido en la reducción de la mortalidad materna. El Plan Nacional de Lactancia Materna y Alimentación de Honduras (2009-2013) revela que unas 200 mil mujeres salen embarazadas cada año y de esas al menos 30 mil presentan complicaciones con el embarazo.
A esto deben sumarse problemas administrativos como la carencia de plazas de médicos, generales y especialistas, de enfermeras y otro personal técnico.
Asimismo, el equipamiento de hospitales y regiones sanitarias prácticamente se ha vuelto una utopía.
Honduras tiene unos 28 hospitales y 20 regiones sanitarias.
Concursos
Este año, Salud solo abrirá cien plazas para médicos generales y especialistas.
El fantasma de las huelgas acecha la educación
La calificación para sistema educativo tendría que ser cero en los últimos cuatro años.
Así que las nuevas autoridades gubernamentales tendrán que "estudiar" mucho para elevar el nivel escolar y secundario del país, que se ha visto afectado principalmente por el incumplimiento de los 200 días de clases, que al menos en los cuatro años de Manuel Zelaya no se cumplieron por las constantes huelgas.
La administración de Zelaya destacó una reducción de los índices de analfabetismo del 18% al 14%. Sin embargo, para muchos esa disminución debe ser superada para la siguiente administración.
A eso se debe sumar la insuficiencia de plazas y problemas de unidocencia, que tanto dirigentes magisteriales como padres de familia han denunciado.
Según la dirigencia magisterial, se requiere al menos diez mil maestros para resolver el problema de unidocencia. En el país hay dos millones de alumnos en educación preescolar, escolar y secundaria.
A partir de 2010, el gobierno deberá sentarse a renegociar el estatuto del docente porque los acuerdos que se pactaron en 2006 con Manuel Zelaya solo abarcaban su administración.
Hay que recordar que Zelaya les otorgó más de siete mil millones de lempiras en los cuatro años, por concepto de aumentos al valor de la hora clase y en colaterales.
Debido a eso, el nuevo gobierno también tendrá que buscar fondos para cumplir con esos compromisos y con los nuevos que debe adquirir a partir de 2010.
El presupuesto aprobado por el Congreso Nacional para 2009 es de 20 mil millones de lempiras y, de esos, 14 mil millones son para el pago de salarios y colaterales de los maestros. La inversión en Educación se disparó de 13 mil millones de lempiras, que fue el presupuesto aprobado en el último año de gobierno del ex presidente Ricardo Maduro, a 20 mil millones en este último año de Zelaya, pero los resultados no se ven en la misma magnitud porcentual, comparado con los índices de analfabetismo.
En educación media es crítica la baja cobertura en cuanto a infraestructura por falta de centros. Según cálculos no oficiales, solo tres o cuatro jóvenes tienen acceso a la educación media debido a la falta de centros escolares.
Huelgas
El fantasma de las huelgas será el principal reto del nuevo gobierno.
Fortalecimiento de las instituciones públicas
La institucionalidad en Honduras estuvo en grave peligro en los últimos meses. Pero la prueba de fuego fue superada y la lección queda para los partidos políticos y todos los que conforman el engranaje institucional del país, pues nadie puede estar sobre la ley. Pese a todo, el sistema aún presenta debilidades. Instituciones como el Tribunal Supremo Electoral y Registro Nacional de las Personas aún siguen en poder de políticos que gozan a sus anchas para hacer lo que se les antoje, debilitando el sistema democrático y su credibilidad tanto nacional como internacionalmente. Para el caso, muchos analistas consideran que el Tribunal Supremo Electoral debió ser el ente encargado de frenar desde un inicio las aspiraciones del ex presidente de la república, Manuel Zelaya, en torno a realizar una encuesta ilegal con fines políticos.
El Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia están atravesando un crucial momento para alcanzar mayor independencia y el nuevo gobernante está llamado a fortalecer este proceso. Hay que recordar que los magistrados de la Corte Suprema y el fiscal general y adjunto del Ministerio Público fueron electos, quizá por primera vez, de una forma más independiente y con el visto bueno de la sociedad civil, si se compara con el pasado. Hay que recordar que aunque algún grupo de poder intentó imponer magistrados de la Corte y negociar la nominación del fiscal general y adjunto, el Tribunal Superior de Cuentas es quizá la institución del Estado más cuestionada por la ciudadanía.
Los casos de corrupción en el país afloran por doquier, sin embargo, muy pocos funcionarios pagan por esos delitos y muchos le achacan esa impunidad al Tribunal de Cuentas. El próximo gobierno deberá fortalecer la nueva elección de los magistrados que se pretende realizar durante este año.
Las lecciones que ha dejado la actual situación política del país deben servir de reflexión para la clase gobernante, los sectores económicos y sociales del país.
Independencia
Los procesos de independencia deberán ser fortalecidos a fin de democratizar las instituciones.