Honduras
La clase política hondureña está clara en que desconocer las elecciones generales de noviembre sería desconocer la voluntad del pueblo.
Y es que, pese a que el país atraviesa una situación política atípica,por la expulsión del poder de Manuel Zelaya Rosales, este acontecimiento nada tiene que ver con las elecciones generales del próximo 29 de noviembre.
Los hondureños acudieron masivamente a las elecciones primarias del pasado 30 de noviembre.
La OEA observó el proceso y lo avaló, aunque no acostumbra enviar misiones para presenciar procesos internos.
A finales de mayo de este año, cuando Manuel Zelaya Rosales era presidente de Honduras, el Tribunal Supremo (TSE) convocó a elecciones generales para el 29 de noviembre.
Tal y como lo ordena la ley, fueron los magistrados Saúl Escobar, Enrique Ortez y David Matamoros los que hicieron el llamado, en cadena de radio y televisión.
Se indicó que en tres urnas, los nacionales deberían elegir a un presidente y tres designados presidenciales, 128 diputados propietarios al Congreso Nacional y sus respectivos suplentes, 20 diputados propietarios al Parlacen y sus respectivos suplentes y 298 alcaldes, 298 vicealcaldes y dos mil regidores.
En total, para el proceso electoral del 29 de noviembre se pretende legitimar 2,896 cargos de elección popular.
La convocatoria a elecciones de mayo pasado se hizo bajo el fantasma del continuismo que buscaba Manuel Zelaya Rosales.
De hecho, el canal 8, que era manejado por Zelaya, ni siquiera se sumó a tiempo a la cadena de radio y televisión, contraviniendo así lo dispuesto en la ley electoral.
El gobierno de Zelaya tampoco hizo a tiempo los desembolsos para los organismos electorales, situación que puso en aprietos al Tribunal Supremo Electoral y al Registro Nacional de las Personas.
Considerando que los hondureños fueron a las urnas en noviembre de 2008 y desde mayo pasado fueron convocados para elecciones generales, intentar desconocer el proceso o boicotearlo sería violentar la voluntad soberana del pueblo.
El candidato presidencial Felícito Ávila confió que se reunieron las cuatro fuerzas políticas que defienden el proceso democrático y establecieron que las elecciones deben realizarse porque esa es la voluntad del pueblo.
Indicó que esta será la posición unánime que manejarán en la reunión con el mediador y presidente Óscar Arias.
Arias ha manifestado que conversará "francamente" con los candidatos presidenciales hondureños.
"La idea es conversar con ellos francamente sobre qué sentido tiene para un aspirante a la presidencia en Honduras ganar las elecciones si su futuro gobierno no va a ser reconocido por la comunidad internacional y continuarán las sanciones o incluso aumentar".
"Ellos son los más interesados en que el Acuerdo de San José se pueda implementar y poner en práctica porque eso legitimaría el proceso electoral y al triunfador, y ese es el mensaje que yo les quiero transmitir", dijo Arias, quien también busca una constituyente.
Arias reconoció que por las medidas que el mundo ha tomado contra la población, Honduras podría convertirse "en la Albania centroamericana, aislada del resto del mundo, y no quisiera eso".