Honduras
El presidente destituido de Honduras, Manuel Zelaya, calificó de desafortunadas y groseras las declaraciones del representante alterno de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre su retorno al país y afirmó que en ningún momento ha hecho llamados a la insurrección desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se ha refugiado desde el 21 de septiembre.
Lewis Amselem, representante estadounidense ante la OEA, dijo ayer que el retorno de Zelaya era "irresponsable e idiota" y que no contribuía al bienestar del pueblo hondureño ni a la solución de la crisis.
Zelaya sostuvo que las apreciaciones de Amselem están fuera de contexto con la posición que ha tenido Estados Unidos sobre su restitución, incluyendo al presidente Barack Obama, la secretaria de Estado Hillary Clinton y del embajador de EE UU en Honduras, Hugo Llorens, y que las mismas son "desafortunadas" y "muy groseras".
En la entrevista ofrecida a la cadena CNN en español, el ex presidente aseguró que nunca ha hecho un llamado a la violencia y que cuando convocó a sus seguidores a una ofensiva final -según él pacífica- para lograr su restitución en el poder, lo hizo "de acuerdo a la Constitución, a los derechos de protesta, a los derechos de huelga, a los derechos de circular, al derecho de disentir, al derecho de protestar".
La convocatoria del ex presidente provocó que el gobierno de Roberto Micheletti decretara un estado de excepción mediante el cual se suspenden durante 45 días al menos cinco garantías constitucionales a los ciudadanos.
Reiteró que tanto él como sus seguidores han sido víctimas de ataques por parte del gobierno y que el decreto, al que tildó de "trampa", tenía un propósito que era "eliminar los únicos dos medios de oposición al régimen dictatorial, ya lo hicieron, ahora ya no lo ocupan".
"Están asesinando a gran parte de los que protestan. Ayer mataron dos medios de comunicación, Radio Globo y Cholusat 36", dijo el ex presidente.
Además, afirmó que "hace cuatro días se metieron gases tóxicos (a la embajada brasileña), una de las personas que estaba en la calle murió, Wendy Elizabeth Avila, murio asfixiada".
Pese a que en días anteriores Zelaya ha denunciado la precaria situación que se vive al interior de la embajada, confirmó que cuentan con "un médico adentro, tenemos un sacerdote también y tenemos personal de servicio, de protocolo, de vigilancia, que prácticamente nos está ayudando en esta labor del diálogo al que yo he convocado".
Este día, ocho personas que permanecían dentro de la sede diplomática abandonaron hoy el lugar, entre ellos dos mujeres y seis hombres.
Según la Fiscalía, los zelayistas fueron conducidos a los sitios donde ellos han indicado para dar constancia de que han llegado seguros a su destino.
Trascendió que una de las personas que abandonó la embajada es el hijo del ex mandatario, Manuel Zelaya.