Honduras
El presidente Roberto Micheletti pidió ayer al español Ignacio Rupérez que se abstenga de viajar a Honduras ya que se expondría a ser regresado.
Rupérez se mantiene en El Salvador a la espera de poder ingresar al país que abandonó.
Micheletti le recordó al gobierno español que Honduras ya "no es un potrero", sino un país de soberanía y leyes.
A inicios de semana, el gobierno español emitió un comunicado en el que aclara que Rupérez fue llamado a "consultas" pero en ningún momento se rompieron relaciones con Honduras.
La "madre patria" desacreditó al embajador hondureño Eduardo Martell, le pidió su carné diplomático, las placas y prácticamente lo expulsó de ese país europeo.
Martell, siendo respetuoso a la voluntad del gobierno español, abandonó esa nación y se trasladó a Honduras.
Rupérez, quien se fue después del 28 de junio, ahora pretende regresar, sin embargo, el gobierno hondureño le ha solicitado que se acredite ante las nuevas autoridades.
La medida se aplica a todos los países que decidieron sacar a sus embajadores y mantener esas embajadas a nivel de misiones concurrentes. Además de España, la medida aplica a México, Argentina y Venezuela.
Los gobernantes de estos países han condenado a Honduras, ya que no aceptan que Manuel Zelaya haya sido destituido por las constantes violaciones a la ley y a la Constitución. Micheletti dijo que él mismo acepta la decisión de España en torno a su persona. "Yo no puedo entrar a España porque me prohibió el señor Zapatero que entrara". "Nosotros sabemos con qué plan vienen ellos. España ha sido claro en su posición: está contra este Gobierno, punto... Esto no es potrero, esto es un país tiene soberanía", concluyó.