Honduras
La crisis de credibilidad en los partidos polÃticos y la escasa visión de sus dirigentes para resolver los grandes problemas nacionales desembocó en el conflicto que hoy enfrenta el pueblo hondureño.
Pero esta aguda crisis indudablemente deja una lección y es que la clase polÃtica, el sector empresarial y demás grupos sociales deben tener un cambio de actitud frente a la realidad de la nación.
Asà opinan expertos en el análisis de la problemática nacional, los abogados Raúl Pineda Alvarado y Santos Gabino Carbajal, uno desde la perspectiva polÃtica y el otro desde el ángulo empresarial.
Pineda y Carbajal participaron en el Foro de EL HERALDO, acerca de la importancia de un gobierno de integración, tal como lo promueve el Diálogo Guaymuras, la urgencia de una reconciliación de la sociedad hondureña, tras las elecciones generales del 29 de noviembre y la instauración de un nuevo gobierno, el 27 de enero de 2010.
Según estos expertos, fuera del debate por la defenestración del ex presidente Manuel Zelaya, la clase polÃtica debe entender que en el paÃs hay algo más que condiciones subyacentes de inequidad y de malos gobiernos, por lo que la nueva administración que surja de las elecciones del 29 de noviembre deberá abordar temas fundamentales como el de la educación, el desempleo, el fortalecimiento de las instituciones democráticas como el Congreso Nacional, el mejoramiento de la justicia, la rehabilitación del sector productivo, una reestructuración ordenada del personal diplomático en el exterior y mejorar a las relaciones con la comunidad internacional.
Un cambio de actitud
Pineda Alvarado considera que actualmente el escenario polÃtico de Honduras obliga a un cambio de actitud de la clase polÃtica, procurando para el prestigio del modelo democrático, poner los mejores hombres y mujeres de diferentes partidos a conducir los destinos de la administración pública, por eso se hace necesario un gobierno de integración nacional.
La sociedad hondureña está enferma y necesita algo asà como cuidados intensivos de emergencia y más que un especialista requiere una especie de paramédico polÃtico social que le brinde los primeros auxilios y las actividades de emergencia que puedan estabilizar al enfermo.
Para el caso, una de las primeras acciones es buscar los mejores talentos en un paÃs donde por su pequeñez, no abundan; controlar la corrupción porque Honduras necesita un presidente que no robe y no permita que otros lo hagan. Esto va a generar una recuperación económica del paÃs y la recuperación de la credibilidad de la ciudadanÃa en sus gobernantes, comentó Pineda Alvarado.
Correcta nominación
La iniciativa privada siempre ha dicho que es importante y necesario que un gobierno tenga como principales cabezas de la administración del Estado a las personas con mayor capacidad y con orientación en lo que debe de hacerse en los distintos niveles de la administración, pero por cuestión tradicional no se buscan las personas para los puestos, sino los puestos para las personas, dijo al respecto Santos Gabino Carbajal. Pienso que esta iniciativa es buena si se integran correctamente a las personas que tengan los méritos suficientes para desempeñar un cargo público para que el pueblo sienta que está representado y es parte del gobierno, sostuvo el asesor de la empresa privada.
Gobierno débil
Pineda Alvarado estima que es importante en este momento que se hagan acciones urgentes de concertación, fijación de reglas, recuperación de la confianza de la comunidad nacional y de la internacional para lograr superar la inestabilidad social.
A su juicio, el próximo gobierno tendrá mucha debilidad si maneja la conducción de la administración pública desde una visión sectaria.
Este debe ser un gobierno con mucha firmeza en cuanto a los objetivos de defensa de la democracia y de recuperación económica del paÃs. Sobre esa lÃnea de trabajo se deberá conducir el gobierno de manera inmediata ya que el pueblo está convencido de que una nueva Honduras es imprescindible, de otra manera conducirÃamos a la Patria al abismo.
La reconciliación
Carbajal, por su lado, piensa que el nuevo gobierno encontrará una sociedad desunida y en ese sentido plantea que lo primero es reconciliar a la familia hondureña. En cuanto al tema de la reconciliación, Carbajal es de la opinión que la sacudida que hemos tenido por la crisis que vive el paÃs, nos está impulsando a tener una nueva visión de las cosas.
"Ya no se trata de hablar de justicia social en la distribución de la riqueza como discurso, se trata de tener nuevas actitudes, que se generen programas y proyectos para hacer cierto esos principios constitucionales", dijo.
Señaló que Zelaya dejó muy dividida a la nación hondureña, de tal manera que los que antes eran amigos hoy son enemigos. La lucha de clases que habÃa quedado enterrada en los años 80 ha vuelto a resurgir, por lo que "si estamos hablando de la promoción del desarrollo social este tiene que darse con actos visibles tangibles y medibles".
Según Carbajal, la clase polÃtica y la empresarial tienen que hacer cosas que cambien esa percepción que se tiene de que de un lado está un grupo y del otro está el otro grupo.
Al respecto, Pineda Alvarado sostiene que la reconciliación tiene que partir de una actitud patriótica frente a los problemas de Honduras.
No puede haber reconciliación basada en el reparto de posiciones, ni mientras haya polarización y confrontación. La reconciliación es un utopÃa a la que no siempre se llega, pero creo que debe darse entre los que tengan un actitud positiva, indicó.
La reconciliación toma tiempo y difÃcilmente puede darse entre dos sectores que quieren lo mismo, pero para que haya reconciliación debe haber tolerancia y desprendimiento entre las partes, y en eso deben estar muy conscientes tanto Roberto Micheletti como Manuel Zelaya Rosales, puntualizó.
* Una actitud: Los expertos sugieren a los candidatos presidenciales tratar de quedar bien con la historia y no con los patrocinadores de sus campañas electorales.
* Dice la Constitución: ArtÃculo 4. El gobierno debe sustentarse en el principio de la democracia participativa del cual se deriva la integración nacional, que implica la participación de todos los sectores polÃticos en la administración pública a fin de asegurar y fortalecer el progreso de Honduras basado en la estabilidad polÃtica y en la conciliación nacional.
Iglesias pueden ser pilares de la reconciliación
Si bien es cierto que la reconciliación de la sociedad hondureña está en manos de la clase polÃtica del paÃs, se requiere que sea una organización apolÃtica la que lo promueva.
Tras los hechos acontecidos el pasado 28 de junio, las Iglesias Católica y Evangélica han venido impulsando acercamientos entre las partes confrontadas. La Iglesia Católica hasta sirvió de puente de comunicación entre Zelaya y Micheletti con el afán de procurar el camino a la instalación del diálogo.
Hoy los acercamientos son una realidad pero se requiere nuevamente de ese liderazgo de instituciones morales que propicien la reconciliación de la ciudadanÃa una vez que asuma el nuevo gobierno que, según analistas polÃticos deberá ser de unidad nacional y no de repartición de cargos entre los integrantes de los cinco diferentes partidos polÃticos de la nación.