Honduras
El gurú político o el hombre que movió los hilos tras telones en la campaña política que llevó al poder a Porfirio Lobo Sosa se llama Juan José Rendón.
Es venezolano y por ende aplica el dicho popular: “la cuña para que apriete tiene que ser del mismo palo”.
Y es que no pocos analistas aseguran que el contundente triunfo de “Pepe” Lobo y la masiva participación en las urnas constituyó una auténtica derrota para Hugo Chávez y Lula da Silva, presidentes de Venezuela y Brasil, que se empecinaron en negar a los hondureños el derecho de acudir a las urnas.
J. J. Rendón, como se le conoce ampliamente en el mundo político, es un sujeto simpático, convincente al hablar, de pelo que deja entrever algunas canas y de escaso sonreír.
Llegó a la redacción de EL HERALDO vestido absolutamente de negro. Con su camisa de fuera y un saco de corte poco conocido en Honduras. Su imagen y su acento lo delatan: es extranjero.
Lleva consigo dos teléfonos: un Blackberry y un Motorola desechable que cambia cada semana. En el directorio solo está grabado el número de “Pepe” Lobo.
Su consigna: solo llamo al candidato, los demás miembros de la comisión de campaña me tienen que llamar.
¿Quién es J. J. Rendon?
Soy psicólogo clínico, comunicador, publicista y mercadólogo. Tengo un post grado en psicología social, investigación de opinión pública y desarrollo organizacional.
Me desempeño en las campañas políticas desde el año 1986, fui discípulo directo de Joseph Napolitan, quien fue la primera persona en la historia que fue llamado estratega político.
Soy venezolano, tengo 45 años, cumplo 46 el día de la toma de posesión, el 27 de enero, qué casualidad.
En mi vida solamente me he dedicado a hacer campañas políticas. He trabajado en más de 22 países, he asesorado a por lo menos 15 ministros de la Defensa, he asesorado entre 14 y 16 presidentes, he estado en 22 campañas presidenciales.
¿Cuántas perdió?
Perdí el 10 por ciento de las campañas; si son 22 campañas, 2 ó 3 he perdido.
Tengo oficinas en ocho países de Latinoamérica y tengo una forma de trabajo muy particular, con estructuras muy ágiles, muy móviles, tecnificadas, muy inteligentes, con mucho manejo de información, como salas de análisis que permiten que cuando viaje de país en país apenas aterrice sé exactamente qué es lo que está pasando, quién es quién. Me aprendo los nombres rápido, las ciudades, la demografía, la historia, porque tenemos representaciones en cada lugar que no son públicas y notorias. No es una corporación gigante, son aliados estratégicos por países; en Honduras no los tenía.
¿Y en Venezuela qué posición tenía?
Soy de oposición, fui denunciante del fraude electoral del referéndum revocatorio de Chávez, no puedo ni debo ir a Venezuela, no por algún problema jurídico, mi seguridad no estaría garantizada.
¿Cuándo surge J. J. Rendón en el panorama político de Honduras para comenzar a trabajar?
Fue en abril del año 2008.
¿Tuvo conocimiento de la campaña anterior, la de 2005?
Lo tuve que tener cuando me incorporé.
¿Durante la campaña no le interesó conocer a profundidad las elecciones en Honduras, aunque no estuviera vinculado?
La vi, analizas la historia de lo que pasó, vi la campaña pasada y me formé una opinión sobre lo que pasó y cómo eso me podía servir o no, o qué cosas había que evitar, qué errores no te tenían que cometer de nuevo o qué cosas se podían mejorar.
¿De qué forma lo contactan a usted, quién es enlace?
Yo tengo mi página web: jjrendon.net, cualquiera que quiera meterse en una campaña importante, como una campaña presidencial, pregunta.
¿Pero alguien lo recomendó, imagino?
Creo que la recomendación vino desde Colombia, alguien preguntó al presidente Uribe y a un asesor presidencial que se llama José Obdulio Gaviria, que a quién conocían, el dijo: “Yo los conozco a todos y recomiendo a J. J. Rendón”. Preguntaron por qué, porque es una persona estricta, es disciplinada; no soy una persona que imponga, pero sí una persona de argumentos y de lógica.
No impongo, pero (no) dejo que las cosas se vayan a lo irracional, por fealing, por emociones o por prejuicios. Cada circunstancia es diferente, cada momento es distinto, yo no creo que nada esté dicho y que nada esté escrito, hasta que se escribe. Después hay que describirlo otra vez porque viene otro momento histórico, viene otra campaña.
¿Quién hizo el primer contacto con usted?
El propio precandidato (Porfirio Lobo), a lo interno.
¿Qué pensó cuando lo vio?
Fue una cita personal, en Miami; me cayó bien, me pareció un buen hombre, me pareció un hombre con ganas de ayudar a su país, con hambre de hacer cosas, humilde como ser humano, con ganas de hacer las cosas aunque estén cuesta arriba.
Antes de reunirme con él investigué quiénes eran los posibles otros candidatos, cómo estaba el país, cómo estaba su partido, cómo estaba él. Me había mandado unas respuestas previas donde estaba muy abajo, no dentro de su partido, estaba triplicando prácticamente, comparado con el precandidato del partido Liberal.
¿Vio cualidades en “Pepe” en esa cita que tuvieron en Miami?
Sí, sí, se suponía que la entrevista iba a durar media hora, duró siete horas. Él cambió su vuelo, yo cambié el mío, era una cosa de enganche instantáneo de hablar, cómo vamos a trabajar, cómo quieres las cosas tú, quién te gustaría en el equipo.
Ahí él toma la decisión que quiere a una mujer, a María Antonieta Bográn, para vicepresidente, y que quiere a Mauro Membreño por su experiencia trabajando en la parte electoral territorial, a Miguel en la parte organizacional del interior, a Ricardo Álvarez en la presidencia del partido.
¿Qué vio mal en el candidato, algo que usted dijera: hay que cambiar esto?
Yo no hago eso, nunca pretendo cambiar. Eso fue una de las grandes discusiones mías que iban hacia adentro. Todos querían cambiar cómo se sentaba, cómo hablaba, si el puño sí o no, si se peinaba de una manera o de la otra, que si hablaba lento o rápido, que si hacía pausa, si fruncía el ceño o si se reía.
Yo lo que quería era que floreciera el hombre que conocí el primer día, un tipo simpático, que sabía escuchar, grato, cálido, adulto, de carácter, familiero, ligero. Estaba pendiente de los niños, que dónde están los niños, es muy querendón con los niños, pendiente de su familia, con una relación sólida con doña Rosa.
Ese tipo quería que se reflejara y se contradecía modificándolo.
¿Usted se enfoca en el candidato y que potencialice sus virtudes y cualidad natas?
El candidato para mí es un factor más para la campaña; los factores para mí son el candidato, el manejo del tiempo, el manejo de los temas, la estrategia y la comunicación, el manejo de los recursos, de la unidad, del partido, de los aliados y la organización del día de la elección. Estos son los indicadores del triunfo, las cosas que se deben controlar.
De todos esos factores tú tienes que tener la mayoría, no solo necesitas uno; el señor Lobo ganó por el manejo de los temas después de la crisis, ese es uno.
En la organización, bueno, tuvo a María Antonieta de Bográn, excelente jefe de campaña, pero tuvo un equipo de estrategia muy bueno donde estuvo Otto Martínez, Mauro Membreño, Miguel Bonilla, óscar álvarez, Marlon Tábora, Juan Orlando Hernández, Miguel Pastor, Ricardo álvarez, Ricardo Maduro y Rafael Callejas; oye los nombres, es un lujo que un señor como yo, que viene de afuera, se siente en la mesa, proponga cosas, las discuta con ellos a argumentar. No, no era que llegaba e imponía cosas a espaldas de ellos. Nos pegábamos unas agarradas, no emotivas, de discusión racional.
¿Y la campaña fue costosa?
En los recursos nuestra campaña costó diez veces menos que la de ellos (liberales) y eso lo puedes revisar en los conteos de los comerciales de televisión, era avasallador, o sea, por un comercial nuestro ellos sacaban 15, 20. Ahora, si ves las encuestas, el nivel de recordación de nuestros comerciales es el doble del de ellos y el nivel de la aceptación es el triple. Quiere decir que con menos dinero logramos eso.
En el manejo del tiempo logramos la unidad más rápido que ellos, nos montamos en el tema más rápido que ellos. Cuando ellos querían discutir de empleo y seguridad, nosotros estábamos discutiendo de unidad nacional, porque veíamos el conflicto venir mucho antes.
“Pepe” nunca propuso la cuarta urna, propusieron una salida que, sin tocar los pétreos, permitiera una consulta dentro del marco de la ley del plebiscito y el referéndum.
Cosa que nadie escuchó, en ese momento era que no toquen la elección, cualquier urna que llamaran, la urna para decidir si la religión cambia, esa urna era la cuarta urna... le dimos salida a la olla de presión que nadie escuchó, la mayoría de la prensa local la criticó. “Pepe” se mantuvo y logró explicar que la esencia de cualquier eventual reforma es la participación.
¿No fue un error de estrategia que la gente no entendiera el verdadero propósito de “Pepe” Lobo al proponer esta salida legal?
No, porque el interés de base, que era del que trataba de aprovecharse Zelaya, era la participación. Zelaya la direcciona hacia su eventual reelección, luego la recoge (“Pepe” Lobo) y dice no solamente es el tema de la elección, si la gente quiere ser consultada, consultemos, pero dentro de la ley. Nunca hubo un pacto.
Por ejemplo, el plan de nación lo van aprobar sectores representativos, va a salir del diálogo; ¿sería interesante que se fuera a un referéndum?
Yo no sé si el presidente electo propondrá eso, yo no soy vocero ni me meto en política interior, pero si alguien lo propone, ¿qué de malo tiene? Hay que dejar que la gente participe, es bueno.
¿Cómo contrarrestaban ustedes al partido Liberal?
Ese es otro indicador del triunfo: contrarrestar lo que hace el opositor, no dejar que el otro marque la agenda, manéjala tú, anticipar las cosas. Esta campaña estuvo anticipada un mes, 15 días, mes y medio, a cosas que iban a pasar, que se veía en los indicadores que iban a llegar allá. Si tú analizas la campaña hacia atrás te das cuenta de muchas posturas que tomamos en marzo y ocurrieron en abril, eso es importante. La coyuntura, la campaña del otro, son otros factores, es multifactorial, no se gana una elección ni por el estratega ni por el eslogan ni por la canción, todo eso influye, todo es trabajo concreto, hay mucho de análisis, mucho de hacer política, hacer consenso, reunir gente, sumar fuerzas.
¿Asumo que a ustedes les tocó analizar la campaña liberal? Sí, claro.
En todos esos puntos que menciona, claves en una campaña, ¿vio usted errores en la campaña del partido Liberal?
Sí, graves, gravísimos. Tú no puedes obligar a la gente a que vote por un candidato solamente porque lleve la camiseta, ellos estaban creyendo, en esta coyuntura política, decir a los liberales: “liberal, vota liberal”.
Sí y por qué, persuádeme. Si tú quieres vender una cosa falsa como: estamos ya unidos y no era cierto. Tú no puedes mentir en la comunicación política.
Dices: estamos unidos y en realidad no estamos unidos, eso desune más.
El derroche, mucha gente de clase media hacia arriba le pareció muy interesante que Elvin Santos apareciera con su esposa, (eso es) grave, uno de los errores más graves, una señora muy linda, pero que no se parece a las hondureñas, en un jardín súper popof. En términos subcomerciales de televisión eran mil veces mejor hechos, en términos de forma y calidad, que los nuestros. Los nuestros eran más oportunos y pertinentes, eran más ajustados a lo que la gente sentía más empatía.
Otro error, otra vez el ataque, o sea, nadie se acuerda de que Elvin Santos no salió bien votado en su primaria, “Pepe” sacó tres a uno sobre Elvin.
“Pepe” gana desde que se inscribe, hace una campaña sana en la interna, une al partido, triplica el día de la elección interna en la votación de Elvin Santos y de ahí en adelante está anticipando la agenda, antes la agenda la marcaban ellos
Si sacaban campaña negativa, estábamos listos
¿Por qué a pesar de eso “Pepe” se mostraba abajo en las encuestas? Cuando tienes un candidato carismático como Elvin Santos, tienes que diferenciarlo, un tipo simpatiquísimo.
¿Usted cree que Elvin Santos es carismático?
Cuando sabe serlo, se ríe, mira a los ojos, habla bonito, se emociona, transmite algunas veces cierta emoción, era un buen candidato, ahora como perdió todo mundo lo ve feo, el poder embellece y ahora a “Pepe” se le ve bonito.
En el caso de Elvin se fue desdibujando sobre la campaña, a medida que la campaña iba avanzando se le salía la soberbia, la rabia, la incomodidad, el descontento, se le veían las costuras al traje.
En el caso de Lobo eso no pasó, “Pepe” estuvo tranquilo toda la campaña, eso manda un mensaje.
¿Tú preguntas por qué estuvo abajo?,
Una cosa es el clima de opinión y otra cosa es la intención de los electores, si tú filtras en una encuesta quiénes son los que van a votar y quiénes no, Porfirio Lobo Sosa estuvo arriba desde mayo, en nuestras encuestas, cinco, siete, diez puntos.
¿Usted me está diciendo que en realidad, antes del 28 de junio “Pepe” Lobo estaba arriba en las encuestas?
Aquí siempre se ha dicho todo lo contrario. El día 15 de junio nosotros estábamos 16 puntos encima de ellos, 13 días antes de los acontecimientos. No es cierto que “Pepe” estuvo abajo antes de los sucesos del 28, tampoco es cierto que Elvin venía tan arriba desde el inicio.
Su desplome arranca el día que fue a un proceso interno, lo vendieron bien, le entrega Villeda, pero una vez que se queda como candidato ya no estaba la víctima. Hay microcositas que son graves que pasaron, cuidadito, no es división liberal, que perdieron porque los liberales se dividieron.
Y esa votación tan grande de donde salió, sacó más votos que “Mel”, arrasó con las alcaldías, la ola de “Pepe” Lobo barrió el país, eso es cierto. La gente obstinada votó en plancha, agarraron el tarjetón, taz, taz, taz, ¿quiénes? los independientes, los liberales blandos, los nacionalistas.
¿El hecho que Elvin Santos va a lograr superar los 900 mil votos, probablemente superar lo de “Mel”, significa que los liberales votaron por él?
No, significa que Elvin, dentro de todo lo mal, hizo milagros, para lo que pasó el Partido Liberal pudo haber quedado acabado.
Elvin y sus asesores cometieron errores, pero logró parar la caída, poner un muro de contención, una red de salvación para no caer tan abajo, salió muy bien votado.
¿Usted no ve al Partido Liberal destruido?
No vale, eso pasa en todos los países del mundo, los partidos pierden elecciones, se pelean, después se reúnen, se dan abrazos. Este es un país donde todo mundo estudia en las mismas escuelas, van a los mismos clubes, se casan cruzados la familia tal con la familia cual. Esto se acaba en un mes.
Si no hubiera pasado lo del 28 de junio, ¿quién hubiera ganado?
Lobo Sosa, claro que sí, la campaña hubiera sido otra. Elvin representaba también el continuismo, nunca necesitamos usar que Elvin Santos, que hablaba de cambio como si no hubiera sido vicepresidente de “Mel” y nosotros la dejamos pasar.
¿Decidieron que no había necesidad de sacar esos anuncios?
No hicimos campaña negativa porque no valió la pena, no tomamos posesión sobre hechos que no eran trascendentales. Nos casamos con lo que era interesante para el país o para la campaña, no interesante para un grupo. Si ellos sacaban campaña negativa, estábamos listos.
A muchos personeros de la campaña les hicimos llegar el mensaje de responsabilidad y ética a la hondureñidad de campaña limpia, las pocas veces que se salieron de eso e hicieron campaña negativa, que no es efectiva, les hablamos y les recordamos el pacto. El hombre que necesita Honduras en este momento es de experiencia, con capacidad de consenso, que une y no divide, encontramos símbolos de unidad en “Pepe” Lobo.
¿Elvin decía que “Pepe” no tenía una posición definida sobre el 28 de junio?
Ellos querían forzar (a decir algo) en un territorio que no era conveniente para la campaña nuestra. No tomar posición es una posición. Nunca dijimos que: dígale a Elvin Santos qué estaba haciendo él cuando “Mel” hizo esta cosa o la otra.
¿Sumó puntos a la campaña política la crisis del país?
Sumó la postura que tomó previamente. Antes de los sucesos del 28 ya estaba sembrado Lobo como un tipo unificador, con el conflicto urge más su experiencia, su capacidad.
¿Cuál fue el punto más crítico de la campaña?
Hubo muchos, la decisión por ejemplo de aceptar posponer las internas, era como un golpe de Estado seco. Otro momento álgido es soportar los ataques, fue muy difícil, nuestro candidato nunca quiso atacar, ser educado con algunos medios de comunicación que acorralaban al candidato extremadamente parcial, se decidió no ir más a ese programa, aunque eso va a cambiar porque hay un presidente de todos.
Eso de patear una urna en un acto político, ¿fue por recomendación suya?
No, eso salió de él, fue un error. Yo cuando lo miré me llevé la mano a la frente (hace la señal típica de que se ha cometido un gran error).
¿Cuánto le costó la estrategia a “Pepe”?
Muy poco, me tendría que contratar para el año que viene y ya me voy, mi acuerdo es sobre resultados.
¿Hizo “Pepe” Lobo una campaña de propuestas como lo esperaba la población?
Depende, si se entiende propuestas un tratado de Harvard o Chicago Boys de explicar los 20 puntos macroeconómicos de cómo vamos a hacer, no la hizo así, aunque estábamos sustentados en documentos por gente muy seria. En cambio, a decir que lo que necesita un país muy pequeño es estar unidos, porque dejar de lado las agendas particulares y pensar en un futuro juntos, me parece una súper propuesta. No se genera empleo, seguridad, no se gobierna bien, no se proyecta bien, de qué sirve que hayan inversiones, si no se trabaja juntos.
Pero en la elección del 2005 “Pepe” hizo una campaña agresiva, con puño firme, con pena de muerte?
Ese no era “Pepe” Lobo. Fue un error tratar de modificarlo, grave. Este señor que usted ve hoy es el que es, que todos los días que sale de su casa saluda a los vigilantes uno por uno, que le da abrazo y saluda de mano a cada señora que trabaja con él, que a cada pueblo que va se detiene, mira a los ojos y escucha sus problemas.
¿Usted hizo equipo con Marck Klugmann en esta campaña?
No, la única vez que me vi con él no fue un encuentro agradable para mí.
¿Por qué no fue agradable?
No voy a entrar en detalles, no me gusta la gente que pretende robar créditos. El oportunismo me resulta sumamente desagradable, sobre todo cuando me he referido a otros asesores me refiero en los mejores términos. No me resulta agradable que de la nada caiga alguien (y que diga) que la elección esta se ganó por algo que se sembró en el 2005. Deja que los demás te los reconozcan, uno tiene que ser generoso cuando otras personas hacen algo, era mucho más inteligente.
¿Estuvo Marck Klugmann involucrado en esta campaña?
Profesionalmente, activamente, organizacionalmente y gerencialmente, no.
¿Entonces en qué forma estuvo involucrado?
Le mandó algunas notas. El comité de estrategia sostuvo dos a tres veces reuniones por semana, en ninguna estuvo este señor, tuvimos tracking diario.
¿Y usted, cuántos correos intercambió con personal de la campaña de “Pepe”?
Más de cinco mil, solo de (Miguel) Bonilla fácil, de los automáticos reportes de prensa, alertas, unos 1,400.
¿Cuántas veces habló con “Pepe”?
Periódicamente, no era diario, pero constantemente. Hablamos todas las veces que fue necesario. No fui a un solo acto público porque no es mi trabajo, era perder el tiempo. Desde abril de 2008 no salí a ningún restaurante porque no está bien, era una campaña muy difícil, (uno) no viene, con todo respeto, de turista, a hacer relaciones públicas, a hacer amigos, aunque me encanta Honduras y su gente, se tiene que posponer la agenda social.
La primera vez que fui a una casa de gente a cenar fue hace tres días (a la casa de Óscar Álvarez). Lo triste cuando pierdes es pensar en las cosas que dejaste de hacer.
¿Usted se trasladó a vivir a Honduras?
No, iba y venía por lo menos dos veces al mes, nos comunicábamos.