Honduras
El ex ministro de Seguridad en el gobierno de Maduro, Oscar Alvarez, aclara el panorama en torno a sus funciones durante el próximo gobierno de Porfirio Lobo Sosa. Alvarez, uno de los diputados más votados de Francisco Morazán, concedió esta entrevista a EL HERALDO.
¿Óscar Álvarez va a la Secretaría de Seguridad o va al Congreso Nacional como se ha especulado en los últimos días?
El pueblo votó por Óscar Álvarez para que regresara a la Secretaría de Seguridad, eso es lo que siento y lo que he escuchado. Yo estoy aquí porque quiero servir a mi patria y es ahí donde me parece que debo ir, a la Secretaría de Seguridad.
Claro, yo le he dicho a “Pepe” Lobo que he sido un soldado, yo voy a estar donde mejor le pueda servir a mi patria y por lo que he escuchado, por lo que he leído y por lo que la gente me ha dicho, el pueblo hondureño me quiere en Seguridad.
¿Ha habido ofrecimientos oficiales para que usted se convierta en presidente del Congreso Nacional?
No, hay comentarios, inclusive no quiero mencionar nombres pero compañeros diputados me han dicho: 'mire, con la cantidad de votos que usted va a sacar, usted tiene derecho a aspirar’ y me parece bien que todo mundo tenga derecho a aspirar, pero de eso a buscar la presidencia del Congreso Nacional hay una gran distancia.
¿Cuántos votos calcula usted que está sacando en esta elección?
Oficialmente estamos viendo, por las tendencias, que con el 70 por ciento de lo que se ha escrutado, ya rebasamos las 200,000 marcas, eso nos llevaría a nosotros a pensar que hemos obtenido unos 230,000 a 250,000 votos. Esto es histórico, es abrumador y al mismo tiempo me parece a mí una gran responsabilidad.
Primero el mandato es claro, el pueblo hondureño votó por alguien que le dio seguridad en el pasado, entonces vota por él nuevamente como un agradecimiento, y segundo porque queremos que regrese para tener esa seguridad que tuvimos antes. Me parece que es una gran responsabilidad porque uno no puede defraudar al pueblo.
¿Va a correr por la presidencia, Óscar Alvarez?
(Piensa un rato) Cómo le puedo decir, hablamos de una carrera. Todo el que se mete en la política debe seguir una carrera.
Cuando uno se mete en un proyecto debe aspirar a lo mejor. En este caso, yo lo he dicho anteriormente, yo aspiro a ser presidente de Honduras.
Claro, cada cosa en su momento. En este momento yo aspiro a darle seguridad al pueblo hondureño, entonces, en este momento yo no puedo decirle que voy a ser el próximo o que aspiro a ser el próximo.
¿Cuándo tomaría usted una decisión de esa naturaleza, de aspirar oficialmente a la presidencia?
Yo creo que uno no debe afanarse, uno debe poner sus proyectos en manos de Dios y las cosas se van a ir dando, si uno trabaja. No puedo decir en este momento. Que quede claro una cosa, la lealtad es fundamental hacia el jefe de uno, en este caso “Pepe” Lobo, que va a ser nuestro presidente, el presidente de todos los hondureños. Sería incorrecto empezar, sin que ni siquiera se haya puesto la banda presidencial a Porfirio Lobo, a hablar de candidaturas futuras.
Por eso, cuando llegue el momento oportuno, lo platicaremos con la familia, con los amigos, con “Pepe” Lobo, con las personas del partido.
¿Cómo interpreta que un candidato a diputado probablemente obtenga igual o más votos que un candidato presidencial?
Nuevamente le digo que es abrumador, inclusive le digo que como persona jamás creí que esto se iba a dar. Yo tuve que salir del país el 1 de enero de 2006. Hablé con funcionarios del gobierno electo y ellos me dijeron: “Mirá, me parece difícil darte seguridad y qué pasaría si algo te sucediera bajo nuestro gobierno. Yo creo que sería buena decisión que estuvieras fuera. Por eso me fui a Dallas como vicecónsul”.
Ciertas personas del gobierno, quizás abrumados por la presión de dar seguridad, empezaron a decir que Óscar Álvarez era puro show, que no había dado lo suficiente y que en realidad no había dado seguridad. Yo desde allá me preguntaba por qué el pueblo no salía en mi defensa, a decir que sí di seguridad.
¿Se sentía frustrado?
Era frustrante porque fui un ministro de 24 horas, 24/7, no miraba a mi familia, no miraba a mis hijos, era una situación bastante compleja.
Regreso el año pasado a las internas, sin estructuras y empiezo en agosto del año pasado, con menos de tres meses para las elecciones y salgo el más votado de las internas. Ahí viene un político de mucha experiencia y me dice: Ahí te contestó el pueblo, te está diciendo: 'gracias por lo que hizo, tengo fe en usted, quiero que regrese a lo que hizo’.
Ahora en las generales lo mismo, no tuvimos mucha capacidad para poner anuncios, no tenía estructura, por eso quiero agradecer públicamente a Ricardo Álvarez, que siempre habló con sus estructuras de Francisco Morazán y les dijo: así como me apoyan a mí, quiero que apoyen a los 23 candidatos a diputados y a “Pepe” Lobo.
Las prioridades en el área de seguridad han cambiado, de cuando usted asumió en la primera oportunidad a la actualidad. ¿El problema de las maras sigue siendo el mismo?
Ha cambiado muchísimo, cuando fuimos gobierno en el tiempo de Maduro, el problema principal era las maras, ahora vamos a hablar de ese tema como los “mareritos” y no lo quiero decir de una forma ofensiva, sino que en aquel tiempo eran un gran problema, ahora lo vamos a ver como una cosa mínima comparado con el monstruo de ahora que se llama narcotráfico.
La droga siempre ha pasado por Honduras, pero después del 11 de septiembre de 2001, con los atentados en Estados Unidos, empieza a pasar más droga por Honduras porque las avionetas no se pueden ir directamente a Estados Unidos, ya que los controles se fortalecen por aire, mar y tierra.
¿Si no pueden llegar directamente a Estados Unidos, por qué Honduras?
Honduras tiene pistas, Honduras tiene infraestructura en el atlántico. Honduras es ideal.
¿De qué forma afecta que esta droga llegue a Honduras si va para Estados Unidos?
La gente cree que eso no afecta, pero están totalmente equivocados. Primero, parte de la droga se queda como pago por el apoyo de los capos hondureños. Estos capos no la pueden mandar a Estados Unidos porque no tienen infraestructura para mandarla, por eso tienen que comercializarla aquí.
Los que quieren comprar esa droga, los “capitos” hondureños, ellos consiguen el dinero secuestrando gente, robando bancos, robando vehículos, extorsionando gente. Esto significa que el narcotráfico genera una serie de delitos de crimen organizado que tienen a la población reventada. No solo envenenan las mentes y los cuerpos de las personas, sino que están generando toda una industria del delito.
Los capos hondureños para controlar territorios eliminan a la competencia y cómo la eliminan: con sicariato, ahí es donde juegan un rol las maras. Los mareros juegan un rol en el sicariato, ellos ya pasaron de ser controladores de territorio a ser parte integral del crimen organizado.
¿No teme usted que el pueblo lo marque como un hombre exclusivamente de seguridad?
En efecto, por mí han votado no solo nacionalistas, hay urnas en las que todos los votantes me dieron su voto y por eso me debo a todo un pueblo. Sin duda, el pueblo puede decidir que solo me quiere en seguridad y sea prisionero de mi propio éxito.
¿Teme usted que la clase política le vuelva a fallar al pueblo?
Lo que se debe entender es que el pueblo ha dado un mandato, una responsabilidad. Si no respondemos ni siquiera a la aspiración mínima del pueblo, lo que se puede dar es un problema. Si fallamos, vea y no salga lo que se ha dado en otros países, que surgen mesías, seudomesías o neomesías, ofreciendo cosas que tampoco va a cumplir pero que terminan destruyendo un país.
¿Cuál será su máxima aspiración en la Secretaría de Seguridad?
Que haya orden, yo soy una persona amante del orden. Que todo el mundo cumpla con la ley. Usted ve ahorita que asaltan y no hay capturas, roban y nadie se captura, usted no mira procesos, la investigación está débil. Hay un vacío de liderazgo en materia de seguridad, en seguridad humana, jurídica.
¿Qué es lo primero que va a hacer cuando asuma Seguridad?
Lo primero son los operativos. Hay una marca, al siguiente día (de la toma de posesión) voy a hacer un madrugón, que la gente sienta que hay orden, que se respetará la ley.
La estrategia de este gobierno fue de más cantidad, de poner policías en las calles, de más presupuesto, pero si usted manda policías que no saben qué hacer, sin entrenamiento y están en una actitud pasiva, entonces no se logran resultados positivos. Nosotros tendremos una acción proactiva. Creo en la presión al delincuente en el marco de ley y si la población mira que hay voluntad, inmediatamente van a denunciar a los criminales.