Honduras
Rugieron los motores de las Harley Davidson, resonaron los cascos de los pura sangre. Hubo de todo. El fin fue uno solo: recaudar fondos para la XIX Teletón.
Fue una caravana de mucho color y, a medida que la caminata avanzaba, una ejército de voluntarios, lidereados por el Club Rotario Real de Minas, pedÃa colaboración a los espectadores para que depositaran sus ayudas en botellones.
La jornada comenzó a las 11:00 de la mañana, al final del bulevar Morazán. Las cercanÃas de una gasolinera sirvieron de concentración de los grupos que participaron en la procesión de solidaridad para recolectar la meta de 30 millones de lempiras.
Los primeros en salir fueron los miembros de las fuerzas especiales del Ejército, montados en las cuatrimotos que usan en operaciones de combate.
Salieron a toda prisa cuatro vehÃculos comandados por soldados con los rostros llenos de maquillaje de camuflaje. La misión no era defender el territorio sino mostrarse vistosos para que ciudadanÃa de buen corazón se solidarizara con los compatriotas con capacidades especiales.
Desfile hÃpico
Atrás venÃa medio centenar de caballos pura sangre, animales de paso de diferente, razas montadas por hombres y mujeres.
El movimiento y pisadas de los animales fueron espectaculares.
La destreza fue recompensada con algo más que aplausos, ya que la gente hizo muestra de desprendimiento haciendo sus aportes económicos.
Una intrépida jinete casi se cae cuando su corcel se descontroló y salió a toda velocidad, al grado que la mujer tuvo que tirarse, sin embargo, cayó de pie.
Algunos ejemplares eran de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Francisco Morazán (Agafam).
Los marchantes recorrieron todo el bulevar hasta llegar al los puentes de la Guadalupe y luego avanzaron hasta el bulevar Juan Pablo II.
Seguido de los caballos iba un pelotón de "harleros".
El atuendo de los conductores cumplió con la ley: chumpas y botas de cuero, camisas negras al estilo rock, cadenas de oro y plata y tatuajes por doquier.
Los motoristas dirigÃan orgullosos sus Harley Davidson por el camino, acelerando constantemente para resonar sus motores.
Además de Harley Davidson, también se usaron otras marcas de motos como las Buell y las BMW.
Al menos fueron unas 20 motocicletas las que participaron en el recorrido.
Los "viejitos" también
El desfile pasó de dos a cuatros ruedas. Los amantes de los carros antiguos sacaron sus reliquias para mostrarlas en las calles.
Asà se vio lucir un Camaro de 1969 y un Mercury de 1957.
Unos de los automotores que más llamaron la atención fue un diminuto descapotable Morris Garage, modelo de 1967.
En una exhibición de carros antiguos no puede faltar un Mustang. Y ahà andaba rugiendo su motor uno del año 1967.
Los "viejitos" también
El desfile pasó de dos a cuatros ruedas. Los amantes de los carros antiguos sacaron sus reliquias para mostrarlas en las calles.
Asà se vio lucir un Camaro de 1969 y un Mercury de 1957.
Unos de los automotores que más llamaron la atención fue un diminuto descapotable Morris Garage, modelo de 1967.
En una exhibición de carros antiguos no puede faltar un Mustang. Y ahà andaba rugiendo su motor uno del año 1967.
Recta final
Luego de salir del bulevar Juan Pablo II, los marchantes se dirigieron hacia el bulevar Suyapa. Ahà también hubo desprendimiento de las compatriotas, que asà como ocupaban sus manos para aplaudir las emplearon para sacarse dinero y depositarlo en los botellones.
La jornada de solidaridad terminó al estilo del "perreo" y otros estilos musicales.
El desfile acabó cerca de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, donde se efectuó un concierto en el que reino el reggaetón.
Las melodÃas se disfrutaron, el público brincó, pero el mayor gusto de la jornada fue la importante recaudación que se logró para los hermanos hondureños que requieren de asistencia en los centros de rehabilitación Teletón.