Honduras
Aunque las figuras en su nacimiento son pequeñas, su fe es enorme.
Los últimos 25 años de su vida, Emma Alejandrina Bracamonte,ha convertido la mitad de la sala de su casa en la colonia Hato de Enmedio, en un Belén en miniatura, que se ha ganado la admiración de sus vecinos.
El reducido espacio de su vivienda no le permite elaborar una obra de grandes proporciones, pero, aunque las figuras que ubica cada año con la ayuda de su familia, son diminutas, miden una pulgada, su deseo de demostrar su amor al Niño Jesús es enorme.
La idea de este peculiar nacimiento nació gracias a una promesa que doña Emma le hizo al Divino Niño Jesús, cuando apenas tenía cinco años.
"Cuando yo estaba pequeña le prometí al Divino Niño Jesús que cuando tuviera mi propia casa le construiría todos los años un nacimiento.
Sin embargo, como el espacio en estas casas es reducido debo utilizar figuras que no ocupen mucho espacio", explicó.
Fiel a su promesa, durante los últimos veinticinco años se ha encargado de elaborar cada año el misterio con figuras menores a una pulgada de alto.
Es justamente esta especificación la que hace tan único su nacimiento. Las figuras no sobre pasan una pulgada.
Esto ha creado serios problemas a la hora de encontrar las figuras. Cuando tiene todo listo, aún con la ayuda de su familia, se tarda 15 días en montar el nacimiento.
Ardua labor
Doña Emma está pendiente durante los 365 días del año a cualquier figura que pueda convertirse en la nueva adquisión para el nacimiento.
"Ando rebuscando en muchos lugares para poder conseguir figuras de ese tamaño y es difícil, porque es raro que la gente trabaje con tanta minuciosidad", relató.
Muy a su pesar, debe comprar figuras importadas pues en Honduras es muy difícil hallarlas con las características necesarias para formar parte de este singular nacimiento.
"Unas vienen desde El Salvador y otros de Guatemala. Lastimosamente es muy difícil porque aquí en Honduras lastimosamente no hay material fino en ese tamaño. Hasta este año encontré algo que es hecho en Honduras", explicó.
En la obra se encuentran mariachis, bodas poblanas, una colección de viejitas y tres nacimientos cuya altura es de una pulgada y media o menos. Un detalle muy particular es que alrededor de cinco iglesias forman parte del misterio.
Al menos dos de estos templos, son réplicas de iglesias conocidas. "Las iglesias me fascinan. Tenemos réplicas de la iglesia de El Calvario en Ojojona y de la iglesia de Sabanagrande, de donde soy originaria", explicó.
Sin embargo, la iglesia de Sabanagrande es la principal del nacimiento, por el valor sentimental que tiene para su familia. "Esta iglesia me ha fascinado siempre. La hizo el abuelito de mis hijos, don Tomás Vásquez, quien trabajaba de forma minuciosa. Siempre la ponemos y tiene que ir casi en el centro".
Otra particularidad es que la iglesia cuenta con un altar ubicado en el interior de la estructura.
Con el paso de los años, hijos y nietos se han ido uniendo a la labor de recrear el misterio.
"En la elaboración del nacimiento nos involucramos todos, mis cuatro hijos, mi esposo y yo. Nosotros pintamos, pegamos y arreglamos. Mientras unos pintan otros colocan las figuras dentro del pequeño nicho que está reservado para uso exclusivo del misterio", explicó la devota.
Doña Emma explica que fue justamente el hecho que su abuela la dejara participar en la elaboración del nacimiento, lo que la formó para continuar con esta tradición.
"Mi papá murió cuando tenía cinco años y nos fuimos a vivir donde mi abuelita. A mí me fascinaba jugar con el nacimiento que ella hacía. Recuerdo que le decía, ‘Abuelita, puedo jugar con el nacimiento", recordó con nostalgia.
Este mismo amor y apego hacia la representación de Jesús, María y José en Belén es lo que inculcó en sus hijos desde temprana edad.
"Cuando mis hijos estaban chiquitos. Ellos se metían a jugar y agarraban el rol de los personajes que estaban allí. Esto les desarrolló la imaginación. Y ahora también participan en la elaboración del nacimiento", manifestó.