Honduras
Fuimos convocados para las 12:30 del mediodía. Puntuales estábamos en la guardia de Casa de Gobierno. Dos cámaras de seguridad nos apuntaban.
Un militar de al menos 1.80 metros de estatura nos advertía que debíamos dejar todos nuestros objetos para atravesar el detector de metales.
A pocos metros de ahí, una voz a través de un altoparlante decía: “Me quito la corbata, me quito el saco, pero la camisa blanca no me la quita nadie”. Era el presidente Roberto Micheletti que se dirigía a centenares de ciudadanos que ayer acudieron a la plaza La Democracia a rendirle un homenaje.
Varios minutos después un enjambre de periodistas, fotógrafos y camarógrafos rodeaban en las afueras del Palacio José Cecilio del Valle al hombre que estábamos esperando.
De inmediato nos dieron acceso a la antesala del despacho presidencial. Iban y venían empleados, entraban y salían funcionarios y ministros, entre ellos el presidente del Congreso Nacional, José Alfredo Saavedra; la titular de Finanzas, Gabriela Núñez; y el secretario de Defensa, Adolfo Lionel Sevilla.
Segundos después el mandatario arribó a su oficina, no sin antes complacer a un par de simpatizantes que demandaban de él fotografías y autógrafos.
Después de un breve almuerzo, el tiempo de atendernos había llegado. El reloj marcaba las 2:47 de la tarde. A continuación la conversación con EL HERALDO:
1. Presidente, hemos visto que para unos usted es un héroe, pero para otros es un villano. ¿Qué les dice usted a esas personas?
Yo agradezco a todos los hondureños que tienen en mí a un hombre que peleó por la democracia, que defendió la situación de la República, les agradezco infinitamente. Lo de los villanos, yo les pido disculpas si en algún momento los hemos ofendido, pero ellos deben comprender que primero era la patria antes que cualquier interés extranjero u hondureño.
2. Cuando ha transitado por la ciudad ha visto en las paredes algunos mensajes ofensivos contra su persona, por ejemplo: “goriletti”. ¿Qué impresión le ha provocado esa palabra?
Bueno, a los jugadores de fútbol les ponen sobrenombres. A mí me bautizó con el nombre de “goriletti” el gorila más grande que ha habido en Latinoamérica. No me preocupa, no me molesta. Incluso algunos amigos, cuando estamos en reuniones, me dicen eso. Ya sabemos perfectamente que, primero, yo he sido un demócrata toda mi vida, mi actitud ha sido siempre buscar que el pueblo decida quién sea el próximo gobernante, el próximo diputado o el próximo alcalde.
Nunca he participado en dar un golpe de Estado, ni hoy ni nunca, porque nosotros no consideramos que esto fue un golpe de Estado sino una sucesión constitucional y sucedimos estrictamente a alguien que estaba tratando de dar un golpe de Estado. Los hechos demostraron con toda claridad lo que este señor Zelaya pretendía: él quería perpetuarse en el poder a través de un acto inconstitucional y de llevar el país a una dictadura.
3. Ustedes hicieron ver eso al señor Zelaya, pero ¿qué pasó en realidad con él, no entendió o no quiso entender?
Yo creo que él había hecho compromisos tan extremos ya con esta gente de América del Sur que ya no podía dar vuelta atrás.
Yo vuelvo a repetirle que en una ocasión estuvimos el ingeniero (Carlos) Flores, Elvin Santos y su servidor; estaba con él Patricia Rodas, (Enrique) Flores Lanza, estaba el embajador de Estados Unidos, (Hugo) Llorens, y otro señor de apellido Simons, que es el segundo después de Llorens; y ahí le pedimos, le suplicamos en diferentes ocasiones que no fuera a cometer el delito de llamar a una constituyente porque iba a cometer un delito, es un delito. él platicó con nosotros pero nunca cayó (en razón) y por eso fueron cinco las reuniones, yo asistí a tres. A las últimas dos asistió (Arturo) Corrales Álvarez con la idea de hacerle saber a él que había una inconformidad de parte de una buena parte de la población. él no hizo caso, tenía un plan montado y sucedieron las cosas que sucedieron.
Todo mundo sabe que la actitud de él al entrar a la fuerza aérea hondureña fue un acto violento, irresponsable y creo que hasta abusivo en el sentido de que se fue a meter a un destacamento militar... El general Prince permitió casi de una forma obligada que el hombre (Zelaya) entrara ahí a robarse las urnas que tenían confiscadas tanto el Tribunal Supremo Electoral como la fiscalía de la República, pero se hizo, se protagonizó el acto bochornoso para el mundo. él montado en una puerta de un autobús de pasajeros iba con la gente que lo acompañó para eso.
4. ¿Es cierto que Hugo Chávez ha financiado las marchas para la resistencia y la violencia en el país?
Estoy totalmente seguro.
5. ¿Hay pruebas de eso?
La boca del mismo señor Zelaya le expresó a unos compañeros, amigos de él y que luego ellos me lo transmitieron a mí de que él, no él, de repente el comandante libreta (Carlos Eduardo Reina) y otros más ahí recibían un promedio de 350 mil dólares semanales. En el momento más crítico de esta situación se movieron muchos dólares en el país, cantidades millonarias.
Le puedo demostrar esto con hechos. Porque en San Pedro Sula y en Tegucigalpa hay un momento en la historia de estos días que el dólar baja a 16 lempiras, a 17 lempiras, cuando se había mantenido a 19 durante todo el tiempo.
6. Usted ha dicho que uno de los días más críticos de la crisis política fue el día que el ex presidente Zelaya intentó aterrizar en Toncontín en un avión venezolano. ¿Por qué lo fue? ¿En algún momento se giró una orden a las fuerzas armadas?
No, en ningún momento; yo creo que nosotros estábamos claros, se había invertido mucho dinero para comprar la voluntad de esas personas que andaban ahí, por eso reunió esa cantidad de gente. Yo calculo unas 8 mil o 9 mil personas que andaban en eso. Se había planificado que él iba a llegar.
Sí autorizamos a las fuerzas armadas que desplazaran unos camiones del Ejército al aeropuerto. Jamás se dio instrucciones a las Fuerzas Armadas de disparar un solo tiro contra un hondureño. Eran balas de salva. Los disparos que ellos hicieron eran balas de salva.
7. ¿Y a la Fuerza Aérea se le dio alguna orden en contra del avión que ilegalmente intentaba aterrizar y que ilegalmente ingresó al país?
Levantamos un avión Tucano... ya había ingresado un avión extranjero sin permiso de Honduras, había sido ya un delito; el señor Chávez ordenándole al piloto para que lo hiciera. Ya estaba invadiendo nuestra soberanía, por lo tanto, los llamados correspondientes se le habían dado.
No era intención derribarlo porque nosotros ya sabíamos que eso iba a ser un show, como el que fue, sabíamos que este hombre iba a venir e iba a protagonizar eso para tratar de profundizar más muertes en el país y hacer un escándalo.
Lógicamente, usted puede observar que un Tucano es un avión de hélice, pero el que él andaba era un jet y no hay forma de que lo alcance, pero sí era una forma de decirle: queremos defender la patria, usted está abusando de nuestra soberanía y queremos tomar una decisión de esta naturaleza; pero en ningún momento hubo órdenes de dispararle a nadie, no hubo órdenes de agredir a nadie tampoco.
8. Uno de los aspectos que llaman la atención es que durante la administración de Zelaya constantemente aterrizaban avionetas venezolanas o colombianas cargadas con drogas y hasta dólares. ¿Había gente del gobierno de Zelaya involucrada en este tipo de actividades?
Yo siento que sí, no voy a decir acusaciones, pero que estaban permitiendo caer a esta gente sin importar lo que estaba pasando, pues lógicamente porque sabemos que los dólares que se movieron aquí tuvieron que haber venido en una de esas avionetas y porque da la casualidad que después que nosotros llegamos pasaron cuatro meses y no cayeron nada más que dos avionetas que capturamos y después, cuando él regresó, inmediatamente empieza la actividad de nuevo. Eso nos sorprendió sobremanera y pues no quiero hacer alguna acusación de esta naturaleza porque tendría que tener alguna prueba, pero la lógica le dice a usted que esto es lo que estaba pasando.
9. ¿Presidente, casi todas las avionetas traían droga, en realidad era esa la finalidad o era una cortina para introducir dinero al país?
Bueno, nosotros tenemos en este país un narcotráfico bastante fuerte. Estamos por todos los medios buscando la manera de detener esta situación. Nosotros hemos hecho lo posible y lo imposible para que se detenga el narcotráfico, sin embargo, nosotros tenemos un problema serio, nuestros radares están deteriorados, dañados hace mucho tiempo, y dependíamos de los radares de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Desgraciadamente, con esta separación de ideas políticas ellos desistieron en seguirnos ayudando en combatir esto.
10. ¿En algún momento, después de lo del 28 de junio, usted pensó en dejar el cargo? ¿Cómo soportó la presión internacional?
Bueno, yo creo que solamente cumplí con un deber constitucional al haber aceptado el cargo, así lo dice nuestra Constitución. Retirarme del cargo significaba prácticamente ceder a presiones internacionales y aceptar que habíamos cometido un error. No cometimos ningún error y lo repito, no cometimos ningún error, sencillamente cumplimos con la Constitución de la República y las leyes.
11. Con toda la información a la que un presidente tiene acceso, le pregunto: ¿dónde debería estar el señor Zelaya, asilado, libre o en la cárcel?
Si él se queda en el país tiene que ir a la cárcel. Si él decide irse del país, asilado en cualquier parte del mundo. Nosotros hemos dicho que durante esté en mi gobierno, si le da asilo político cualquier otro país fuera del área centroamericana, perfectamente lo puede llevar. Yo creo que él debería hacer una reflexión sobre el tema. El 27 el podría perfectamente salirse del país, porque de otra forma tiene que ir a la cárcel.
“Insulza era y es cómplice de Zelaya”
12. ¿Qué sucedió en realidad el 25 de junio? ¿Por qué todos los hechos que ocurrieron el 28 no pasaron el 25? ¿Hubiese sido peor si el Congreso Nacional hubiese actuado ese día?
Nosotros planteamos la situación de hacer un informe sobre la conducta irregular que estaba teniendo el presidente de la República sin darnos cuenta todavía hasta dónde había llegado el extremo, porque nuestro informe era la mala actuación. Hablo del intento de romper el orden constitucional, pero no sabíamos de los saqueos que se estaban haciendo a las arcas del Estado, eso lo averiguamos posteriormente.
Yo creo que nosotros debemos entender con toda claridad que el 25 fue un día difícil, el 25 nos llamó el embajador de Estados Unidos para decirnos que el país de él no iba a reconocer a nuestro país. Nos hizo una advertencia, amenazas con advertencias. Luego otros políticos de nuestro país, cobardes, que tomaban la opinión estrictamente de los estadounidenses sin darse cuenta de lo que estaba pasando, o sabiendo lo que estaba pasando.
El 25 las Fuerzas Armadas tampoco tenían una decisión tomada porque respetan mucho la Constitución.
Fue (en) una reunión el 26 y el 27 que se tomó la decisión y fue el 28 mismo en la madrugada que se tomó la decisión. No fue nada planificado.
13. ¿Dónde estuvo usted el sábado 27?
Estuve en mi casa y luego me reuní con unos amigos.
14. ¿Ustedes daban por hecho que Zelaya iba a seguir con su encuesta?
Definitivamente, nosotros el 27 sabíamos qué era lo que estaba haciendo, porque recuerde que el 27 en la noche organiza los grupos que iban a reconocer eso, incluso este señor Insulza envía unos veedores, pero envía a una representación, por lo que yo tuve un conflicto con él. Le dije cuatro cosas en el Congreso Nacional, le dije que cómo era posible que enviaran a alguien a avalar una elección que era incorrecta, una decisión inconstitucional. él me puso cualquier argumento. Ese era un plan del señor Insulza. A él lo responsabilizo por estas cosas que iban a pasar en el país.
15. ¿Era cómplice el señor Insulza de Zelaya?
Era cómplice, fue cómplice y es cómplice todavía. Este señor le ha hecho tanto daño a este país con sus actuaciones y con sus mentiras.
16. ¿Qué busca Insulza?
Bueno, él es lacayo de Hugo Chávez y del grupo de la Alba y es por eso que está tomando esa actitud.
17. ¿El sábado en la noche y el domingo en la madrugada estuvo usted en varios lugares por su seguridad?
Me movilicé a cierto lugar, a cierta hora, para evitar contacto con la demás gente. Ni siquiera mi esposa sabía dónde estaba; sí mi hijo, estaba con él comunicándome para que él trasmitiera la tranquilidad que se necesitaba (en su familia); pero hay un momento en la noche que yo le ordeno que se mueva de la casa por el temor que cualquier reacción podía pasar y que se fuera a resguardar donde unos parientes de nosotros. Todas esas cosas las vivimos el 27 y el 28.
18. ¿Cómo estaría el país si no se dan los hechos del 28 de junio?
Tendríamos un dictador, tendríamos un grupúsculo de gente quitándole derechos y propiedades a la gente.
19. ¿Usted está convencido de eso, Presidente?
Sin dudarlo un tan solo momento responde: Estoy totalmente convencido, totalmente convencido. Solo puede observar usted que una pequeña, muy pequeña minoría es la que está en eso, y cómo es posible que esas pequeñas minorías con violencia, con malcriadeces, con armas, dirigidas por un hombre que lo que estaba haciendo era cumplir compromisos que él había hecho con Chávez y queriéndose perpetuar en el poder.
Lógicamente el compromiso de él (Zelaya) con Chávez no era una cosa de pláticas, era de hechos. él (Zelaya) tenía que entregar al país a ese dictador para que él (Chávez) pudiera poner sus botas encima de este país. Gracias a Dios no lo permitimos, gracias a Dios no lo permitimos. Yo quiero hacer un reconocimiento a las Fuerzas Armadas, a la Policía que apoyó, a la sociedad civil y a la gente que nos acompaña en este importante momento de la vida política del país.
20. Cuando usted toma posesión el 28 y se traslada a la Casa de Gobierno y se ve solo en el Altar Q, ¿qué pensó cuando estuvo solo en ese lugar. Pensó en la responsabilidad que estaba asumiendo?
Yo siento una enorme responsabilidad y un peso que tenía que soportarlo cuando di mi juramento. Yo ahí me daba cuenta que tenía que cumplir con un deber, por eso no tardé más que horas en empezar a comunicarme con ministros que hoy representan la dignidad y la fortaleza de este gobierno, empecé a consultar con ellos para ver si me podían acompañar y gracias a Dios no tuve la respuesta negativa de ninguno, sabiendo y advirtiéndoles yo que iba a ser difícil, vamos a tener un gobierno no reconocido por el mundo.
Yo pensé que algunos países, entre ellos los centroamericanos, no iban a tomar la decisión (de desconocer a Honduras), lamentablemente algunos son de izquierda, pero la verdad de todo es que me encontré con gente dispuesta a esta lucha y contra viento y marea.
Luego vinieron las demostraciones de cariño, de apoyo, de fortaleza a lo que se había hecho. Eso terminó de ayudarnos a nosotros a cumplir con nuestro deber.