Honduras
La historia jugó de su lado ubicándolo en el lugar de los grandes hombres que ha tenido Honduras.
+Especial: Micheletti, su vida y legado
Roberto Micheletti Baín nació en El Progreso, Yoro, un 13 de agosto de 1948. Fue el penúltimo de nueve hermanos que nacieron del hogar conformado por Humberto Micheletti y Donatila Baín Moya.
Después de todos sus estudios realizados, tanto en El Progreso como en San Pedro Sula, pasa a formar parte de la Guardia de Honor Presidencial en la administración del presidente liberal Ramón Villeda Morales, hasta el tres de octubre de 1963.
Luego se va para México e ingresa al Instituto Tecnológico de Monterrey, posteriormente viaja a Estados Unidos a estudiar comercio. Retorna a Honduras y monta la empresa de transportes Tutsa.
En 1979 conoce a Siomara Girón con quien contrae nupcias discretamente. De su matrimonio nacen tres hijos Roberto Carlos, Aldo Guillermo y Laura Donatella Micheletti Girón.
La actividad política de Micheletti tuvo sus comienzos en los años 80, cuando ocupaba el cargo de presidente del Consejo Local en Yoro y posteriormente el de secretario del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal.
En 1980 forma parte de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la actual Constitución de la República. Desde 1982 se desempeñó como diputado hasta el 28 de junio de 2009. En este período también desempeñó el cargo de gerente general de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel).
El 25 de enero de 2006 Roberto Micheletti fue electo presidente del Congreso Nacional de Honduras, una vez constituido el nuevo Parlamento desde las elecciones de noviembre de 2005 que las ganó el Partido Liberal.
El 28 de junio de 2009, luego de que el Congreso Nacional separara de la presidencia a Manuel Zelaya Rosales, Micheletti, por mandato constitucional, asume la Presidencia de la República. Muchos hondureños no creían que duraría ni una semana debido a la presión internacional para que se restituyera a Zelaya, pero él asume el gran reto. Mientras los gobiernos de varias naciones buscan aislarlo para presionarlo, el nuevo gobernante se mantiene firme y decidido a sacar al país adelante.
La determinación de Micheletti es llegar a las elecciones generales. Su postura frente a la intervención extranjera contagió de confianza a los hondureños. Enfundado en el apoyo de Dios y con el respaldo de la Carta Magna, Micheletti soporta la avalancha de exigencias de varias naciones que respondían a los interese del bloque chavista, con apoyo hasta de Estados Unidos.
A principios de septiembre, los hondureños fueron testigos de cómo Micheletti defendía la soberanía hondureña y la dignidad de su pueblo.
Frente a las cámaras de televisión puso en orden a un grupo de representantes de la OEA que había llegado a Tegucigalpa exigiendo actos fuera de la ley.
Muchos hondureños recuerdan cuando mandó al representante de Brasil a que leyera la Constitución hondureña antes de hacer solicitudes fuera de orden. De igual manera le dijo al secretario de la OEA, Miguel Insulza, lo imprudente que fue al llegar a Honduras pidiendo lo que no exigía en otros países de Centroamérica y Suramérica, donde los pueblos claman por libertad.
Micheletti no fue electo presidente directamente por el voto de los hondureños, pero cumplió su mandato interino con el respaldo de un pueblo que hoy lo despide gritándole: "¡Gracias!".