Honduras
El rocío de la mañana aún no terminaba de caer. El calor que emana de los rayos de sol se resistía a salir producto del clima fresco que reina en la zona.
Las 6:00 de la mañana marcaba el reloj que portaba uno de los efectivos que permanecía en las afueras de la residencia de la pareja presidencial, ubicada en la comunidad de El Chimbo, Santa Lucía.
Los guardias que ofrecieron la bienvenida eran dos, uno de la Policía Nacional y el otro del Ejército.
Ambos efectivos se mostraban aún con frío, pero muy atentos a contestar las preguntas de los periodistas que llegaron al lugar para tratar de alcanzar alguna imagen o entrevista de la familia presidencial, unas horas antes de encaminarse a la toma de posesión.
Se informó que no se podía ingresar al interior de la vivienda hasta no recibir una orden del mandatario o de su esposa, pero sí que el Presidente había despertado muy temprano para su rutina de ejercicios.
Los minutos avanzaron y el ajetreo comenzaba a apoderarse de la vivienda. Llegaron los primeros vehículos, eran los miembros de la guardia presidencial.
A engalanarse
Para las 6:45 de la mañana, se atendió la primera visita: el diseñador Yoyo Barrientos se anunciaba frente a los custodios. En segundos su acceso era concedido.
Los trajes de la familia habían sido ingresados desde la noche anterior, según la información que se logró de manera informal, pero el experto en alta costura debía verificar que los atuendos les quedaran a la perfección.
Unos 15 minutos más tarde ingresó una nueva camioneta, pero no se logró conocer quién era la personalidad que se trasladaba.
Posteriormente se acercó a la puerta de acceso una nueva visita: se trataba de la estilista que se encargaría de resaltar la belleza de la primera dama, Rosa Elena de Lobo.
La experta en peinados y maquillaje llegó a pie hasta el portón principal, con un pequeño bolso en el que guardaba sus utensilios para su labor, pero que al igual se negó a revelar algún detalle sobre su identidad y su labor con la pareja.
Las consultas de los periodistas eran constantes hacia los guardias, los que apenas informaban que los miembros de la familia aún no salían de las habitaciones.
Cerca de las 9:00 de la mañana iniciaron los preparativos de las camionetas en donde se trasladaría el Presidente y su familia hacia el estadio Tiburcio Carías Andino.
La comitiva, minutos más tarde, iniciaba el viaje con dirección a la capital. Centenares de hondureños les esperaban para ser testigos de la asunción del nuevo gobierno.