Honduras
Para la clase política hondureña, al parecer, "gerenciar" una empresa de servicios públicos como la ENEE no requiere de grandes conocimientos técnicos y administrativos.
Para sacarla de una situación de insolvencia económica, basta un arreglo político para que el presidente de la República nombre a un cercano colaborador dispuesto a aplicar las medidas más simples y fáciles: ajustar tarifas para mejorar los ingresos por facturación.
Y esta fórmula, de golpear siempre al más desprotegido, parece ser la receta que las nuevas autoridades de la estatal eléctrica quieren emplear, a juzgar por el contenido de sus primeras declaraciones.
Así, sin "anestesia" el golpe se anunció. Revisar el pliego tarifario vigente desde enero de 2009, fue el anuncio inicial del nuevo gerente Roberto Martínez Lozano.
Horas después dijo que no habría ningún ajuste al precio del kilovatio hora, pero el amargo trago ya había sido consumido por millares de hondureños que no quieren saber más de ajustes tarifarios.
Pero si quieren saber de recuperación de mora, sobre todo en sectores empresariales, de minimizar pérdidas, de mandar a la calles a una burocracia inoperante y excesiva.
Un aumento entre 15% y 17% al costo del Kw/h, por el alza al bunker en los últimos tres meses de 2009 y el primero de 2010, era la excusa perfecta.
Esta decisión fácilmente le generaría a la ENEE entre 1,900 y 2,200 millones adicionales. Qué fácil pero que despiadado a la vez.
Incapaces
Los gobiernos de los últimos cuatro años -Manuel Zelaya Rosales y Roberto Micheletti- nombraron ocho gerentes en la ENEE y una junta interventora, los que fueron incapaces de impulsar un plan de rescate de esa empresa y la vía más fácil para evitar que se declarara en quiebra fue la emisión de 4,200 millones de lempiras en concepto de deuda interna, para así honrar los compromisos acumulados con los generadores privados, correspondientes al período 2006-2007.
Por el momento, Martínez Lozano no ha presentado ningún programa de rescate y fortalecimiento de esa empresa de servicios públicos y lo único que se ha rumoreado es el incremento en las tarifas, bajo el argumento de que se requiere de un mayor flujo de caja para cumplir compromisos con los proveedores, especialmente los generadores de energía térmica.
Asimismo, en cada recibo para los que consumen entre 151 y 300 kilovatios aparece que este segmento de abonados recibe un subsidio en las tarifas.
Balance
Para 2009, el presupuesto fue de 14,637.1 millones de lempiras, sin embargo, al cierre del ejercicio fiscal anterior, los ingresos sumaron 13,204.4 millones, o sea 90.2% en relación a lo programado. Los ingresos corrientes representan la mayor captación de recursos, alcanzando 99.6% del total ejecutado (13,152.3 millones), de los que 92.8% (12,211 millones) provienen de la venta de energía eléctrica.
El presupuesto de gastos corrientes se ejecutó en 10,756.8 millones de lempiras, equivalente al 97% del presupuesto, teniendo mayor representatividad, según su orden, los siguientes grupos: materiales y suministros con 8,741 millones, de los que 8,520.8 millones corresponden a compras de energía los generadores privados.
La partida de servicios personales ejecutó una cantidad de 1,103 millones de lempiras, destacando sueldos y salarios con 627.7 millones.
La mora
El pasado 1 de febrero, después que Martínez Lozano fue juramentado por el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, como gerente de la ENEE, prometió que su gestión se enfocará en recuperar 3,000 millones que adeudan los clientes.
De esa cantidad se calcula que los abonados residenciales tienen una mora de 2,000 millones de lempiras.
Pese a las acciones acordadas por la ENEE y Semeh de suspender el servicio al segundo mes de morosidad, esta última empresa no ha podido reducir la mora. El gerente dijo que pondrá en marcha una serie de medidas para mejorar el sistema de cobranzas.
"Tarifazo"
Cuando Zelaya Rosales asumió la presidencia de la República, el 27 de enero de 2006, prometió no incrementar las tarifas eléctricas. Asimismo, dijo que se mantendrían los subsidios que se otorgaban a los que consumían hasta 300 kilovatios hora al mes.
Lo anterior provocó que la estatal eléctrica cerrará con pérdidas superiores a 2,000 millones por año.
En 2008, la entonces gerente de la ENEE, Rixi Moncada, autorizó dos ajustes en dos tramos: 11% y 16%, lo que impulsó los ingresos por facturación.
Lo anterior se vio reflejado en el período 2007-2008, al pasar de 9,820.6 a 13,396.2 millones de lempiras, o sea 3,575.6 millones más y 36.4 puntos en términos porcentuales.
Además, las autoridades de ese entonces focalizaron el subsidio para los que consumen hasta 150 kilovatios, los que reciben el servicio gratis.
Esas medidas se derivaron de un estudio elaborado por un grupo de expertos contratados por el Banco Mundial, presentado en mayo de 2007, y que tuvo un costo de 600,000 dólares.
El año pasado, el gobierno puso en vigencia el nuevo pliego tarifario, el que contempla el reacomodo de los precios del kilovatio para todos los segmentos de consumo. Las dos principales variables fueron modificadas: el costo del kilovatio subió de 1.28 a 2.38 lempiras y el precio base del barril de petróleo aumentó de 18 a 55.56 dólares. El pliego tarifario tendrá vigencia durante el período 2009-2013.
Subsidios
Como parte del paquete de medidas populistas aplicadas por la administración Zelaya Rosales se aprobó que los clientes que consumían entre 0 y 150 kilovatios recibirían el servicio gratis.
Pese a que el Fondo Monetario Internacional designó a tres expertos para que elaboraran un estudio orientado a focalizar los subsidios a los hogares pobres, el gobierno hizo caso omiso de las recomendaciones.
Con eso se benefició a 419,800 abonados que están en el rango de consumo entre 0-100 kilovatios y 171,813 abonados entre 101-150 kilovatios. Los 591,613 clientes de la ENEE beneficiados con energía gratis representan un sacrificio fiscal para la estatal de entre 600 y 700 millones de lempiras anuales. Sin embargo, el estudio del Banco Mundial conocido como "Estrategia para el sector eléctrico de Honduras" revela que 58% de los hogares no pobres del país no se beneficiaban y 52% de los beneficiarios no son pobres.
Esto en virtud de que hay personas de ingresos medios y altos que en sus hogares también consumen menos de 150 kilovatios.
Pérdidas
El fraude, errores de facturación, hurto de energía y líneas de distribución obsoletas le significan a la ENEE pérdidas de entre 20% y 22%.
Lo anterior significa que por cada punto la empresa deja de percibir 150 millones de lempiras en promedio.
Lo anterior significa que al año la estatal eléctrica pierde entre 3,000 y 3,200 millones de lempiras.
Pese a que las autoridades de esa empresa conocen las causas de las pérdidas, ningún gobierno ha mostrado interés en reducir las pérdidas técnicas y comerciales.
Si los funcionarios trabajaran para combatir el fraude, los errores de facturación y el hurto de energía se obtendrían unos 750 millones de lempiras anuales si se redujeran cinco por ciento anual.
El porcentaje de pérdidas técnicas a diciembre de 2009 fue de 21.8%, con un comportamiento al alza, aun y cuando se desarrollaron diferentes actividades como ser revisión y calibración de medidores, ajustes por energía consumida y no facturadas, clientes a quienes se les detectaron anomalías en su medidor e instalación de medidores, entre otras.
La administración de Roberto Micheletti diseñó una estrategia para que se pusiera en ejecución a partir de 2010, lo que necesitaría de una inversión de 130 millones de lempiras para mejorar la red de distribución.
Asimismo, la gestión Zelaya Rosales anunció la aprobación de la ley contra el hurto de energía, pero nunca fue enviada al Poder Legislativo.
Organismos como el Banco Mundial, el BID y el Banco Centroamericano de Integración Económica han puesto a disposición líneas de crédito por el orden de 100 millones de dólares para mejorar el sistema de distribución.