Honduras
Los países que aún se niegan a reconocer al nuevo gobierno de Honduras al final tendrán que hacerlo porque ese “es un acto de realismo, pragmatismo y de sentido común”, expresó Bruno Stagno, canciller costarricense.
En una entrevista concedida a EL HERALDO, días después del proceso electoral en ese país, el diplomático explicó cómo el gobierno del presidente Óscar Arias sigue trabajando para lograr la incorporación plena de Honduras a la comunidad internacional.
Aquí la conversación de Stagno con EL HERALDO en su oficina de la Cancillería costarricense:
¿Actualmente cómo marchan las relaciones de Costa Rica con Honduras?
Hemos visto con detenimiento la evolución del Diálogo Guaymuras, de lo que fue el Acuerdo Tegucigalpa. Vimos algunas dificultades para lograr el cumplimiento del Acuerdo San José.
El presidente Arias fue uno de los primeros en entablar un diálogo con todos los candidatos presidenciales, los invitó a Costa Rica.
Vinieron todos, salvo el señor Carlos H. Reyes. Ahí se abogó para que los candidatos presidenciales fueran parte de la solución ya que uno de ellos la voluntad popular lo iba a designar como el presidente, por tanto era oportuno que todos participaran en encontrar una solución a esta situación confusa.
Hemos sido pragmáticos al tratar de encontrar soluciones y no buscando obstáculos para que Honduras pueda nuevamente encontrar la senda de la reconciliación interna, pero también de su plena incorporación a la comunidad internacional.
¿Cuáles fueron esas dificultades que usted hace mención?
El Acuerdo San José no fructificó porque no hubo acuerdo de las partes que tenían que ceder en ciertos temas. Manuel Zelaya cedió en algunas cosas pero las autoridades del señor Roberto Micheletti querían jugar muy duro y no mostraron la flexibilidad que era necesaria y eso terminó teniendo un costo sobre el pueblo hondureño.
Había ciertos gestos que se pudieron haber tomado que hubieran facilitado el proceso para que a partir del 27 de enero Honduras pudiera ser reconocida por toda la comunidad internacional.
Hay impasses que todavía se están viviendo por algunos países que no han tomado la decisión de reconocer al nuevo gobierno, eso es parte de la intransigencia de los involucrados en la crisis.
Luego de las elecciones del 29 de noviembre, ¿cuál es la reacción del gobierno costarricense? Una vez que se realizan las elecciones Costa Rica es uno de los primeros países en convalidar esas elecciones, en darlas por válidas o legítimas, y esa fue una tarea que le correspondió al presidente Arias y a mí persona en la Cumbre Iberoamericana en Estoril, Portugal, donde había unas voces en contra, que lo que trataban era restarle credibilidad el proceso electoral hondureño.
¿Cómo se vio la comunidad internacional frente la crisis política hondureña?
Aunque la comunidad internacional condenó el golpe de Estado no tuvo los mecanismos para revertir la crisis. Se dio la suspensión de Honduras ante la OEA, eso es algo que ahora Costa Rica y otros países queremos estudiar y ver cómo podemos lograr la reincorporación de Honduras. Pero la OEA después de haber expulsado a Honduras se quedó sin carta, sin nada que poder negociar.
En la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no se acostumbra a expulsar a países, eso no tendría sentido, lo que hubo fue una resolución de la Asamblea General que solo tienen peso moral y no son vinculantes. No hubo ninguna decisión del Consejo de Seguridad al considerar que la situación no era una amenaza a la paz y seguridad internacional, porque era un asunto interno que podía solventarse mediante mecanismos internos y eso fue lo que se trató de hacer con el Acuerdo de San José, habilitar aquellos mecanismos internos que permitían una solución.
Salvo la restitución de Zelaya, se han ido cumpliendo todos los puntos, incluso algunos que en su momento las autoridades de facto criticaron mucho, como el tema de la amnistía, que era absolutamente necesaria para un proceso de reconciliación. Así es, hubo presión de la comunidad internacional pero no terminó siendo suficiente.
¿El mensaje que dejó a los políticos de América Latina esta crisis?
La clase política tiene que alertarse y darse cuenta a tiempo que gran parte de esto fue un fracaso del diálogo político y de la posibilidad de conciliar y encontrar soluciones a tiempo para no caer en los extremos.
¿El mensaje para gobernantes que llegan al poder mediante la democracia, pero terminan socavándola para perpetuarse en el poder?
Esto es un tema que tenemos que ver dentro de la Carta Democrática de la OEA. No se vale emplear la democracia para socavar la democracia. Si uno llega al poder por la vía democrática hay que aceptar que también hay un procedimiento mediante el cual debe darse una transición a un nuevo gobierno de conformidad con los parámetros que establece cada orden constitucional.
Usted mencionaba que en este problema político la OEA se quedó sin carta. La Carta Democrática de la OEA tiene sus vacíos, sus lagunas, y ciertamente las amenazas que surgen a la democracia en democracia es uno de esos vacíos que tenemos que atender. Sin embargo, vamos a tratar de encontrar un consenso en esa materia, vamos a ver que tan factible es, pero ya varios países hemos tomado conciencia que efectivamente hay que abordar las amenazas a la democracia que surgen en democracia.
¿Cómo se proyectan las relaciones del nuevo gobierno de la presidenta electa, Laura Chinchilla, con Honduras?
Eso será una responsabilidad de las nuevas autoridades, nuestro deseo es que ciertamente haya toda la buena voluntad de poder trabajar con el presidente Lobo, de reconocer que Honduras es un socio importante en América Central.
Hemos tenido a lo largo de nuestra historia muchísimas coincidencias, es un país con el cual nos sentimos sumamente a gusto en el Sistema de Integración, y yo espero que las nuevas autoridades costarricenses busquen la plena participación de Honduras y ver cómo podemos convencer a aquellos que todavía no se resignan a reconocer a Honduras, porque tienen que hacerlo, ese es un acto de realismo, pragmatismo y de sentido común.