Honduras
La importación y consumo de whisky es una de las actividades que mayor pérdida le genera al fisco hondureño, por la millonaria evasión de impuestos que cometen empresarios nacionales y extranjeros dedicados a este negocio.
Esa bebida alcohólica es ingresada por las tiendas libres que la importan de manera legal, pero la mayor parte del producto es vendido sin ningún control a ciudadanos nacionales en locales que se ubican en las aduanas terrestres y marítimas, así como en restaurantes y hoteles, lo que contraviene la ley que las regula.
Asimismo, los fabricantes tienen sus representaciones en Honduras y cada día venden menos porque los consumidores de esas finas bebidas siempre buscan adquirir el producto a través de aquellos empresarios dedicados a ese fraudulento negocio porque pagan menos por botella o por caja.
Operaciones ilegales
De acuerdo con el artículo 132 de la Ley de Aduanas, Cauca y Recauca, "tiendas libres de impuestos son los establecimientos destinados a la venta de productos extranjeros o nacionalizados exonerados del pago de los derechos arancelarios, impuestos internos y demás gravámenes fiscales". Cuando estos productos sean objeto de tributación se hará la devolución correspondiente.
El artículo 133 cita que "la Secretaría de Hacienda y Crédito Público autorizará la creación, ampliación y funcionamiento de las tiendas libres de impuestos en las aduanas terrestres, puertos y aeropuertos internacionales y centros comerciales del país, de acuerdo a los requisitos establecidos en el reglamento.
Se autorizará la venta de productos exonerados a los pasajeros que salen o regresan al territorio nacional. Las tiendas libres estarán sujetas al control de las autoridades aduaneras, especialmente al de las aduanas bajo cuya jurisdicción se encuentren de acuerdo a lo establecido en el reglamento.
Asimismo, la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) está en la obligación de nombrar un delegado fiscal por tienda o puesto de venta, pero esta persona casi nunca cumple con su cometido y termina siendo parte del negocio.
Lo anterior queda al descubierto en una investigación privada en poder de EL HERALDO, que señala que "existen tiendas libres a lo largo y ancho del territorio nacional que son fuente de contrabando y defraudación fiscal al hacer fuertes ventas al mercado interno".
Agrega que "muchos de estos licores son distribuidos a renombrados hoteles, quioscos, licoreras y restaurantes a precios accesibles debido a que no pagan impuestos de introducción, particularmente aquellas tiendas libres ubicadas en las fronteras terrestres con El Salvador y Guatemala, las que existen en varios hoteles en San Pedro Sula, Tegucigalpa, La Ceiba y Roatán, donde se observan botellas sin sus respectivos timbres".
El documento concluye que la venta de licores importados a los representantes autorizados se ha visto afectada, ya que la mayoría de la bebida consumida ingresa al territorio como contrabando, o sea, sin pagar los aranceles respectivos y a precios más bajos, lo que impacta en las recaudaciones tributarias.
De acuerdo con la Asociación de Tiendas Libres de Honduras, en el país hay seis operadores y entre 2006-2009 apenas pagaron de impuestos la cantidad de 34.2 millones de lempiras. Asimismo, emplean a 290 personas, quienes percibieron 42.7 millones de lempiras en los últimos cuatro años, y 16.2 millones los delegados fiscales.
La Asociación ha solicitado al gobierno reconsiderar la posibilidad de cerrar algunas tiendas, tal como se contempló en la Ley de Justicia y Fortalecimiento Fiscal.
Contrabando
Un estudio de la Internacional Wine & Spirit Institute (IWSR, por sus siglas en inglés), que es una firma inglesa dedicada al análisis y monitoreo de las ventas de licores a nivel mundial, revela que el 80% del Johnnie Walker Black que se consume en el país no paga impuestos porque se introduce a través de tiendas libres.
La evasión alcanza mayores proporciones en el Johnnie Walker Red, pues 90% de este producto entra al territorio nacional con destino para las duty free.
Los organismos nacionales no han sido capaces de controlar el ingreso de mercancías al país y han sido firmas internacionales las que han dejado al descubierto el "aduanazo".
Ni la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) ni la Secretaría de Salud ni la Secretaría de Finanzas ni la Secretaría de Industria y Comercio ejercieron en los últimos cuatro años acciones concretas para frenar la introducción ilegal de licores compuestos, a pesar de tener en su poder alrededor de 30 denuncias de parte de las empresas autorizadas para distribuir las marcas de bebidas alcohólicas citadas anteriormente.
De acuerdo con el estudio de IWSR, en Honduras se venden 14,000 cajas de Johnnie Walker Black al año, sin embargo, la empresa que tiene la representación para distribuir ese producto en el país solo importa 2,600 cajas, mientras las restantes 11,400 son ingresadas por las tiendas libres. Agrega que entran 8,500 cajas de Johnnie Walker Red, pero la distribuidora solo vende 700 cajas, las restantes 7,800 son importadas por las duty free.
Honduras también importa 20,000 cajas anuales de otras bebidas como vodkas, tequilas y ron, de las que casi el 85% son comercializadas por las tiendas libres. La internacional Wine & Spirit Institute realizó el reporte entre los meses de marzo y abril del año pasado.
Evasión
El comercio fraudulento de whisky, ron, vodka y tequilas genera una millonaria pérdida de impuestos al fisco, ya que la mayoría de este producto que se consume en el país se importa libre de aranceles.
Sin embargo, quienes consumen esas bebidas pertenecen a un segmento de la población hondureña que tiene capacidad para pagar impuestos, pues esos productos generalmente son adquiridos por la clase media y alta del país.
La caja de 12 botellas de Johnnie Walker tiene un precio de 7,742 lempiras, con un valor de 646 lempiras por unidad al consumidor final.
En concepto de arancel, el distribuidor autorizado pagar casi 40% del valor total, o sea 3,100 lempiras por caja, que es lo que las tiendas libres no pagan al vender el producto en sus locales a hondureños y al comercializarlo en el territorio nacional a través de redes de detallistas.
Por las 19,000 cajas de Johnnie Walker que las tiendas libres introducen al país, la DEI deja de recaudar entre 60 y 70 millones de lempiras. Asimismo, por las 20,000 cajas de otros whisky y otras bebidas, el fisco pierde entre 90 y 100 millones anuales. La Dirección Ejecutiva de Ingresos no cuenta con datos sobre el impacto económico del trasiego de licores que realizan las duty free.
Delegados fiscales son claves para la evasión
El delegado fiscal es el funcionario que la DEI asigna a cada tienda libre. Sin embargo, el salario no es cancelado con recursos públicos sino con las ganancias que obtiene el propietario del duty free, o sea que al final es más empleado de la tienda libre que del gobierno.
Según relatos de personas conocedores del tema, el delegado fiscal es pagado para que declare una caja de licor por factura y que las ventas al por mayor no sean detectadas.
¿Cómo lo hacen? Consiguen identidades de Guatemala y El Salvador o de los viajeros que compran una loción o una botella -a lo que como viajeros tienen derecho en las tiendas libres-, les sacan copia y las usan para facturar de una manera legal en los libros de contabilidad que presentan a la DEI. Al delegado le pagan entre uno y tres dólares por caja vendida, lo que depende del tipo de licor.