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En su mayoría, destilerías no tienen licencia sanitaria

la dei. estima que unas 250 mil cajas de aguardiente al año se estarían vendiendo en el país, lo que representa una pérdida de 250 millones de lempiras por año para el Estado.
25.02.10 - Actualizado: 26.02.10 10:03am - Redacción: redaccion@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

La clandestinidad en que funcionan las destilerías en el país se refleja hasta en el área sanitaria.

Y es que el informe que maneja el Departamento de Regulación Sanitaria a la fecha indica que son apenas siete destilerías las que cuentan con una licencia sanitaria para operar en el país.

De acuerdo al documento facilitado a EL HERALDO, las licencias de estas empresas en su mayoría vencen después de 2011.

Para lograr este informe fue necesario que las autoridades de la Dirección General de Regulación Sanitaria solicitaran la información a cada una de las regiones sanitarias que funcionan en el país, ya que no cuentan con la información detallada.

El período de vigencia de las licencias sanitarias es de 2, 4 y 6 años como máximo. Una licencia sanitaria es la autorización que otorgan las autoridades de Salud para que un establecimiento pueda fabricar, importar, exportar, distribuir, manipular, almacenar y expender, entre otros, productos de interés sanitario.

El pago que se realiza para adquirir el documento es mínimo.

Según lo que establece el acuerdo número 1,286 publicado en La Gaceta el 27 de junio de 2008, se cancela una cuota de acuerdo a la categoría de la empresa que va de mil a cinco mil lempiras por cada dos años.

Y es que las bebidas alcohólicas están reguladas dentro de la categoría de productos alimenticios.

La ley define en síntesis que alimento es todo producto natural, artificial, simple o compuesto, elaborado o sin elaborar que se ingiere con el fin de nutrirse o por hábito o placer, entre ellos los alimentos enriquecidos o vitaminados y las bebidas alcohólicas o fermentadas.

Requisitos

La jefe del Departamento de Regulación de la Región Metropolitana de Salud, María Castillo, explicó que a nivel de Tegucigalpa solo se cuenta con una destilería.

A nivel nacional funcionan unas 16 destilerías, de las cuales apenas siete cuentan con una licencia sanitaria.

Para que una empresa procesadora de bebidas alcohólicas pueda lograr una licencia sanitaria debe reunir varios requisitos: lo primero es la socilitud del documento en las oficinas del Departamento de Regulación Sanitaria.

La solicitud debe incluir el levantamiento del informe del área física interna y externa del inmueble donde funciona o funcionará la empresa.

También debe detallar los equipos con que se producirán los alimentos o bebidas y el personal que laborará en la fábrica o establecimiento.

Otro de los requisitos que deben reunir son los resultados de los análisis practicados a los productos que se elaboran por determinada empresa. Luego de haber reunido todos los requisitos se presentan los documentos a los técnicos de Salud, los que se encargarán de verificar el informe que han presentado los propietarios del establecimiento a través de un asesor legal.

"De encontrarse alguna irregularidad al momento de la supervisión, se le otorga un plazo a los dueños del establecimiento para que puedan corregir las fallas", explicó Castillo.

De forma posterior se realiza una nueva visita para verificar si se realizaron los correctivos y a su vez determinar si se le extiende el permiso de operación correspondiente.

Para obtener el Registro Sanitario se solicitan otros requisitos que engloban el tipo de envase que se utilizará, el etiquetado y el tipo de ingredientes que contiene, entre otras cosas.

"El registro sanitario se realiza por separado de la licencia sanitaria y ambos son requisitos esenciales para que pueda funcionar una empresa procesadora de alimentos y bebidas", dijo la funcionaria.

Vigilancia

Los controles antes de extender la licencia también van acompañados de los permisos de operación que extienden las autoridades de la Alcaldía Municipal, la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna) y el Registro Sanitario.

La vigilancia de forma posterior consiste en controlar que la destilería continué en el cumplimiento de las normas de calidad, las cuales incluyen que el producto no sufra ninguna alteración por la que fue extendida la licencia.

En el caso de las bebidas alcohólicas que se comercializan en el país, de acuerdo a las autoridades sanitarias, con regularidad se extraen de ellas algunas muestras de productos que se encuentran en los establecimientos comerciales para su análisis. En el caso de los vinos, que en su mayoría son importados, y los rones son analizados a través de muestras que se obtienen en cualquier centro de ventas o distribución.

De encontrar irregularidades en el producto, los dueños del establecimiento en un primer momento pueden ser sancionados con una multa económica o el cierre del negocio, pues dependerá de la falta.

Karen Zúniga, asistente de la Dirección General de Regulación Sanitaria, mencionó que el Código de Salud y el reglamento específico de control sanitario establecen cuáles son los establecimientos que deben contar con una licencia sanitaria para su funcionamiento.

Las actividades, establecimientos o productos que son de menor complejidad han sido delegados al personal que labora en 18 regiones sanitarias que funcionan en el país.

"De forma posterior al otorgamiento de la licencia, es responsabilidad del departamento de Regulación Sanitaria vigilar para que se cumplan los parámetros por los cuales fue extendida la licencia sanitaria", dijo la experta.

También deben regirse por el Reglamento de las Buenas Prácticas de Manufactura de la Industria de Alimentos, que tiene validez a nivel centroamericano y que aplica para todo tipo de empresa.

Peligro

La falta de una vigilancia permanente en las procesadoras de alimentos, en especial cuando se trata de destilerías, de acuerdo a Leyla Mejía, directora del Instituto Hondureño para la Prevención del Alcoholismo la Drogadicción y la Farmacodependencia (Ihadfa), representa un grave peligro para la salud de los consumidores.

El mayor peligro surge de las procesadoras clandestinas, ya que no se lleva un control de los grados de alcohol permitidos ni otras sustancias nocivas como el metanol, dijo Mejía. Se estima que en Honduras 80 de cada 100 habitantes mayores consumen bebidas embriagantes.

Otro dato importante es que la mayoría de los accidentes automovilísticos que se presentan son por causa del consumo de alcohol.

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Los análisis que se practican en los laboratorios de Salud a los productos alimenticios son 100% confiables, razón por la cual han sido calificados a nivel internacional.
Los análisis que se practican en los laboratorios de Salud a los productos alimenticios son 100% confiables, razón por la cual han sido calificados a nivel internacional.

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