Honduras
Los vacacionistas se tomaron las estaciones de buses para viajar fuera de la ciudad.
Las filas de carros en las salidas de la capital fueron enormes, en tanto el núcleo urbano comenzó a lucir más vacío.
Ese fue el panorama ayer en la capital de Honduras, el último día pico del éxodo de citadinos deseosos por visitar sus pueblos o lugares turísticos en la Semana Santa.
"Voy para Jamastrán a ver a mi familia, a descansar junto a mis padres", dijo José Milla, quien tenía casi una hora de esperar en una improvisada estación de buses en un centro comercial cerca de la colonia Kennedy.
El estacionamiento de una gasolinera cerca del lugar, que también sirve de parada de buses interurbanos, estaba abarrotado de pasajeros en espera de unidades para viajar.
"Yo solo viajo dos veces al año, una vez en Navidad y la otra en Semana Santa, así que vale la pena esperar el bus", explicó Claudia Padilla, quien, paciente, aguardaba el autobús con ruta a Danlí.
En las salidas de la ciudad el frenesí por dejar la ciudad fue notorio, las caravanas de vehículos fueron enormes.
En la salida al sur, en la posta de El Loarque, efectivos de la Dirección Nacional de Tránsito daban indicaciones para aminorar la velocidad y revisar que los documentos de los vehículos estuvieran en orden.
Pero no todos los choferes tuvieron la precaución de cumplir ese requisito.
El agente de Tránsito Noé Flores contó que en horas de la mañana se impidió la salida de tres buses que no tenían sus papeles en regla, entre algunas acciones medidas de control aplicadas.
"Tratamos de que se cumpla la ley, incluso a la gente que va de pie en los buses se le baja aunque se enoje, pero es para su seguridad", expresó.
Mientras, por no respetar las señales de tránsito, se registró un accidente automovilístico a pocos kilómetros de la salida al sur, pero el incidente no dejó muertos, reportó Flores.
Hasta condones regalaban
En la posta de El Durazno, salida al norte del país, se observó una aglomeración de vehículos con ruta a diferentes puntos turísticos del centro, norte y litoral atlántico del país.
"Voy a la playa", gritó con alegría un conductor de un camión, al tiempo que desde un carro tipo turismo los ocupantes decían adiós con sus manos.
Los buses fueron los que más detuvieron los policías a fin de verificar que tenían la boleta que certificaba que pasaron la revisión.
La cola de carros circulaba con fluidez y uno que otro conductor reducía la marcha para recoger preservativos que una empresa de condones estaba regalando.
La jornada de muchos se centró en alistar las maletas, pero otros se afanaron en ir a los bancos a sacar dinero y tener efectivo durante esta semana, pues las instituciones bancarias dejaron de trabajar desde el mediodía de ayer.
Mientras unos iban a las agencias bancarias, otros conductores prefirieron hacer fila por varios minutos para ser atendidos en los autobancos.
Todo este movimiento generó que la ciudad quedara más vacía, al grado que, por ejemplo, el enorme tráfico que se registra en algunos puntos de Comayagüela diera paso a calles libres y facilitara el desplazamiento de las personas.
San Pedro Sula
Abarrotada lució ayer la Gran Central Metropolitana de buses debido a la masiva partida de pasajeros hacia los distintos lugares turísticos del país.
Miles de sampedranos que trabajan en el sector privado empezaron a disfrutar de su feriado a partir de las doce del mediodía.
Por su lado, la Dirección Noroccidental de Transporte negó el permiso a 140 buses que iban a ser utilizados para excursiones porque no estaban aptos para operar.