Honduras
Jesús deshonrado y ultrajado es puesto en un sepulcro nuevo con todos los honores.
En la descomposición de las ideologías nuestra fe debería ser una vez más el perfume que conduce a las sendas de la vida.
Jesús es ese grano de trigo que ha muerto y que dura hasta el fin de los tiempos.
El es el pan de vida capaz de saciar a toda la humanidad. El verbo de Dios es carne y pan también para nosotros, a través de la cruz y de la resurrección.
La noche de la sepultura, como había sido en la oscuridad de la cueva en Belén, con la fuerza del Espíritu Santo engendra nuevamente a la luz de Dios, al Dios verdadero de Dios verdadero.
Señor Jesucristo, al ser puesto en el sepulcro has hecho tuya la muerte del grano de trigo. Te has hecho grano de trigo que muere y produce fruto.
Desde el sepulcro iluminas para siempre la promesa del grano de trigo. La palabra eterna a través de la encarnación y la muerte se ha hecho palabra cercana. Te pones en nuestras manos, entras en nuestros corazones.
Ayúdanos para que seamos tu perfume y hagamos visible la huella de la vida de este mundo, como el grano de trigo crece de la tierra como retoño y espiga, también tú podías permanecer en el sepulcro, pero el sepulcro está vacío porque el Padre no te entregó a la muerte ni tu carne conoció la corrupción.