Honduras
Aquel que dijo que había que vestir al pobre, ahora se encuentra desnudo. Los soldados representantes del imperio romano se rifan sus vestiduras, también ellos quieren quedarse con lo poco que le queda a Jesús.
Jesús nació pobre en un pesebre y murió pobre en la cruz, sin posesión alguna, más que su propia dignidad. Eso le permitió ser libre y denunciar todo tipo de avaricia, por grande o pequeña que fuera.
Así es como los imperios de hoy ser rifan a los países del mundo, los bienes que pertenecen a todos. Nada quieren dejar para los pobres, solo la miseria y el hambre.
Eso nos recuerda que la ambición es el origen de la corrupción, del robo, de la acumulación de la tierra, de las casas, del poder económico y del poder político.
Hoy se despoja a tantas personas de sus casas cuando no tienen cómo pagar o cuando se cobra más de lo debido, se despoja al obrero de su salario, al joven de la fuerza de su trabajo. Todo le pueden quitar al ser humano, menos la dignidad de hijo de Dios, la capacidad de amar, la posibilidad de conocer la verdad.
Esa fue la herencia de Jesús, mientras los soldados se dividen sus vestidos y se echan a suerte, su cuerpo resplandece de humillación y de gloria.
Señor, que nosotros comprendamos que estamos en este mundo solamente de paso, que no pongamos nuestra fuerza en las posesiones de este mundo. Tú has cargado la deshonra de Adán, sanándolo.
Has cargado con los sufrimientos de los pobres, los excluidos del mundo.