Honduras
La lucha por su vida comenzó al nacer. Era el 6 de enero de 1979, a las 5:10 de la tarde cuando después de un parto complejo, se luchaba por resucitar a José Jorge Meléndez.
Los médicos que lo asistieron después de escuchar su llanto, no encontraron ninguna otra complicación, apenas notaron que tenía una cabeza grande en relación con su cuerpecito.
Los días transcurrieron y luego de que sus padres notaron que el crecimiento de su cabeza era acelerado, lo someten a varios análisis, siendo el diagnóstico final hidrocefalia.
Es en ese momento cuando inicia la verdadera batalla de José Jorge, pues los médicos aseguraban que no sobreviviría y de hacerlo sería un vegetal.
El diagnóstico era fatal, pero su fuerza para con la vida fue más grande. Su padre Jorge Meléndez, recuerda cómo fue informado de que su segundo hijo no vencería la hidrocefalia.
"Los médicos de la sala me llamaron a una reunión para informarme que el bebé estaba en condición crítica y que sería dado de alta para esperar un desenlace fatal", relató.
Por cuatro meses permaneció hospitalizado, tiempo durante el cual la preocupación de la familia parecía agudizarse, ya que en el país no se contaba con equipos y aparatos quirúrgicos para poder atender de inmediato el problema de la hidrocefalia.
Por lo que fue necesario solicitar la válvula que se necesitaba a México, pero a los pocos días de haber recibido la cirugía el aparato se contaminó y requirió de una nueva intervención quirúrgica.
En menos de tres meses el niño había recibido tres cirugías en su cabeza y aunque contaba con la válvula ventricular no mostraba mejoría alguna y fue entregado a sus padres, pues aseguraban que moriría al salir del hospital.
De regreso a casa, con un diagnóstico de muerte, sus padres tan solo con la esperanza de un milagro divino inician jornadas de oración, en favor de que el niño sea sanado.
Las súplicas a Dios se extendieron día a día, tiempo en que iba ganando la batalla a la hidrocefalia, pero llegaron otros padecimientos como infecciones urinarias y meningitis, situación que complicó su estado de salud.
La lucha por mejorar su salud ahora es solo parte de los recuerdos de sus padres, pero ha significado un gran ejemplo de amor a la vida, pero sobre todo de una entrega incondicional.
"Ahora solo podemos decir que los niños con hidrocefalia solo requieren de apoyo y que nunca deben ser considerados como un problema", dijo su papá.
Período escolar
Con el transcurso de los años y con la llegada de la tomografía al país, al niño se le practicaron varios estudios y se determinó que presentaba daño en el hemisferio izquierdo del cerebro, ya que solo contaba con un volumen de líquido.
Además se le detectó una hipertrofia del hemisferio derecho, es decir que la funcionabilidad del cerebro está acondicionada a un solo espacio.
Los cuidados para con el bebé eran extremos hasta que se logró su estabilización y continuó su desarrollo alcanzando la edad escolar. Con algún temor y miedo a que fuese rechazado por sus compañeros de clase fue matriculado en kínder y salió aventajado, pese a que fue un niño tímido.
Según José Jorge, en múltiples ocasiones se sintió despreciado, pero mientras crecía iba comprendiendo el significado de su padecimiento.
"Me di cuenta de mis capacidades y que no tenía ningún tipo de limitación, tan solo debía ser perseverante", expresó.
La culminación de la primaria llegó, también la secundaria y la universidad, cosechando los títulos de bachiller en administración de empresas y licenciado en mercadotecnia.
Según sus padres, nunca se dio por vencido y aunque le costara mayor esfuerzo siempre optó por matricular las mismas clases que sus compañeros de salón. Las ganas de convertirse en un profesional de calidad y éxito le llevó a duplicar sus horas de estudio, así como su preparación para los exámenes parciales, pero nunca utilizó su padecimiento para darse por vencido.
También logró sacar un curso de diseño gráfico y página web, ya que luego de graduarse en la Universidad Católica de Honduras (Unicah), decidió involucrarse en el mundo de la tecnología para poder aspirar a mejores opciones de trabajo.
"A la fecha he cumplido mis sueños, pero aún tengo nuevas metas por alcanzar", explicó el entrevistado.
Jornada de trabajo
En la actualidad aspira a poder culminar una maestría y sacar un curso de inglés, pero antes aseguró que debe encontrar una fuente de trabajo que sea estable, debido a que labora bajo contrato en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), en el barrio La Granja. Su labor inicia desde las 8:00 de la mañana y culmina a las 4:00 de la tarde en el área de atención al cliente, por lo que para lograr conversar con él requirió de varios minutos de pausa ya que las personas a cada momento le solicitan de su ayuda.
El trabajo de José Jorge requiere de una interrelación con un centenar de personas, reto que al principio le causó algún nivel de preocupación, ya que temía ser rechazado, pero ha sucedido lo contrario pues su don de servicio ha permitido que los pacientes le pidan su orientación para lograr exámenes, sacar medicinas y citas.
Los compañeros al igual lo han recibido con aprecio, pues ha sabido ganarse el respeto del resto del equipo que conforma el departamento de atención para los visitantes del centro asistencial.
El sueño de convertirse en profesional lo mantuvo a la par de su amor y entrega para con la iglesia Católica, en especial para la comunidad Neocatecumenal, ya que es miembro desde que cumplió los 13 años. Su entrega al grupo eclesial ha fortalecido su agradecimiento a Dios por su vida. "Yo estoy acá por gracia de Dios, las oraciones de mi mamá fueron las que me salvaron la vida, ya que me cuenta que a diario rezaba por mí", confió.
El consumo de ácido fólico previene la hidrocefalia
Los especialistas aseguran que el consumo de ácido fólico por parte de las mujeres embarazadas previene la hidrocefalia.
Según investigaciones, se cree que la hidrocefalia afecta a uno de cada 500 niños en el mundo. En la actualidad, la mayoría de estos casos se diagnostica prenatalmente, en el momento del nacimiento o en los primeros años.
En el hospital Materno Infantil, de forma mensual, se atienden unos 15 menores con problemas de hidrocefalia, de los cuales la mayoría proviene de hogares de escasos recursos económicos. Las causas son por herencia genética o de trastornos de desarrollo, tales como defectos en el tubo neural, incluida la espina bífida y el encefalocele. Otras causas posibles son complicaciones del nacimiento prematuro, así como la meningitis, tumores y lesiones traumáticas.
Tratamiento
La hidrocefalia se trata con más frecuencia mediante la colocación quirúrgica de un sistema de derivación, la cual es proporcionado por las válvulas. Este sistema desvía el flujo del líquido cerebroespinal de un lugar dentro del sistema nervioso central a otra zona del cuerpo donde pueda ser absorbido como parte del proceso circulatorio.
Un sistema de derivación esta compuesto por un tubo, un catéter y una válvula.
Un extremo del catéter se coloca en el sistema nervioso central, mientras el otro extremo del catéter se coloca dentro de la cavidad peritoneal (abdominal) donde el líquido cerebroespinal puede drenar y ser absorbido.
Los costos de los aparatos superan los 8 mil lempiras en la actualidad.