En el corazón de "El Cajón" + Video">
Honduras
Una placa ubicada en la cresta de la cortina de la represa "El Cajón" llena de nostalgia y de agradecimiento a los visitantes.
"A la memoria de los que ofrendaron su vida en la consecución de esta magna obra", dice una placa, luego resalta un listado de 25 personas, entre obreros e ingenieros hondureños y extranjeros.
En total fueron 26, porque una de ellas pereció cuando ya se habían concluido las obras, recordó el ingeniero Ramón Guifarro, quien formó parte en la construcción del espectacular proyecto.
La central hidroeléctrica, de la cual los hondureños se sienten orgullosos, es el resultado de 15 años de estudios e investigaciones, iniciados en la década de los 60, cuando la empresa Harza Engineering de Chicago, Illinois, identificó entre otros sitios, el potencial hidroeléctrico de "El Cajón".
En 1967 Motor Columbus Ingenieros Consultores de Suiza, realizó un estudio de factibilidad del Proyecto.
De acuerdo con la información de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) los estudios prosiguieron por un período de varios años, incluyendo análisis comparativos de rentabilidad con otros proyectos, demostrando las ventajas del proyecto.
Las obras civiles se iniciaron oficialmente el 15 de junio de 1980, bajo la responsabilidad de dos consorcios contratistas.
"Consorcio El Cajón" (Celca) formados por las firmas Impregilo, de Italia; Losinger, de Suiza y Lublin, de Alemania Federal, al cual se le confió la construcción de la presa y obras accesorias.
El Consorcio Internacional El Cajón" (Coninca) integrado por las firmas: Astaldi y Codelfa, ambas de Italia, y Columbus Panamericana, con sede en Panamá, tuvo a su cargo la construcción de la Casa de Máquinas subterráneas y las obras accesorias a esta.
Además, de la estructura física que el visitante puede ver, el interior de esta represa tiene 15 kilómetros de túneles que conectan los estribos, o sea los laterales de la montaña sobre las cuales se encuentra incrustada la cortina, que posee una longitud de 382 metros y una altura de 238 metros.
El espesor de la base es de 48 metros y de siete en la cresta. En su construcción se consumieron millón y medio de metros cúbicos de concreto. La obra costó 700 millones de dólares.
Esta gigantesca muralla permitió que aguas arriba se generara un embalse de 94 kilómetros cuadrados que almacena un volumen útil de 5,700 millones de metros cúbicos de agua.
Las huellas de las personas que trabajaron en esta construcción siguen intactas como un ejemplo para las nuevas generaciones.