Honduras
Si usted quiere ver a doña Flor Guevara apoyando a su hijo, vaya a los encuentros donde él juegue.
Doña Flor sigue siendo la primera en buscar asiento en los partidos de su hijo, llámele capitán de Motagua, capitán mundialista o simplemente Amado Guevara.
"Desde pequeño lo apoyé en todo lo que él quería emprender. Siempre fue decidido y buscaba ser el mejor en todo lo que hacía, por eso ha llegado lejos", dice, mientras sus ojos se llenan de emoción.
Empapada del fútbol, fiel seguidora del Barcelona y de Motagua, hincha total de la selección Nacional, doña Flor es la culpable de que a Amado el fútbol le corra por las venas.
"Mire, yo soy fiel seguidora del Barcelona y mi hijo me salió Real Madrid, no sé de dónde me salió Madrid, pero desde que tengo uso de razón siempre es una de las razones por las cuales peleamos".
De inmediato agrega: "Mis hijos son mi razón de vivir -Amado es el mayor y Marcos, el menor-, ellos me han dado tantas satisfacciones que no tengo nada más que pedir".
Doña Flor está sentada en una silla plástica de su negocio, se dedica a la fabricación de uniformes y en sus tiempos libres también las hace en la política. "Es muy poca gente la que me ha apoyado, pero a los que lo hacen se los agradezco".
Las paredes de su negocio están forradas con pósteres gigantes de su Amado hijo, ya sea con la selección, con el Toronto, con el Valladolid o con su querido Motagua.
"Él defiende todo lo que ama, es entregado, apasionado, a veces rebelde, pero un gran hijo. De pequeño me daba muchos problemas; bueno, no puedo contarle todo, ja, ja, ja, pero sí puedo decir que lo amo", finaliza mientras ve de reojo uno de sus póstere