Honduras
Quince días fueron suficientes para que 14 mil pescadores del Golfo de Fonseca se quedaran sin el sustento diario para ellos y sus familias.
Las marejadas y el mal tiempo que imperó producto del paso de Agatha por el territorio nacional no los dejaron salir a faenar. Hoy sus familias están pagando las consecuencias al verse limitadas en la obtención de alimento.
La calamidad en que viven los pescadores se nota a flor de piel, ya que apenas tienen para que sus hijos puedan comerse una tortilla con sal, según testimonios de los costeños.
El Heraldo hizo un recorrido por los lugares afectados y visitó las viviendas de los pescadores y sus familias, quienes además de carecer de alimentos están viviendo en medio del lodo, ya que sus humildes viviendas de rajas de leña se ven humedecidas por las cantidades de agua que han caído durante estas dos semanas atrás.
Don Felipe Mercado, uno de estos humildes pescadores, es un fiel testimonio de la calamidad en que viven estos compatriotas de la zona costera.Su familia está compuesta por 13 miembros, de los cuales solamente los menores pueden comerse su tortillita, mientras los adultos hacen apenas un tiempo de alimento.
"Yo estoy buscando a alguien que me dé posada en otra casa porque aquí donde vivo lo que puedo lograr es que mis hijos y todos nosotros nos enfermemos, a parte de que no tenemos comida, salir enfermos sería lo último que nos podría pasar", dijo el agobiado pescador.
El pescador manifestó que ni siquiera intenta salir a pescar ya que sería "ir a perder el combustible que tengo porque la lluvia pasó, pero el mal tiempo para los pescadores no. El pescado fue ahuyentado por las aguas", lamenta.
Crisis
Son miles de pescadores los que se encuentran a la espera de que la pesca mejore, ya que varios pescadores han salido a faenar a alta mar y ni siquiera para comprar un galón de gasolina sacan, y son seis los que gastan en el trayecto.
Según los pescadores, el crecimiento de los ríos hace que todas las aguas contaminadas desemboquen en el mar, ahuyentando así a los peces, por lo que los únicos que logran sacar son diminutos, tanto que por su minúsculo tamaño las personas apenas pagan cuatro lempiras por libra .
Manuel Díaz Laínez salía de alta mar muy decepcionado ya que desde las 6:00 de la mañana había partido de su casa sin desayunar y regresó a las 2:00 de la tarde, logrando pescar apenas 15 libras de pescado, por las que solamente le pagarían entre tres y cuatro lempiras por libra.
En un día normal, don Manuel podría haber pescado alrededor de cien libras, que le hubiesen sido pagadas a un promedio de entre 15 y 17 lempiras la libra.
Con las ventas que están logrando ahora apenas reponen un galón de gasolina de los seis que ocupan para realizar la faena.
"No sé qué vamos a hacer los pecadores porque no tenemos qué pescar y no hay otra fuente de trabajo y miles de familias nos esperan en casa cada vez que regresamos con un poco de ganancia por lo menos para los alimentos diarios", dijo Manuel un poco consternado.
Olvidados
Antonio Rivera, quien es el secretario de la asociación de pescadores de Guapinol, dijo que en estas emergencias no se han acordado de ellos para llevarles alimentos y todavía esperan que las autoridades de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) los tomen en cuenta y les lleven comida.
"Nuestras necesidades son de suma urgencia ya que necesitamos atención de salud, alimentos y ayudas para reparación de algunas viviendas que se dañaron con tantas aguas", dijo Rivera.
Otro de los problemas que se presentan es que a la bahía de Guapinol están llegando todos los pescadores de sectores como Cedeño, Guipo y Ratón, y el pescado se escasea y algunos pobladores de Guapinol se quedan sin pescar.
Por su lado, Félix Paz, presidente de la Federación Nacional de Pescadores (Fenapesca), dijo que todos los pescadores también son damnificados ya que no tienen qué comer y sus humildes viviendas en un gran porcentaje colapsaron.
Desde el Triunfo hasta la Costa de los Amates, unos 14 mil pescadores se encuentran sin realizar la actividad pesquera, lo que hace que estén damnificados y que tengan necesidad de alimento por lo menos, dijo Paz.
Según Paz, ya hubo pescadores que intentaron faenar en alta mar en estos últimos días y naufragaron porque la tempestad en alta mar es mucho más fuerte que en las zonas costeras.
Sabino Vargas, de la Boca del Río Viejo, es la persona que estuvo por 12 horas en alta mar después de naufragar. Fue encontrado por sus compañeros a las 9:00 de la mañana del siguiente día.
Lamentamos que nuestras autoridades no hayan tomado en cuenta a los pescadores que no han salido a pescar durante 15 días y que por lo mismo no tienen que darles de comer a sus familias.
Pese a que Copeco tiene el listado de los pecadores, no se les ha llevado ningún tipo de ayuda por lo menos de las 5.5 toneladas que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ya entregó a las bodegas de Copeco de la ciudad de Choluteca, dijo el presidente de Fenapesca.
Solo en el sector de Marcovia se aglomeran unos nueve mil pescadores, pero a ninguno se le ha llevado alimentos, por lo que el llamado generalizado es para que el gobierno central tienda la mano a las familias afectadas.
Según Paz, no sería extraño que en los próximos días se reporte una carestía del producto en el mercado.
Al mal momento que están pasando los pescadores se suman los revendedores del marisco.
"Yo hago un llamado al presidente de la República, que estuvo por este sector, para que envíe ayuda a estos hermanos pescadores que tienen hambre como todos los demás damnificados", reprochó Paz.