Honduras
El objetivo de la construcción del aeropuerto de El Aguacate fue para el "aterrizaje" y "despegue" de la corrupción.
El ex viceministro de Transporte y actual presidente ejecutivo de la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cocesna), Bayardo Pagoaga, fue el cerebro y ejecutor del millonario desvío de dinero que se aprobó para construir la terminal en la base militar, según documentos y testimonios en poder de EL HERALDO.
De los más de 5 millones de lempiras que Cocesna dio para ese proyecto, solo un poco más de 700 mil fueron utilizados en esa obra y otras adicionales hechas por la persona contratada para ese fin.
Como juego de ajedrez, Pagoaga ordenó varios movimientos bancarios para que ese presupuesto terminara en una cuenta a su nombre y así poder disponer de esos fondos, lo que no podía hacer ni como funcionario público ni como directivo de Cocesna.
EL HERALDO ya había denunciado que el aeródromo, ubicado en Catacamas, Olancho, se hizo sin la supervisión técnica de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), pero al escudriñar más sobre el proceso de construcción encontró evidencias irrefutables de las irregularidades cometidas por el ahora presidente de Cocesna.
"Licitación"
La Secretaría de Obras Públicas Transporte y Vivienda (Soptravi), de donde depende Transporte, no ha entregado la documentación pedida por EL HERALDO sobre el supuesto proceso de licitación que se siguió para la construcción de la terminal, por lo que se tuvo que conseguir con una fuente anónima de esa entidad.
En una conversación telefónica con EL HERALDO, Pagoaga aseguró que se había celebrado un proceso de licitación privada por motivos de "urgencia" para hacer la terminal, por lo que no se hizo una subasta pública para ello.
Para este proceso de adquisición se requería una licitación pública, ya que el monto por el que se efectuó sobrepasaba el techo de 1.7 millones de lempiras para una licitación privada, según las disposiciones presupuestarias de 2009.
Tampoco era un bien que se requería de urgencia, como para invocar este presupuesto que se establece en la Ley de Contratación del Estado para hacer una licitación privada, por lo que esta norma se violó por parte de Pagoaga.
El contrato fue firmado el 16 de marzo de 2009 entre Bayardo Pagoaga y José Amado Flores, quien aparece en el documento como propietario de la compañía "Construcciones Flores" y también se le denomina como "ingeniero".
El monto del convenio fue por 4 millones 722 mil 500 lempiras y fijaba que la obra se concluyera en octubre de 2009. Se indica en el escrito que los recursos provendrán de Cocesna y "el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la República".
Bayardo asegura que la construcción del inmueble fue a solicitud del ex presidente Manuel Zelaya.
El contrato está lleno de mentiras, pues Amado Flores no es propietario de ninguna empresa y su profesión es maestro constructor.
Más sorprendente es que el trato se rubricó en la casa de Bayardo Pagoaga, ubicada en la colonia Miramontes, de la capital.
"Yo me encontraba haciéndole unas reparaciones al ingeniero (Pagoaga) en su casa y me dijo que si le podía hacer una trabajo y le dije que sí y le firmé el contrato que me llevó", aclaró Amado Flores.
Los recursos fueron erogados por Cocesna de la partida Fondos para nuevos Gastos e Inversiones del Estado Miembro, que equivale a 250 mil dólares anuales. Los países miembros de Cocesna tienen derecho a pedir este dinero cuando se han agotado las partidas de Gastos de Funcionamiento y Proyectos de Inversión.
Pagoaga se valió de que la asignación de Fondos para nuevos Gastos no es auditada por Cocesna, sino que el Estado que la recibe es el que es el responsable de los mismos, según resolución 141-3 de esa institución, para escapar del control de ese dinero.
Desvío de dinero
Pero la jugada le salió mal a Bayardo Pagoaga, pues EL HERALDO le siguió la ruta a los desembolsos y comprobó que la mayoría no fueron invertidos en la terminal, sino en una cuenta de cheques a su nombre.
Primero, Cocesna emitió cuatro cheques a favor de Amado Flores como pago de sus trabajos.
El primer pago mediante el cheque 12347 por valor de 944 mil 499 lempiras con 91 centavos, en concepto de 20 por ciento de anticipo del costo del proyecto.
Este pago fue gestionado el 13 de abril por Pagoaga ante el entonces presidente de Cocesna, José Ramón Oyuela.
Las otras peticiones fueron hechas por el propio viceministerio de Transporte hacia Pagoaga, ya que este último tomó posesión como presidente de ese organismo el 28 de abril de 2009.
Luego hubo tres pagos más por los siguiente valores en lempiras : 957,587.78 (cheque 1245);1,400,139.03 (cheque 12635) y 1,420,273.20 (cheque 12779).
Al contrato se le hizo un adéndum para que Cocesna autorizara un incremento al valor del contrato por 333 mil 500 lempiras que fueron entregados al maestro de obra mediante el cheque 13143.
Este nuevo aporte hizo que el dinero acreditado a Amado Flores subiera 5 millones de lempiras.
Amado Flores recibió estos cheques y lo lógico que tenía que pasar era que él administrara el dinero para invertirlo en la terminal y sacar su ganancia. Pero Bayardo Pagoaga tenía todo planificado para que eso no sucediera.
Amado Flores empleó a su propio hijo, Adán Flores, para que hiciera los pagos a los albañiles que se contrataron para construir la terminal.