Honduras
La verdad es cruel y grosera, pero los hondureños que asisten al consulado de Honduras en Nueva York, tienen que pagar más si desean obtener un documento con rapidez.
EL HERALDO constató cómo varios funcionarios del servicio exterior, acreditados en esta oficina, se confabulan para obtener más dólares de los connacionales.
A juzgar por lo observado en un día común y corriente, el objetivo sería obtener la mayor ganancia mediante cobros más elevados en lo estipulado por el arancel consular, que regula los costos de emisión de documentos como pasaportes y salvoconductos.
Recientemente, líderes de hondureños en Estados Unidos denunciaron que se cobraba por llenar la solicitud de reinscripción al TPS.
Al respecto, el cónsul de Nueva York, Francisco Quezada Lobo, en comunicación telefónica con EL HERALDO, pidió a los denunciantes que den los nombres de los empleados que habrían incurrido en esa ilegalidad para aplicarles todo el peso de la ley.
En esa oportunidad, Quezada aseguró que si se dan nombres de funcionarios y de comprobarse que hubo tal cobro, se aplicarán "medidas severas". Los cobros, por un pasaporte por ejemplo, oscilan entre los 30 y 60 dólares, dependiendo del caso.
Cómo operan
Cualquier visitante del consulado tarda menos de diez minutos para entender cómo es el trámite.
Al menos ese tiempo tardó EL HERALDO en enterarse de los abusos que cometen en este consulado. Era un lunes y Carmen Vásquez Rodríguez, un hondureño que reside en Nueva York desde hace varios años, pagó los 60 dólares para tramitar el pasaporte.
El empleado de caja le extendió el respectivo recibo, con valor de 60 dólares, con folio número 08618 y con solicitud número 73,882 del 5 de julio de 2010. Carmen se sienta en la sala de espera, donde aguarda por su turno para tomarse la fotografía y la captura de los datos para su pasaporte.
Cuando es llamado por el personal de captura de datos se adentra en la sala de unos cuatro metros cuadrados.
Un oficial le hace el ofrecimiento: "Si quiere su pasaporte para ahorita mismo tiene que pagar 30 dólares más". Él acepta. Carmen sale de la sala, con la instrucción de pasar de nuevo a la caja para hacer el pago de los 30 dólares.
"Mejor los pago porque venir de nuevo significaría otro día perdido de trabajo", cuenta a EL HERALDO, al mismo tiempo que opina que "no se puede hacer nada respecto a los cobros pues si no pago me darán el pasaporte hasta dentro de 30 días".
Pero la presencia de EL HERALDO en las oficinas del consulado cambia las cosas.
El oficial asignado a la caja le pide tiempo a Carmen. Otro empleado se acerca al oficial de la caja y rumoran.
Carmen les dice que le "agarren" los 30 dólares y que le emitan rápido el pasaporte. Pasan varios minutos hasta que regresa el oficial de caja y le dice que "ellos no hacen esos cobros".
Ante esa noticia Carmen les alega "pero si me acaban de decir allá donde me tomaron la foto que viniera acá a pagar para que me den rápido el pasaporte".
El alegato viene de un lado y de otro. Al final Carmen es invitado a pasar a una oficina aledaña a la caja.
Cuando sale su molestia es evidente, incluso arremete contra EL HERALDO "por ustedes no me dan el pasaporte, porque dicen que los medios están aquí".
Carmen sigue alegando con otro agente consular, se acomoda su gorra y se marcha evidentemente molesto.
Doña Delia Pineda, que tiene 20 años de vivir en Estados Unidos, cuenta que esta es su segunda vez tramitando un pasaporte.
"Mire el de caja le da el número de trámite (solicitud) al que imprime los pasaportes, este ya sabe que tiene que traerlo rápido, no se tardan ni 20 minutos y después él mismo sale por la puerta y llama a la persona y uno solo firma (como constancia de recibido)", detalló.
A doña Delia le sucede lo mismo que a Carmen. Ella insiste ante el empleado de la caja para que le haga el trámite rápido, pero este no cede.
La presencia de EL HERALDO ha obstaculizado la producción de pasaportes. Después de varios minutos de alegato doña Delia recibe el pasaporte sin pagar ni un solo centavo más.
A este consulado acuden unos 150 hondureños cada día, la mayoría de ellos para obtener pasaportes, según declaró un empleado de este consulado que para evitar represalias solicitó el anonimato.
Marcia Guillén es otra connacional que reside en Boston y que se quejó de los altos cobros. "Yo vengo hasta acá porque cuando hacen el consulado móvil hasta Boston, cobran 60 dólares por el pasaporte, 30 dólares por trámites (de viaje) y 30 por tenerlo el mismo día", aseguró.
Esta oficina tiene alrededor de cinco meses de haber sido rehabilitado, pues después de los sucesos del 28 de junio la mayoría de los consulados hondureños permaneció cerrado.
Se atiene porque es familia
Jorge Rivera, de la Asociación de Hondureños en Dallas, Texas, indicó que el actual cónsul de Nueva York "es sobrino del Presidente de la República, y nadie lo puede tocar".
El actual cónsul en Nueva York se desempeñó como agente consular, de esta misma oficina, durante el período anterior.
Alden Rivera, vicecanciller de la República, dijo que "se giraron instrucciones específicas al cónsul para que se respete con absoluto rigor el arancel establecido en la ley".
El vicecanciller reconoció que la actual Ley Consular tiene "vacíos, que han permitido que en los últimas décadas los cónsules hayan hecho cobros que van más allá del arancel".
Se le consultó al vicecanciller si han existido diálogos con el presidente Lobo Sosa sobre este tema y respondió que "no han existido pláticas sobre este caso particular, pero estoy seguro que el canciller (Mario Canahuati) tendrá oportunidad de hablar con él sobre el desempeño de todos los consulados en el exterior".
David Hernández, director de Asuntos Consulares de la Cancillería, contó que el vicecanciller giró una circular el pasado jueves para todos los cónsules para "respetar el arancel consular".
Quien no se atenga a esas disposiciones incurrirá en faltas administrativas que podrían llevar a la destitución de sus cargos.
Cobros no deben continuar: vicecanciller
Desde el inicio de la administración del presidente Porfirio Lobo Sosa se giró instrucciones para que ninguna oficina consular realizara cobros por encima de lo que manda la Ley del Arancel Consular.
Por tanto, de comprobarse que en el consulado de Honduras en Nueva York se ha cobrado más de lo establecido, los funcionarios pueden incurrir en responsabilidad.
La Ley del Arancel Consular estipula que un consulado debe cobrar 60 dólares por la emisión de un pasaporte que tenga una duración de cinco años y 75 dólares por uno que tenga una validez de 10 años.
Alden Rivera, vicecanciller de la república, dijo que se deben tomar los correctivos en este consulado. "Ya hemos girado las instrucciones para que no continúen estos cobros", dijo el vicecanciller en una entrevista con EL HERALDO.
El vicecanciller realizó una gira por varios consulados de Honduras en EE UU y constató algunas debilidades de estas oficinas diplomáticas.