Honduras
La angustia y el desconsuelo seguirán haciendo presa de ellos.
El canciller de la República, Mario Canahuati, anunció ayer la suspensión de la repatriación de los seis hondureños que habían sido preidentificados por las autoridades mexicanas.
Los restos, que serían repatriados mañana, no serán trasladados al país hasta que no sean plenamente identificados, afirmó ayer el canciller Canahuati.
La suspensión se debe a la confusión registrada el miércoles con dos de los 16 cuerpos que fueron repatriados desde México al país.
Canahuati informó que personal de Medicina Forense de Honduras viajará a México para apoyar las tareas de identificación de los seis cadáveres que han sido preidentificados como hondureños, y de los 25 cuerpos más que no han sido identificados.
"Hubo cadáveres mandados erróneamente, que no correspondían ni a los nombres ni a los expedientes, y no tenía por qué haber ningún tipo de error en el envío y los expedientes tenían que corresponder a los cadáveres que supuestamente tenían que venir dentro de los féretros", manifestó el canciller.
Canahuati dijo que de los 16 cadáveres que fueron repatriados, dos no corresponden a ninguno de los hondureños que estaban enlistados.
"Se procederá a hacer todo lo que es la identificación a través del ADN, de manera de poder identificar si son hondureños, y si no lo son identificar de qué nacionalidad son estos cadáveres", manifestó el funcionario.
Más atrasos
Pero también cuatro familias más deberán sufrir la pena de no poder dar una cristiana sepultura a sus parientes porque antes deberá comprobarse mediante pruebas de ADN la identidad con la que fueron enviados desde México.
Según los análisis preliminares de Medicina Forense, dos de esos cuerpos están equivocados.
"Se va a llevar a cabo un procedimiento de identificación; para verificar la identidad de los cuerpos que traían de México (así que) se procedió a hacer estudios odontológicos, huellas dactilares según las condiciones que permitían los cuerpos y tomas de muestras para posterior ADN", declaró Lucy Marrder Pineda, directora de Medicina Forense.
Aseguro que después del estudio de los 16 cadáveres se obtuvo la identificación positiva de doce de ellos; siete fueron identificados por huellas dactilares, tres por estudios odontológicos y dos de ellos por tatuajes que tenían características específicas.
Sin embargo, los cuatro cadáveres restantes presentan algunas situaciones. En el caso del cuerpo que venía en el féretro identificado con el nombre de Carlos Alberto Espinoza Mejía, de la raza negra, se le hizo la toma de huellas dactilares y se descartó que se trate de él.
En similares circunstancias se encuentra el cadáver de William Geovany Cortez Benítez. Mientras que de los cuerpos identificados como Eredis Ayala y Jorge Alberto Osorto se tiene la sospecha de que sí son ellos, pero para seguridad también se les realizarán estudios de ADN.
Cada prueba de ADN tiene un costo entre los 600 y 800 dólares (15,000 lempiras cada una), por lo que la inversión en las cuatro pruebas asciende a unos sesenta mil lempiras. Sin embargo, este costo lo paga el ministerio Público y no los familiares de las víctimas.
Descartada su identidad
La médico forense aseguró que, en los casos de Eredis Ayala y Jorge Osorto, existe posibilidad de que se confirme su identidad. Respecto a los cadáveres de William Cortez, se descartó que se trate de él, pero siempre se hará la prueba de ADN, igualmente con el supuesto cuerpo de Carlos Espinoza.
En el caso de Espinoza, "se comparó esas huellas con los 16 cadáveres y no corresponden a ninguno de ellos y con él no tenemos ni siquiera la opción de realizar pruebas de ADN porque no hay, no tenemos ningún elemento para comparación; el día de hoy se van a cotejar esas huellas con el Registro Nacional de las Personas (RNP), para ver si se logra identificar y ver si se trata de una persona hondureña o no", recalcó Marrder.
Sobre William Geovany Cortez, el informe que nos envían de México con el número treinta en unas fotografías que se tomaron del cuerpo presenta un tatuaje extenso en la espalda y el cadáver que viene en el ataúd identificado como William Geovany Cortez no lo presenta, y entonces eso nos obliga también con él a hacer pruebas de ADN, explicó la Forense.
El reconocimiento de los cadáveres fue hecho por las autoridades mexicanas y en el procedimiento no hubo presencia de personal forense de Honduras. "Lo del cuerpo del tatuaje, definitivamente ese es un error que se cometió allá, se registró el número treinta con ese nombre y de acuerdo a los familiares no tiene ningún tatuaje", enfatizó.
Lo que sigue
Con el análisis de ADN va a demorar de unos 15 a 20 días en conocerse los resultados, por lo que una vez que se verifique la identidad serán entregados a sus familiares.
La prueba de ADN es la comparación del material genético del cuerpo con el material genético de los padres, hermanos o hijos. Este análisis es el definitivo para la identificación, es el certero.
De confirmarse que alguno de los cuerpos no pertenece a ninguno de los hondureños en la lista de fallecidos, se cotejará la información con la cancillería para compararla con hondureños desaparecidos en el trayecto a Estados Unidos.
En el caso de que las pruebas de ADN no arrojen resultados, tenemos que esperar la información de Cancillería de la República para compararla con personas desaparecidas y, de lo contrario, será regresados a México.
La forense dijo que los cuerpos no fueron mostrados a los familiares porque los rasgos ya se perdieron debido al proceso de descomposición. "Los cuerpos en la condición en que vienen no es recomendable que los familiares los vean, los rasgos ya desaparecieron por el proceso de descomposición, además de que el método de conservación que se utilizó en México consiste en cubrir el cadáver con cal y aserrín y eso impide que puedan ser reconocidos visualmente", dijo Marrder.