Guatemala
Sus sueños de quinceañera se empañaron aquel día cuando en un diario local leyó un anuncio donde se ofrecía trabajo en una casa de masajes, sin muchos requisitos por cumplir.
No solicitaban ningún documento, solo que fuera atractiva, con deseos de aprender y que fuera extrovertida para la atención de clientes.
En su inocencia, "Ana", una chica de 16 años originaria de La Lima, Cortés, no pensó en lo peligroso que podría ser tomar un trabajo como este, sobre todo en un país extraño al suyo: Guatemala.
En su mente estaba solo la imagen de su madre desesperada por obtener otra fuente de ingreso para así dejar Guatemala y lograr su meta de llegar a Estados Unidos.
Su figura estilizada, cabello rizado, ojos rasgados y de mirada llamativa, más el 1.72 metros de altura, calzaron perfectamente en la hoja de aplicación para aquel bochornoso trabajo, donde hasta se le puso precio a su virginidad.
Rescatada
La Unidad Investigativa de EL HERALDO la conoció ya en proceso de recuperación en el Refugio de la Niñez de Guatemala y su dramática historia solo pudo ser contada por las autoridades del centro, por tratarse de una menor de edad.
Y es que el fenómeno migratorio no solo se ha ensañado con la mujer adulta catracha, pues los niños y niñas hondureños también son víctimas de la explotación sexual en esta ciudad.
"Ana" es una de las 11,000 personas centroamericanas que son explotadas sexualmente cada año en Guatemala, según datos del Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (Conamigua).
De esos, 2,000 son menores de edad, en su mayoría niñas de El Salvador y Honduras, entre 12 y 17 años, según la Policía Nacional Civil de Ciudad Guatemala.
"Hemos identificado la participación de varias bandas, trabajamos en su desarticulación, hay muchas de estas bandas formadas por lo general por extranjeros, coreanos y centroamericanos que trafican con personas migrantes", dijo Wilmer Quintanilla, vocero de la Policía Nacional.
"Ana" tuvo suerte de no toparse con una banda de extranjeros porque ellos buscan "materia prima" para exportar.
Ella y su madre habían dejando Honduras desde 2009, pero se les acabó el dinero y de esa forma se instalaron en esta ciudad.
Dramática historia
Su sonrisa media fingida es su único escudo luego de haber vivido la experiencia de ser prostituta. Durante siete meses estuvo bajo la custodia del Refugio de la Niñez de Guatemala, una ONG similar a Casa Alianza en Honduras, luego que fue rescatada, en dos ocasiones, de una casa de masajes de esta ciudad.
"Ana" se prostituía contra su voluntad, cuenta Leonel Dubón, director del Refugio de la Niñez.
El relato de esta niña hondureña tuvo que ser contado por los directivos de esta ONG, pues cuando EL HERALDO realizó el viaje a Guatemala ella era parte de un juicio contra el propietario del negocio donde la prostituían.
"Además, las leyes nacionales nos obligan a ofrecerle toda la protección de confidencialidad a nuestras niñas y niños", dijo Dubón, que sí accedió a que se fotografiara a "Ana" para este reportaje en el que se le garantizaría que no se publicará su rostro ni su verdadera identidad.
La necesidad la obligó
Zolia Ajugham, psicóloga del Refugio de la Niñez, contó que la madre logró en un inicio obtener un trabajo, pero lo que percibía por concepto de salario no era suficiente para ahorrar y continuar con su travesía.
Debido a eso, "Ana", que en ese entonces tenía apenas 15 años, decide buscar una fuente de trabajo para que entre las dos pudieran obtener dinero suficiente.
"Ella logra obtener el trabajo sin mayores requisitos, por la vulnerabilidad de ser persona migrante en un país que no es el suyo", cuenta Dubón.
Se suponía que trabajaba en un restaurante.
"Ana" le dijo a su madre que el único requisito que le solicitaron era el de dormir en el restaurante, pues no tenían la posibilidad de irla a dejar todas las noches.
Su horario de trabajo era de 12 horas continuas, cuenta la psicóloga del refugio.
Considerando su irregular estatus migratorio en Guatemala, la madre no puso mayor objeción, sin saber que esas serían las noches más infernales en la vida de su hija, aunque ella al inicio no lo reconociera.
Ella laboraba en una casa de masajes ubicada en la zona 1 de la capital, donde comenzó siendo entrenada por una joven guatemalteca de nombre Iris. A este establecimiento llegaban estudiantes de un centro educativo de nivel medio. "Ella nunca se sintió explotada, lo negaba todo", dice la psicóloga.
Debido a eso es que "Ana" recae y retorna a ser presa del tratante que negociaba con su cuerpo. La primera vez ella estuvo en ese lugar por dos meses y la segunda ocasión trabajó solo 15 días.
Los propietarios del lugar son un médico del Seguro Social y su hijo, que es estudiante de derecho, según se informó en el refugio.
La casa operaba de día y de noche. Los estudiantes llegaban a toda hora.
Los directivos del Refugio de la Niñez prefirieron no referirse al precio que una niña puede tener en este sucio negocio. Pero entre más joven es la víctima, obtiene los "mejores clientes", los que mejor pagan.
En Guatemala, EL HERALDO conoció de hondureñas que pueden costar hasta 250 dólares la hora.
El rescate de "Ana" se da luego de una denuncia que se interpone ante el Ministerio Público de aquel país por parte de una persona anónima. De esta forma, el Ministerio Público coordina el operativo con la orden de un juez.
Posteriormente se presentó ante un juez de paz y la Procuraduría acudió al Refugio de la Niñez para que atendiera y le ofreciera todas las facilidades a esta catracha.
Dubón considera que la madre no tenía conocimiento de que la menor se estaba prostituyendo.
La niña fue reinsertada
Desde su rescate de la casa de masajes donde trabajaba, el Refugio de la Niñez le ha ofrecido albergue, atención médica, psicológica y capacitación en diferentes áreas.
"Lo que queremos es que se reincorpore a la sociedad, que no se dedique a lo que estuvo aprendiendo, que conozca otras alternativas con las que puede ganarse la vida", dice la psicóloga.
Después de varios meses de haber enfrentado en juicio a su tratante, esta menor de edad con nacionalidad hondureña recibió la orden del juez para reincorporarse a la vida que llevaba con su madre el pasado 24 de agosto.
Según las informaciones que maneja Mario Castillo, director de programas del Refugio de la Niñez, la menor y su madre se mudaron de Ciudad Guatemala, presuntamente a una comunidad del sur.
EL HERALDO habló con Castillo el lunes 30 de septiembre e informó que el caso de la menor había quedado cerrado.
El tratante se supone que recibió una pena por su delito y por haber prostituido a otras menores de edad de Centroamérica.
Este tipo de sentencias contra los traficantes de personas y explotadores sexuales son raras y contadas, según sostiene Erick Mauricio Maldonado, secretario ejecutivo del Conamigua.
Este consejo solo tiene registro, desde que se aprobó la Ley Contra la Explotación Sexual y de Trata de Personas en 2009, de siete casos que han sido ventilados en los tribunales de justicia.
De momento se tramita la regularización de "Ana" y su madre, pues se considera que en Honduras no hay las condiciones para que ellas puedan retornar al país.
Subregistro podría ser mayor
Leonel Dubón, director de Refugio de la Niñez, consideró que en este país hay un subregistro de niños y niñas explotadas sexualmente.
Él cree que por cada niña identificada hay otras tres explotadas, eso significaría que en vez de 2,000 podrían ser 10,000 menores las explotadas en Guatemala.
Dubón sustenta su teoría "en la cantidad de nuevas casas cerradas que han surgido en los últimos 24 meses en todo el país, tenemos que haya un subregistro que duplique o triplique la cantidad de adolescentes que son explotadas".
Esta ONG atendió en 2009 a "54 menores, de las que ocho eran centroamericanas, y de esas la mitad eran hondureñas, todas víctimas de trata de personas", afirmó Dubón.