Honduras
La solidaridad es sinónimo de la fundación Cristiana de Asistencia a Quemados (Crisaq).
Son tres años de servicio los que alcanzó la institución el pasado viernes, en la misma fecha dedicada a los más pequeños del país, el Día del Niño.
A la fecha son 1,095 días de servicio permanente los que ha brindado Crisaq a los niños que, tras un descuido o un accidente, han sufrido quemaduras en diferentes partes de sus cuerpos.
El centro de rehabilitación Ramón Sánchez Borba ha beneficiado durante este tiempo a más de 795 menores entre las edades de 2 a 18 años. Los pacientes de Crisaq en su mayoría han sido víctimas de quemaduras de tercer grado.
Sus inicios
La institución benéfica comenzó su labor altruista el 10 de septiembre de 2007.
Su fundador, Ramón Sánchez Borba, es un sobreviviente del accidente aéreo de Tan Sahsa en la década de los ochenta, donde fallecieron varias personas y él resultó con quemaduras de gravedad.
Debido a su percance y al hecho de que Honduras no tuviera un centro especializado en estas atenciones, el sobreviviente y un grupo de amigos decidieron crear la fundación.
El centro por día recibe a unas 18 personas, las que son sometidas a terapia física y funcional, y se les brinda apoyo psicológico y espiritual.
Aparte de estas ayudas a los pacientes se les fabrican piezas especiales para cubrir las quemadas sufridas en cualquier parte de su cuerpo.
En caso de que las lesiones sean en el rostro, se les confecciona una máscara especial hecha con mallas e hilos medicados para evitar cualquier tipo de infección.
También se fabrican guantes y otras piezas, según donde sea la quemadura del menor. Además, en el caso de los pacientes que son de escasos recursos, se les financia el pasaje hacia su lugar, ya que la mayoría viaja desde el interior del país.
"Muchos vienen de El Paraíso, Olancho, Valle y Choluteca, y tenemos bastantes niños del valle de Siria y Talanga", explicó Hilton Tróchez, director médico de Crisaq.
El 44 por ciento de los pacientes son niños de uno a cuatro años, el resto de los pacientes son menores de cinco años en adelante.
Agradecidos
A pesar de que la institución no cuenta con apoyo gubernamental y sobrevive por donaciones de otras fundaciones y personas particulares, siempre se ayuda a los más necesitados.
Gerson Rafael Pavón Escobar, de seis años, sueña con ser delantero del equipo Olimpia. Hace dos años es paciente de Crisaq, pues mientras dormía un corto circuito provocó un incendio en su hogar.
"Con mi esposo le ayudábamos a mi suegra a preparar unas golosinas para la venta, pero siempre íbamos a ver al niño y cuando menos acordamos solo vimos la casa encendida", recordó Klaribel Escobar, madre de Gerson. Gracias a la fundación Crisaq, Gerson fue enviado a Estados Unidos, donde le hicieron dos injertos de piel en la cara, lo cual ha mejorado su aspecto físico.