Honduras
Los números son fríos pero alarmantes, los internos y autoridades de la Penitenciaría Nacional así lo atestiguan.
La Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto, ubicada en Támara, fue oficialmente inaugurada el 27 de octubre de 1997, con capacidad para albergar 1,800 reclusos.
Sin embargo, según datos oficiales, actualmente en la PN se encuentran recluidos 2,778 internos, lo que es calificado como una "superpoblación" que amenaza con crecer si las autoridades no concretan una solución.
La alerta se activa ante el raquítico personal penitenciario que se encarga de vigilar a los internos. A la fecha laboran en la PN 240 policías, incluido el director y otro oficial, quienes en corto tiempo no se darían abasto para garantizar el resguardo de los reclusos.
Esto en razón de que el poco personal policial tiene que multiplicarse para vigilar los 12 módulos que hay en la PN, ubicarse en cada una de los 14 torres de vigilancia y trasladar a reos al juzgado o a algún centro asistencial.
Mientras a diario ingresan reos, la cifra de policías penitenciarios no incrementa.
Para el caso, el lunes es considerado el día de la semana en que ingresa la mayor cantidad de internos, unos 20. Cabe señalar que en cada módulo existen tres turnos en los que al menos dos custodios vigilan a un promedio de 500 reclusos. La tarea no la realizarían si no fueran apoyados por los coordinadores y subcoordinadores de cada módulo, quienes son reos.
Sin espacio
En cada módulo los internos duermen en hogares que incumplen las mínimas condiciones de espacio y sin implementos para dormir.
Para el caso, en el módulo de "Procesados 1" se ubican a 543 internos en 16 hogares. En cada hogar se alberga a un promedio de 40 reclusos que duermen en literas de tres niveles, con colchonetas unipersonales.
Por el hacinamiento, en cada colchoneta, comprada por los reos, duermen dos; por falta de espacio, los que no caben duermen en el piso, específicamente en un pasillo de medio metro que separa las dos filas de literas. Cada espacio de cama está separado por una sábana o cobija.
"Aquí sufre uno, no se puede comer ni dormir bien, extraño a mi familia", dijo de forma angustiada Santiago López, un reo que tiene seis años preso por asociación ilícita.
Debido al hacinamiento se agudiza la adecuada distribución de los internos en cada módulo. Para el caso, cuando una persona es enviada a la PN por los seis días para inquirir se instala en el módulo de "Diagnóstico", si se le dicta un auto de prisión es trasladada a cualquiera de los dos módulos de "Procesados" y si es condenada se traslada a los de "Sentenciados".
Sin embargo, esto solo ocurre en el papel, en la realidad no es así. Los reos, independientemente de su condición legal, se encuentran albergados en cualquiera de los módulos, es decir que en "Diagnóstico" hay reos que están solo por los seis días para inquirir, revueltos con procesados y condenados. Igual sucede en los demás módulos de la PN.