Honduras
Homosexuales que se aprovechan de los enfermos mentales y enfermos mentales que hacen de las suyas con los homosexuales, esta es una realidad en la Penitenciaría Nacional (PN). El resultado: un incremento en los casos del VIH-sida.
Por falta de espacio adecuado, estas dos clases de presidiarios comparten la celda conocida como La Isla, ubicada entre los dos módulos de procesados.
Aunque el personal médico del pequeño hospital que funciona en el interior de la prisión presta atención a los males de esta población, la vigilancia del personal policial es limitada, como en los otros módulos.
A los custodios no les gusta turnar en este sector por tener que soportar los coqueteos de unos, así como los gestos y disparates de aquellos que perdieron el camino de la realidad y hoy vagan en su propio universo.
Responsabilidad
El tener a los enfermos mentales junto con los homosexuales es una situación terrible a la que actualmente se le está buscando solución junto con la defensa pública, aseguró el comisionado Danilo Orellana, director de Centros Penales de Honduras.
El sistema médico de la cárcel registra unos 500 reos con trastornos mentales. De esta cantidad alrededor de 200 están con medicamentos que se les suministran bajo estricta supervisión. "Esta cárcel a cualquiera deprime o enloquece", dijo el interno Jorge Alberto Rivera, quien apenas ha cumplido año y medio de condena de los 32 que le impuso la justicia por el delito de parricidio.
A este reo de 56 años de edad EL HERALDO lo encontró en una de las 15 camas que tiene el hospital, recuperándose de una depresión mayor e intento de suicidio.
Guardando la esperanza de que su sentencia sea revocada, Rivera aseguró que la ansiedad y la angustia afectan gravemente a los presos, pues "les atrofia la mente".
Además de las personas con problemas mentales, esta prisión tiene alrededor de 120 homosexuales, unos 15 casos de VIH, 12 bajo tratamiento con antirretrovirales.
Aparte de estos enfermos, el personal médico atiende las dolencias de unos 200 sexagenarios y de unos 300 diabéticos.
De acuerdo con Juan Ángel Lupiac, uno de los cuatro médicos del hospital, la población de enfermos que ahí se atiende es grande porque ese centro sirve como referencia a los demás presidios.
"Cuando ellos tienen privados de libertad que adolecen de alguna enfermedad y que necesitan manejo médico entonces los trasladan aquí", explicó.
Uno de los grandes problemas que enfrenta la cárcel es la atención de los privados de libertad que adolecen de enfermedades mentales. Hay alrededor de 500 reos que tienen trastornos que van desde epilepsia, psicosis asociada a las drogas, pacientes maniacodepresivos y otros con problemas depresivos, confirmó.
En esta prisión, contrario a lo que sucedía en la Penitenciaría Central (PC), la depresión está llevando al suicidio a algunos internos. Anualmente se presentan entre uno y dos casos.
También, continuó Lupiac, existe una fuerte población homosexual que para su protección y seguridad ha sido necesario tenerlos en un módulo determinado, "esto para evitar que ellos causen algunos desórdenes o sean agredidos por otros privados de libertad".
"Este hospital cumple una función importante", dice el médico. Para atender los padecimientos de los enfermos, el hospital de la prisión tiene estrecha relación con el hospital Escuela, El Tórax, el hospital psiquiátrico Mario Mendoza y el hospital Santa Rosita. Aunque a lo externo este hospital penitenciario recibe el apoyo de los hospitales públicos, los costos de operación dentro de la cárcel -salario de cuatro médicos, 12 enfermeros y compra de medicamentos- corren por parte de la Secretaría de Seguridad.