Honduras
El aumento de los presos no va a la par de las medidas de seguridad. La situación cada día empeora en este penal. El deterioro de las paredes, así como techos y el tendido eléctrico de la prisión, es visible por todos lados.
El recalentamiento de las líneas del tendido eléctrico por el uso constante de decenas de aparatos como estufas, congeladores y ventiladores es una amenaza.
Las bases de los muros perimetrales en ciertas partes están por caerse, en otros lados los ladrillos están tan desgastados que en poco tiempo se convertirán en grandes agujeros.
Aparte de la vigilancia en los 12 torreones, la seguridad al interior de la cárcel es mínima, como consecuencia: las muertes siempre están presentes. Solo en septiembre dos reos aparecieron ahorcados en sus celdas.
Además de la adaptación de uno de los torreones como celda, las puerta de las bartolinas de los 50 miembros de la Mara salvatrucha, la de los 50 pandilleros retirados, y la de los 46 ex policías presos, están en el lado de la zona restringida.
Desde los barrotes, los presos pueden calcular cuánto deben cavar para eludir el muro sin que se den cuenta los custodios.
Para detectar la presencia policial, los pandilleros de la MS y los pesetas han colocado espejos en las rejas, así ven quién se acerca y quién va. Dos reos montan vigilancia permanente a través de los retrovisores.
En aquellos puntos donde los presos no ven la zona muerta, las autoridades del penal han abierto una zanja a lo largo del perímetro restringido. Esto les permite detectar las fugas a través de los túneles.
La idea surgió luego de que el año pasado 18 delincuentes de la mara 18 se fugarán de la cárcel a través de un túnel. "Aquí hay que ingeniárselas para evitar las fugas", dijo uno de los custodios que caminaba por el área.
Si la supervisión de los reos a lo interno de la prisión es deficiente, el control de las visitas lo es más.
Los custodios no alcanzan a registrar a tanto visitante. La inspección es muy superficial, lo que da lugar al fácil ingreso de droga y objetos prohibidos.
Orden
El aseguramiento de los muros perimetrales y el fortalecimiento del personal que brinda seguridad son necesidades urgentes, dijo el Bayron Alexis García López, subdirector del penal sampedrano.
"Con 129 policías, tenemos que ver la forma de cómo poder dar seguridad y evitar que los reos se fuguen", añadió.
Sobre la poca seguridad interna, el novel oficial, quien tiene solo cuatro semanas como subdirector del penal, sostuvo que los reos siguen varias reglas y eso ayuda a mantener el orden dentro de la cárcel.
De todos los presos, el grupo más problemático es el de los pandilleros de la 18, quienes siempre quieren las cosas por la fuerza "y esto no es así, aquí tienen que someterse a las reglas que nosotros imponemos", agregó.
García explicó que además de lidiar con el temperamento de los presos, también tienen que luchar contra el hacinamiento.
"¡Imagínese!, esta prisión fue construida para 500 reos y hoy tiene 2,127, o sea cuatro veces más de lo establecido".
La situación aquí es tan difícil que algunos reclusos que gozan de ciertos privilegios, por estar a punto de cumplir su pena, construyen lugares donde poder vivir.
Según García, dentro de la prisión hay algunos talleres de carpintería, zapatería y manualidades, pero son no son suficientes para mantener ocupada a una gran población.
El oficial tiene la esperanza de que todo cambie con la nueva prisión que se está construyendo. La cárcel estaría ubicada en Choloma, Cortés.