Honduras
Había ingresado de forma voluntaria a prestar el servicio militar.
Nunca se imaginó que en menos de tres meses se iba a enfrentar a una guerra.
El general de Brigada, Bartolomé Fúnez Castellón, ingresó un 5 de mayo de 1969 a las filas de las Fuerzas Armadas de Honduras.
Era apenas un joven de 17 años que en su pueblo natal, El Triunfo, Choluteca, creció con una de sus abuelas, alejado de sus padres y no había terminado sus estudios primarios.
"Cuando llegué a la edad de 17 años tenía en mi mente el deseo de superarme intelectualmente", recuerda con nostalgia el oficial de cuatro estrellas.
Me fui de mi pueblo a trabajar a una hacienda de los Rodríguez Williams a la ciudad de Choluteca y allí vi la necesidad de buscar cómo estudiar, prosiguió.
Sin embargo, el 5 de mayo de 1969 se le ocurrió la idea de presentarse en el batallón para cumplir con el servicio militar.
"Agarré mis maletas y me fui a presentar a la Primera Zona Militar en ese tiempo en Choluteca. Allí me recibieron como a todos los que querían hacer el servicio militar y si era voluntario le pegaban una buena sacudida de física durante todo el día para ver si en verdad tenía voluntad de quedarse y eso sucedió conmigo", contó el general Fúnez Castellón.
Emocionado contó que pasó la prueba y se quedó.
La intensión que llevaba el joven era superarse intelectualmente, quien después de 40 años, asegura que lo logró al llegar al grado de general de Brigada dentro de la institución Castrense.
"Creo que no me equivoqué", dice con voz firme.
Lo recibieron como un soldado nuevo, le dieron el adiestramiento básico y a los tres meses sucedió el problema con El Salvador en el 69.
"Siendo un soldado nuevo me vistieron como soldado de combate y me llevaron a la frontera. Estuve en la guerra del 69 en El Ujuste", dijo.
Durante seis meses permaneció en el lugar donde se registraron los enfrentamientos con las tropas salvadoreñas.
El 6 de enero de 1970 el general Policarpo Paz García llegó a la plaza de Goascorán y les hizo un reconocimiento a las tropas por estar seis meses en la línea de fuego como combatiente.
Después del conflicto del 69 con El Salvador se abrieron las escuelas nocturnas en los batallones y aprovechó para cursar sus primeros años de estudio.
Los jefes vieron que aquel soldado tenía deseos de superación y a todos los cursos de armas que se impartían en Tegucigalpa lo mandaban.
El 6 de enero de 1960 lo ascendieron a cabo, el 3 de octubre de 1971 a sargento raso y el 11 de abril de 1972 a sargento segundo.
Realizó el curso avanzado básico número tres y en 1974 lo enviaron a Panamá a sacar el curso de don de mando.
Al ser sargento segundo o franco de tropa le dieron la oportunidad de estudiar en el colegio Superación de Choluteca, donde realizó el plan básico con excelentes notas.
Al terminar el tercer curso ascendió a sargento primero, máximo rango que tienen las tropas.
En ese tiempo había la oportunidad de que los sargentos que tuvieran algunos requisitos de conocimientos podrían optar a ser oficiales.
La Academia Militar en ese tiempo estaba en proceso de formación y las tropas después de pasar rigurosos estudios podían optar a ser oficiales.
En 1977 sacó el curso de pre-oficiales en el Primer Batallón de Infantería por un período de tres meses y en noviembre realizó los exámenes para ser oficial; cumplió la misión y el 21 de diciembre de 1977 ascendió a subteniente de Infantería.
Siendo oficial, terminó la carrera de Bachillerato en Ciencias y Letras. Después lo mandaron al Batallón ubicado en Lepaterique.
Allí no había cómo estudiar y quería seguir estudiando, por lo que se fundó el Sexto batallón en la comunidad de Ojo de Agua, en El Paraíso, donde pidió permiso para estudiar la Universidad y no se lo otorgaron por los compromisos que habían.
En ese batallón siguió estudiando y se graduó de perito mercantil y contador público. Después ascendió a teniente y lo pasaron a otras unidades.
En Santa Rosa de Copán ascendió a capitán, de donde fue trasladado a la Fuerza Aérea Hondureña como jefe del Escuadrón de Defensa Aérea en La Mole.
Estando allí empezó a estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en donde se graduó de licenciado en ciencias jurídicas y sociales, después sacó los cursos de rigor.
El básico, medio y avanzado de infantería, el curso de Diplomado de Estado Mayor, y así fue acumulando clases de la UNAH a tal grado que se siente satisfecho por haber alcanzado la meta que quería.
"Me siento orgulloso de ser un militar profesional y estoy aquí sirviendo a la institución y a la patria", dice el general.
Considera que un soldado que va a la guerra va con temor. Sabe que sale para el frente de batalla pero no sabe si va a regresar vivo.
"Aquellos que dicen que han ido a la guerra y que no les da miedo son mentirosos.
El miedo es natural, al estar frente a un enemigo como me ocurrió a mí y mis compañeros", asegura este oficial, que es uno de los más veteranos en las Fuerzas Armadas de Honduras.