Honduras
Es un amor a primera vista.
Y es que su encanto ha perdurado por los últimos 18 años, luego de que en la tapa de uno de sus cuadernos de tarea apreciara la imagen de un vehículo Buggy.
En aquel momento era un niño de 8 años, pero ahora tiene 26, edad que le ha permitido concretar su anhelado sueño.
Para Carlos Alberto Flores Navarro, la idea de conducir su propio auto, del estilo buggy ha representado su propio reto, pues decidió armar su añorado vehículo en el mismo taller en donde a diario ejerce su trabajo como soldador, en la colonia San Miguel.
El proyecto de armar su automóvil en un principio se programó para dos años, pero es tanta su pasión por el vehículo de sus sueños, que en un mes ya logró armar todo el esqueleto del automotor.
Según el capitalino, está dándole forma al vehículo con sacrificio, ya que para lograr su sueño requiere además de la inversión económica y sacrificar el tiempo de la familia, ya que después de las horas laborales dedica el tiempo libre a su proyecto.
"Es un sacrificio hasta con la familia; a veces no paso tiempo con mis hijos por estar trabajando en el carro hasta en altas horas de la noche", aseguró.
Piezas
La armazón del vehículo se aprecia en una esquina del taller, propiedad de su progenitor, armado con tubos de metal.
También ha necesitado de otras piezas que extrajo de un antiguo Volkswagen Brasilia que compró en mal estado con el fin de aprovechar las piezas automotrices necesarias, como la caja con sus respectivos soportes y el tren delantero, entre otros. El motor es otra de las piezas que encontró en un taller de repuestos, es Volkswagen 1600 con doble carburador.
"El motor me permitirá desarrollar una velocidad de hasta 140 a 150 por hora, cuando eche a andar mi vehículo", dijo Navarro entre risas.
El automotor además portará rines de lujo, los que ha comenzado a adquirir a través de sus ahorros.
El joven es admirado por sus amigos y familiares, quienes comentan que él siempre se sale con lo que se propone gracias a su dedicación, esfuerzo e inteligencia.
Trabajo
Carlos Alberto en la actualidad se dedica a la fabricación de estructuras metálicas, techos, balcones, puertas, etc...
La práctica en el trabajo que desempeña la heredó de su padre, quién además se ha convertido en su ayudante para armar varias piezas del automóvil.
"Otra persona que me ha ayudado mucho y fue quién me animó a empezar mi proyecto es Dagoberto Sánchez, cliente que un día llegó al taller y me pidió que le armara la mitad de la estructura de metal de un Jeep", expresó.
Además, ha utilizado un plano de un vehículo buggy original que logró obtener a través de otro amigo, pese a no contar con el conocimiento de ingeniería ya que a nivel educativo apenas pudo llegar al tercer curso de ciclo común.
Inversión
Aseguró que hasta la fecha ha invertido unos 25 mil lempiras en el automotor, presupuesto que seguirá en ascenso ya que hace falta adquirir otras piezas, entre ellas otro par de rines.
La dedicación es básica para poder lograr un proyecto de este tipo, según el creativo, pues no se puede cometer errores ya que dentro de algunos meses su vehículo circulará por las calles capitalinas.
El joven reside en la colonia 13 de Julio, en Tegucigalpa, es padre de dos niñas.