ElHeraldo.hn »  Al Frente
1 de 4 en Al Frente   SIGUIENTE » 

Huésped del hospital escuela por el cáncer

Ahora vive en el hospital junto a su hija y nieta.
24.10.10 - Actualizado: 24.10.10 12:32am - Redacción: redaccion@elheraldo.hn

   Imprimir  Enviar

Tegucigalpa,

Honduras

El fuerte dolor que sentía en la parte baja de su estómago lo obligó a venirse, sin un centavo en la bolsa, desde la aldea Santa María del Real, Juticalpa, Olancho.

Su apuro era llegar al estatal hospital Escuela para que los médicos le calmaran su sufrimiento sin imaginar que haría del centro asistencial su nuevo hogar.

Desde aquel mes de junio de 2008, Pablo Noel Mejía, de 41 años, se ha enfrentado a múltiples sacrificios, luego que se le diagnosticara un tumor cancerígeno en su vejiga.

A partir de ese momento se tuvo que olvidar de su vida como labrador, así como las responsabilidades con su familia, ya que su mal le imposibilita retornar.

A medida que pasaba el tiempo sin tener dinero para adquirir las medicinas para su tratamiento y comprar sus alimentos, decidió montar su propio "carwash", en el estacionamiento del centro hospitalario.

"En el hospital tengo muchos amigos, desde los doctores hasta las encargadas del aseo me han ayudado cuando más lo he necesitado", aseguró Mejía.

Don Pablo pasa sus días entre una sala de hospital bajo los efectos de la radiación y otros en su nuevo sitio de trabajo.

Bondad

En su tormentoso camino por encontrar su cura no se ha quedado solo, ya que, a pesar de dormir en el frío piso o las bancas del hospital, siempre ha contado con la compañía de su hija Keily Clarissa, de 20 años, y su amorosa nieta Fernanda Marisol, de tres años.

"No dormimos en una cama, pero el sueño nos domina y hace que las bancas de madera sean nuestro aposento", aseguró el paciente.

Y es que contar con la compañía de su hija y nieta le da la fortaleza para continuar el estricto tratamiento en contra del cáncer que padece, asimismo pensar en que la vida no le negará la oportunidad de poder ver crecer a la pequeña Fernanda.

Las tres personas, además de dormir en el interior del sanatorio, también lavan su ropa, comen y tratan cada día de encontrar alguna motivación para no desmayar en su lucha.

La niña, sin poder razonar lo que sucede, disfruta como un juego el poder acompañar a su abuelo mientras asea uno de los medios de transporte.

"Yo podía ser tratado de forma ambulante, es decir ir y venir desde mi casa, pero no cuento con los recursos económicos para estar viajando, así que esto me obligó a quedarme a vivir en el hospital", agregó el huésped del centro asistencial.

Trabajo

Con paste en mano, detergente y una cubeta con agua, este hombre hace que el vehículo recién lavado parezca como nuevo. "Hay momentos que siento que las fuerzas se me acaban, pero mi corazón me dice que debo seguir adelante porque mi familia me necesita con vida y no muerto", aseguró.

La tarifa que cobra por lavar un automóvil o motocicleta es de 30 lempiras y en algunos casos lo que el cliente desee entregarle.

Clarissa, hija de Pablo, relató que el amor lo puede todo: "Mi papi se vino a buscar ayuda porque su dolor era muy fuerte, yo y mi pequeña somos sus únicas compañías y no lo vamos a dejar de la mano hasta que se recupere de un todo", explicó la joven madre.

Más noticias

ElHeraldo.hn »  Al Frente
1 de 4 en Al Frente   SIGUIENTE » 

opciones de texto  « AGRANDAR  ACHICAR » 



Desde tempranas horas, don Pablo se encarga de lavar motocicletas para obtener dinero y hacerse las quimioterapias. Y es que a pesar de tener problemas de salud, este hombre muestra que cuando se quiere se puede.
Desde tempranas horas, don Pablo se encarga de lavar motocicletas para obtener dinero y hacerse las quimioterapias. Y es que a pesar de tener problemas de salud, este hombre muestra que cuando se quiere se puede.

NOTICIAS RELACIONADAS

» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 

TODOS LOS TITULOS DE ESTA SECCION

» 
» 
» 
» 

   PUBLYNSA S.A. Todos los Derechos Reservados © 2012