Honduras
Se autodenominan los "ninjas" urbanos y sus "pintas" extremas sobre cualquier superficie lo reafirman.
Son 32 jovencitos en edades de entre los 9 y 20 años, que desde hace ocho meses intentan conformar un grupo profesional de break dance, un baile que combina aeróbicos, artes marciales, gimnasia y el popular funk, un género musical afroamericano, solo que ellos le han puesto su toque original y más peligroso.
No tienen aún un nombre que los identifique, y mucho menos las instalaciones adecuadas para practicarlo, pero se roban la atención del público con sus prácticas callejeras.
Cada uno de estos jovencitos capitalinos se apasionó por esta tendencia extrema, haciendo pintas básicas por su propia cuenta en las calles de sus barrios o colonias.
A inicios de este año, dos de ellos pidieron permiso en la Villa Olímpica para practicar y desde entonces no han dejado de sumarse más jovencitos.
Sus movimientos son como escenas sacadas de una película de ciencia ficción.
La trilogía de Matrix ha sido su escuela y justo así denominan a una de sus "pintas" más atrevidas.
Esta consiste en tomar impulso a una distancia de dos a tres metros de un árbol, luego caminar en él y dar una vuelta hacia atrás en el aire para caer de pie.
La técnica ellos simplemente le llaman caminar por las paredes, árboles o postes del tendido eléctrico.
Ahora mismo, hay varios de estos jóvenes que han logrado perfeccionar la "pinta" en cinco pasos sobre el árbol, alcanzando los tres metros de altura sobre el suelo.
Según Cristian Triguero, quien comenzó a dar sus "pininos" con pintas aéreas y de suelo hace seis años, hay que perder el miedo, tener buena condición física y ser amante de la adrenalina pura para atreverse a caminar sobre las superficies, pues un paso en falso puede provocar un accidente.
El secreto, a su criterio, está en agarrar impulso, poner el pie seguro, conseguir una buena base y no matar el "envión" y la "pinta" se consigue de una.
Este jovencito viaja todos los días desde la colonia Villeda Morales al complejo deportivo solo para practicar su pasión por este baile.
"Desde pequeño me gustó bailar break dance, vivía en la colonia El Pedregalito y miraba a unos brothers (hermanos) que bailaban y desde allí me nació el deseo de dedicarme toda mi vida a esto", comenta.
Todos estos jóvenes estudian y en sus ratos libres, generalmente por las tardes, es cuando se dedican a las prácticas de sus giros y movimientos que se convierten en técnicas de alto riesgo.
Cada una de sus "pintas" es un desafío cada vez más complicado, pero nada que estos intrépidos jovencitos no puedan superar.
Un principiante comienza haciendo flip (tirón) que consiste en hacer un puente humano. Después de eso se quita el miedo y el alumno ya puede "tirarse" a las mortales, que son vueltas en el aire sin poner las manos en el suelo.
El impulso para practicar "matrix" se hace con ayuda de otro compañero.
El grupo ya domina al menos 27 pintas diferentes entre flip, rollitos, puentes, matrix, mortal, árabe, chilena y la vuelta de estrella, entre otras.
Solo Óscar Martínez, el entrenador, mejor conocido en el grupo como "Mololo", tiene más de 20 "pintas" mortales diferentes.
Su objetivo al agruparse es crear un cuadro profesional, capaz de participar nacional e internacionalmente en esta rama. Hasta el momento, son pocos los que han participado en competencias nacionales en sitios como los bajos del Congreso Nacional, la Biblioteca Nacional y la Villa Olímpica. El mayor sueño del grupo es competir en los barrios neoyorquinos como Bronx y Brooklyn, por lo que cada día se esfuerzan por convertirse en los mejores de Honduras en este estilo de baile.