Honduras
La nueva estructura del salario mínimo que el gobierno de Honduras aprobó el domingo anterior y que está vigente a partir del pasado 1 de septiembre ha recibido el beneplácito de la mayor parte de la dirigencia del sector privado.
Aunque una gran cantidad de empresarios rechazaba mover el salario de subsistencia (5,500 lempiras mensuales para el área urbana y 4,055 lempiras para el sector rural), la situación más preocupante se fundamentaba en las pretensiones de la clase obrera que propugnaba por un ajuste de 15%, el que inicialmente era de 30%.
La última propuesta de la iniciativa privada era un incremento de 3.7%, la que fue rechazada por la dirigencia de las tres centrales obreras, lo que dio lugar al rompimiento del diálogo y de las negociaciones tripartitas que se mantuvieron por cinco meses.
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Respaldo
El incremento selectivo, el que fue aprobado por enésima vez por el gobierno después de casi 10 meses de haberse integrado la comisión negociadora tripartita (gobierno, empresarios y trabajadores) y no lograr un arreglo, no ha sido calificado como una victoria del sector privado.
No obstante, después de varios estudios técnicos y tomando en consideración la situación socioeconómica del país, el secretario de Trabajo, Felícito ávila, consideró que el porcentaje debía oscilar entre 3% y 7% para aquellos sectores productivos que estaban en capacidad de cumplir con el nuevo salario mínimo.
Adolfo Facussé, presidente de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), dijo ayer que el ajuste salarial estaba apegado a la realidad de Honduras, ya que solo se aplicará a ciertas unidades productivas y no de manera general. No descartó que hayan empresarios molestos con esta decisión, ya que los costos de producción incrementarán.
Uno de los representantes del gremio empresarial que manifestó su reclamo fue el industrial del sector panificador Jimmy Dacareth, quien dijo que el incremento entre 3% y 7% vendrá a impactar en las finanzas de muchas unidades productivas que comenzaban a salir de la severa crisis económica que los afectó el año pasado.
Agregó que el contenido del Acuerdo STSS-342-2010 obedece más a intereses políticos que a la situación financiera de las empresas, ya que una gran cantidad de éstas ni tan siquiera ha podido pagar el aumento decretado por el gobierno de Manuel Zelaya Rosales.
Dacareth sostuvo que el nuevo salario mínimo lo que puede provocar al final es un mayor número de empresas en la economía informal porque no podrán pagar 5,886 lempiras mensuales.
"El 3% y 7% de aumento aprobado por este gobierno se verá reflejado el próximo año", advirtió el industrial, quien ha sido uno de los dirigentes que había venido manifestando su férrea oposición a que se moviera el salario mínimo.
La decisión de la administración de Porfirio Lobo Sosa de fijar varias categorías salariales para proteger a los sectores económicos más vulnerables ha devuelto la confianza a la pequeña y mediana empresa, la que resultó más afectada con el incremento de 3,250 a 5,500 lempiras mensuales para el sector urbano aprobado por la gestión de Zelaya Rosales en el año 2009, dijo el presidente de la Andi.
Por su parte, el presidente de la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM), Daniel Facussé, aprobó el nuevo sistema retributivo que regirá la relación de los empresarios con los obreros y, sobre todo, el que regulará a los que están ocupados en la industria textil y electrónica.
Añadió que los 3,894.60 lempiras fijados como salario base para las empresas que operan en las zonas francas únicamente es una cantidad de referencia, ya que las empresas amparadas en los regímenes Zoli y ZIP pagan unos 8,000 lempiras mensuales como mínimo.
Los empresarios que tendrán que pagar el aumento, de manera retroactiva a partir del 1 de septiembre anterior, han comenzado a realizar cálculos de los impactos en la planilla salarial.
La retroactividad no ha provocado tantas críticas de la dirigencia del sector privado, ya que a criterio de Adolfo Facussé, los empresarios han demostrado solidaridad con el gobierno.
Beneficiados
El número de personas beneficiadas con la nueva estructura del salario mínimo puede rondar los 700,000 trabajadores. El sector privado registra 1,122,440 asalariados, de los que 684,484 están en la categoría de subsistencia, o sea devengando 4,055 o 5,500 lempiras mensuales.
El sector público reporta 16,940 empleados en ese rango salarial. El secretario de Trabajo explicó que por el momento no hay cifras exactas de la cantidad de personas beneficiadas con el nuevo salario mínimo porque en muchos casos las empresas en las que laboran mantendrán el sueldo actual (4,055 lempiras mensuales para el sector rural y 5,500 lempiras para el área rural).
Impacto económico
Uno de los pocos empresarios que ha elaborado cálculos sobre el nuevo salario mínimo es Jimmy Dacareth. El primer ejemplo es que aquellas empresas que ocupan hasta 100 trabajadores, de septiembre a diciembre deberán hacer una erogación adicional de 224,500 lempiras si tiene un año de antigüedad y 251,515 lempiras si tiene dos años de laborar.
El entrevistado dijo que en aquellos casos que el trabajador gane 5,886 lempiras, al final el patrono termina cancelando casi 8,000 lempiras mensuales por los aportes patronales.