Honduras
Don José Domingo Carías Figueroa, no ha sido formado como agente de Tránsito ni nunca imaginó serlo.
Sus compañeros de trabajo Luis Roberto Almendares y Reginaldo Bados Pineda al igual desconocen de la formación que reciben los policías que a diario se encargan de controlar el trafico vehicular en la ciudad de Comayagüela.
Pese a que los tres no cuentan con un carné que los acredite como miembros de la Dirección Nacional de Tránsito a diario se convierten en los principales aliados de los conductores que transitan por su comunidad.
Y es que los tres vecinos se visten cada mañana con un chaleco reflexivo y con silbato en mano se disponen a generar una fluida circulación vehicular en la zona, ya que de lo contrario se formaría un caos.
En su condición de civiles los tres y otros voluntarios más prestan un servicio a la comunidad, no menos importante al de los agentes del orden público, porque aparte de evitar accidentes viales velan por la vida de los peatones y estudiantes de escuelas y colegios.
Carías Figueroa y Bados Pineda son residentes de la colonia Flor 1, mientras que Almendares vive en un sector de la Tres de Mayo.
Su punto de trabajo es el tramo de calle que une la carretera de Olancho con los mercados capitalinos y otros puntos de Comayagüela, donde sin su valiosa participación se registrarían accidentes a diario.
Ellos no reciben un sueldo de ninguna institución, pero sobreviven de la buena voluntad de ciertos conductores que valoran la labor que realizan y les regalan uno, dos o tres lempiras.
“Nosotros no le pedimos nada a nadie, todo depende de la buena voluntad de los conductores que a veces nos tiran uno, dos o tres lempiras”, expresó Carías Figueroa.
Relevo
José Domingo y Luis Roberto son como los oficiales en el control del tránsito, pero en su tiempo de descanso son relevados por otras personas, pues de no ser así se mantendrían en el lugar durante todo el día antes de dejar abandonado su puesto de trabajo.
Cuando José Domingo regresa a su vivienda, don Reynaldo toma su lugar, pero también Luis Roberto tiene sustitutos.
Al final de la jornada todos se retiran con unos cuantos lempiras en sus bolsillos, recaudación que les sirve para el sustento diario de sus familias.
Agentes disciplinados
Ni un minuto más ni un minuto menos, en el cumplimiento de un deber que se han trazado.
Cada día, a las 5:30 de la mañana don José Domingo toma su puesto en la parte alta de la cuesta en la estrecha calle pavimentada que une a la colonias Tres de Mayo y la Flor número 1.
En la parte baja de la pendiente se ubica Luis Roberto y comienzan el trabajo que debe ser bien coordinado para que los automotores no colisionen.
Mientras Carías Figueroa cede el paso a los conductores, Almendares levanta su mano con autoridad para detener los automotores que circulan por la vía contraria.
Lo interesante es que los conductores obedecen como si se tratase de policías, porque saben que si continúan la marcha se exponen a sufrir accidentes y esperan el tiempo necesario.