Honduras
En los últimos días varios amigos se han acercado y, después del tradicional saludo, con una extraña actitud de sorpresa me han dicho cosas como esta: ¿Sabés que la Academia hizo un montón de reformas? Por ejemplo, la “ch” y “ll” desaparecen formalmente y de ahora en adelante el alfabeto tendrá solo 27 letras.
Debo confesar que me he sentido indefenso ante la vocación pedagógica de los amigos que tienen a bien hacerme semejantes revelaciones.
Sin embargo, en la mayoría de los casos me repongo y puedo contestar cosas como esta: Eso no es nuevo, hace más de 15 años que los diccionarios y enciclopedias, siguiendo los consejos de la Academia, contienen en los apartados de la “c” y la “l” las palabras que empiezan con “ch” y “ll”.
Quizá este repunte de la sorpresa se deba a la nueva versión de la “Ortografía de la lengua española”, el documento mediante el cual la Real Academia de la Lengua da a conocer este tipo de cambios, que será publicada en diciembre y busca, según Salvador Gutiérrez Ordóñez, quien dirigió la redacción del texto, explicar la ortografía de forma “razonada y exhaustiva pero siempre legible”, y agrega que no contiene ningún cambio que pueda calificarse de “revolucionario”.
La “Ortografía” tendrá carácter definitivo hasta que sea ratificada por los máximos responsables académicos el próximo 28 de noviembre durante la Feria del Libro de Guadalajara, México.
Así que no hay razón para temer grandes reformas ni para sorprenderse demasiado, aunque vale la pena analizar algunas de esas “nuevas” normas -las que han sido divulgadas por los medios de comunicación- para saber cuál es su objetivo y cómo podrían incorporarse en el uso que a diario hacemos del español.
Adiós a las letras “ch” y “ll”
La “ch” y la “ll” ya no son letras del alfabeto español. ¿Quiere decir que ahora en lugar de muchacho diremos “muao”, y “egar” en lugar de llegar? Claro que no, ya que la “ch” y la “ll” sobreviven como dígrafos.
Cuando se mencionan términos técnicos la cosa se complica, así que mejor aclaremos qué es un dígrafo: es un signo ortográfico compuesto de dos letras para representar un fonema o sonido; este es el caso de “ch” y “ll”, ya que cada una de ellas está compuesta por dos letras que representan un solo fonema. Por lo tanto, el alfabeto español está compuesto por 27 letras y dos dígrafos.
La “ch” y la “ll” fueron incorporadas como letras del alfabeto en 1803, pero en 1999 volvieron a ser simplemente dígrafos.
¿Por qué quitarles esta categoría casi 200 años después? Sencillo: la pretensión de la Academia es homogenizar el español con la mayoría de las lenguas del mundo, que tampoco tienen estas letras en sus alfabetos.
Simplemente solo…
Existe la convención, incluso entre muchos escritores, de tildar la palabra “solo” siempre que es adverbio y puede sustituirse por únicamente, como en el caso de “Sólo vamos al cine”, y de no tildarla siempre que tiene valor de adjetivo e indica soledad, como en el caso de “Estoy solo en casa”.
Sin embargo, esta convención desde 1959 no es avalada por la Academia de la Lengua, que manda tildarla solamente en aquellos casos donde su función adverbial puede confundirse con la del adjetivo o viceversa.
Por ejemplo: en la oración “Pedro estuvo sólo 20 minutos en casa” la tilde nos indica que Pedro estuvo únicamente 20 minutos en casa, y si quitamos la tilde debemos entender que Pedro estará solo -sin ninguna compañía- en su casa durante 20 minutos.
Ambas normas de uso generan confusión porque al tildar “solo”, que es una palabra grave o llana, estamos contradiciendo una de las reglas generales de acentuación: las palabras graves o llanas se tildan únicamente cuando terminan en una consonante que no sea “n” ni “s”.
La misma contradicción entre las reglas de acentuación queda en evidencia cuando tildamos pronombres como “ése” y “ésta” para diferenciarlos de determinantes demostrativos como “ese” y “esta”.
Para eliminar esas incoherencias de la ortografía del español y facilitar la comprensión y aplicación de las reglas, la Academia ha decidido simplificar el asunto y sugerir que “solo” y los pronombres demostrativos se usen siempre sin tilde.
Nadie tema que se produzcan confusiones por la falta de este signo, el contexto basta para entender a cabalidad el significado de estas palabras.
Más tildes desaparecen
En el caso de palabras como guion/guión, hui/huí, riais/riáis, Sion/Sión, truhan/truhán y fie/fié, que en algunas áreas hispánicas son pronunciadas como diptongos y en otras como hiatos, la Academia de la Lengua daba libertad de escribirlas con tilde o sin ella. La nueva “Ortografía” cambia la norma y manda que estas palabras nunca se tilden, independientemente de cómo se pronuncien.
Es evidente que esta disposición busca unificar la lengua escrita de todos los hispanohablantes. Un aporte importante a la unificación lingüística fue la publicación en 2005 del “Diccionario panhispánico de dudas”, donde ya están planteados los criterios a tomar en cuenta para realizar esta labor.
La pequeña “o”
¿Por qué era necesario tildar la conjunción “o” cuando se escribía entre dos números, como en la expresión 10 ó 5? Los académicos argumentan que antes, cuando toda la gente escribía de forma manuscrita, resultaba difícil diferenciar la conjunción “o” de la cifra cero (0), sobre todo si empleaba letra de molde.
Esta argumentación es poco convincente. Sin embargo, eso no importa ya porque la dificultad ha desaparecido gracias a los ordenadores, que impiden confusiones debido a que hacen la “o” más pequeña que el “0”. Por lo tanto, la Academia ha dispuesto que de ahora en adelante la “o” nunca lleve tilde.
Puede verse aquí cómo la tecnología puede generar cambios en la lengua, que está en constante evolución para adaptarse a las necesidades de los hablantes.
Un solo nombre
En nuestro alfabeto algunas letras recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la “b”; uve, ve baja o ve corta para la “v”; uve doble, ve doble o doble ve para la “w”; i griega o ye para la “y”; ceta, ceda, zeta o zeda para la “z”. En la nueva “Ortografía”, la Academia propone un solo nombre para cada letra: be para “b”; uve para “v”; doble uve para “w”; zeta para la “z”; ye para “y”. La desaparición del nombre i griega afecta también a la i latina, que pasa a llamarse simplemente “i”.
Sospecho que, a pesar de los consejos de la Academia, los hablantes hondureños seguiremos usando por mucho tiempo los nombres be alta y ve baja -incluso los tradicionales “be de burro” y “ve de vaca”- porque facilitan la identificación de estas letras, sobre todo a los menores en edad escolar.
El uso mayoritario de la i griega en español es consonántico (pararrayo, yegua), por eso no es extraño que la nueva “Ortografía” disponga llamarla ye y no i griega, que remite a su minoritario sonido vocálico.
Ex se une
Hasta ahora, la partícula “ex” debía escribirse separada de la base léxica cuando se trataba de un adjetivo, como en el caso de la frase “ex director”, y pegada cuando se trataba de un prefijo, como en el caso de “excéntrico”.
La nueva “Ortografía de la lengua” dispone que el adjetivo “ex” también se escriba unido cuando afecte a una solo palabra, así que ahora escribiremos “exdirector”, y separado solo cuando afecte a más de una palabra, como en “ex director general”.
Pareciera que esta norma busca hacer coincidir la escritura con la pronunciación de la lengua. Recuérdese que cuando empleamos la expresión “ex director”, por ejemplo, la pronunciamos como una sola palabra, tal y como la escribiremos ahora. En este sentido, el académico Salvador Gutiérrez Ordóñez ha dicho: “La ortografía del español no está tan alejada de la pronunciación gracias a cambios como estos”.
De acuerdo con los cambios que hemos comentado, podemos decir que la nueva “Ortografía de la lengua” busca eliminar las incoherencias y unificar la ortografía del español, modernizarla y explicarla de forma exhaustiva y sencilla. Esto hará más fácil para todos los hispanohablantes el aprendizaje y aplicación de las reglas ortográficas.
Reglas
ENSEÑANZA. Con las nuevas reglas ortográficas que manda la Academia de la Lengua Española, las escuelas deberán modificar sus enseñanzas.
CAMBIANTE. La RAE ha demostrado nuevamente su voluntad de adaptación a la evolución que se da en el mundo hispanohablante.
OFICIALIZACIÓN. Estas nuevas propuestas serán oficializadas a finales del presente mes cuando se lleve a cabo en Guadalajara la Feria Internacional del Libro.