Honduras
En su interior vive aún un niño.
A sus 67 años, don Richard Caruso no ha perdido la fascinación por los trenes eléctricos. Su pasión por estos antiguos medios de transporte lo ha convertido en el máximo coleccionista de vagones de tren en el país.
Don Richard era apenas un niño de ocho años cuando se le despertó el deseo de coleccionar vagones de tren. Recuerda que incluso fue capaz de sacrificar su merienda para comprar un tren para su colección.
En más de tres décadas ha logrado juntar centenares de pequeños vehículos transportadores de personas.
Asegura que tiene tantos que ha perdido la cuenta, y se niega a contarlos.
Lo que sí recuerda es cómo adquirió su primer locomotora. “Me tocó ahorrar 25 centavos para ajustarla y la adquirí en un tienda cerca de aquí”, explica.
Los pequeños trencitos son, para este ciudadano estadounidense nacido en un barrio de Manhattan, los tesoros más importantes que posee y, como todo coleccionista, siente especial cariño por tres vagoncitos que adquirió en los años de 1949, 1952 y 1955.
Expo navideña
Don Richard está casado con María del Carmen de Caruso, de nacionalidad hondureña, y recuerda que fue ella quien le enseñó a compartir su hobby con los menores con limitaciones físicas, sobre todo en la época navideña.
“Mi esposa me enseñó a compartir mi pasatiempo con estos menores; esta colección solo es abierta para los niños especiales una vez al año en la época de navidad, como una motivación para las personas para que apoyen a los menores”‚ afirmó el coleccionista.
La instituciones que vistan la casa de los esposos Caruso desde hace varios años son la Fundación Arca Esperanza, Olimpíadas especiales, Asociación de Familias Rompiendo Cadenas (Rocafam) y el programa de rehabilitación integral (Prepace).
El escenario de presentación para la locomotora a vapor del tren de pasajeros (Earl Bathurst) se ubica en la comodidad de su hogar, al final del bulevar Morazán, en la colonia Parcaltagua, donde comparte su colección en temporada de navidad.
Abre las puertas de su hogar, donde en un espacio especial tiene montada una exposición que semeja una pequeña ciudad llena de luz, rieles, vegetación y casas muy al estilo hondureño, y un sinnúmero de detalles que desafían la imaginación.
Cada año, la exposición es esperada por los niños con capacidades especiales que han aprendido a ver en la obra de arte de este gran coleccionista una motivación para sus sentidos. Junto a su esposa María del Carmen de Caruso comparte con los pequeños dulces y bocadillos propios de esta temporada navideña, lo que representa un gesto altruista.
“El señor del chu, chu, chu”, como lo llaman algunos de sus grandes amigos, señala que su pasión -o quizá obsesión- por los trenes lo llevó a dedicarse en cuerpo y alma a conseguirlos a como diera lugar.
En los últimos 30 años, su mayor tesoro ha crecido en gran manera. Don Richard es un ciudadano estadounidense nacido en un barrio de Manhattan que, aparte de los trenes, se enamoró de Honduras y se quedó a vivir en este país cinco estrellas.
No solo se trata del hecho de reunir piezas, el mantenimiento de los vagones es vital y Caruso dedica dos horas diarias de su tiempo en aceitarlos, repararlos y mantenerlos en óptimas condiciones.
Perfil
Nombre: Richard Caruso.
Ocupación: trabajó por varios años para MTA New York City Transit.
Estado civil: casado con María del Carmen de Caruso, con la que ha procreado 3 hijos: Robert, Vicent y Elizabeth Caruso.