Honduras
La fe, el fervor y la devoción se desbordaron nuevamente en el Santuario de Suyapa al celebrar el 264 aniversario de hallazgo de la Patrona de Honduras.
Ante la presencia de miles de peregrinos, incluyendo a las máximas autoridades encabezadas por el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, y la primera dama Rosa Elena de Lobo, los espacios de la casa de oración se volvieron insuficientes.
Personas de los diferentes estratos sociales llegaron a rendir tributo a la Morenita de Suyapa desde las primeras horas del día.
Sin embargo, la solemne ceremonia inició a las nueve de la mañana, donde su eminencia el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, en su homilía, exhortó al pueblo hondureño y a las autoridades gubernamentales a buscar la paz, la reconciliación y el perdón, que son los valores fundamentales de una sociedad.
En 1925 el Santo Papa Pío XII declaró a Nuestra Señora de Suyapa Patrona de la República de Honduras, y se escogió el 3 de febrero como el día de la celebración patronal. "El nombre de la virgen María de Suyapa tiene sabor de misericordia por parte de María, y de reconocimiento de sus favores por parte del pueblo hondureño", dijo el religioso al observar a los feligreses que con entusiasmo y devoción rindieron tributo a la Virgen de Suyapa.
Para las personas que profesan la fe católica, la madre del cielo, con su inmaculada concepción, vence al mal, vence al pecado y esa es la lección que nos enseña Santa María de Suyapa, una imagen diminuta, pequeñita, pero una madre llena de amor con el pueblo hondureño desde hace 264 años.
Mal menor que el bien
El cardenal Rodríguez Maradiaga reflexionó en que el mal puede parecer muy grande pero es menor en comparación del bien. "El mal parece que triunfase en nuestro país, pero no es cierto, porque es más la gente buena que aquellos que tentados por la serpiente quieren seguir el camino del mal, pero tenemos que vencer el mal, no devolviendo mal con mal, sino devolviendo bien por mal", expresó.
Según el purpurado, en Honduras no somos hijos de distintos dioses, sino que somos hijos del mismo Dios y Padre, por consiguiente debemos respetarnos cada uno de nosotros, respetando la imagen y semejanza de Dios que hay en cada uno de nosotros.
Ante la presencia de los representantes de los tres poderes del Estado, la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas y cuerpo diplomático, envió un mensaje que "tenemos que apoyar a nuestros jóvenes y darles oportunidades para que no tengan que irse emigrando, a pasar calamidades y a vivir en situación de esclavitud a otros países, y por eso debemos pedirle a Dios que tenga piedad de nosotros". La piedad significa amor filial, amor paternal y amor fraternal. Es por eso que al unísono, el grupo de presbíteros dijo "el Señor tenga piedad de Honduras, nos bendiga y que ilumine su rostro entre nosotros".
Otro de los llamados que hizo el máximo jerarca de la iglesia Católica es que cada día se debe ir consolidando en Honduras el respeto a la justicia, porque "sin justicia no puede haber paz y sin justicia no podemos avanzar por el camino del bien común". Al concluir la homilía recalcó que Dios ha bendecido la tierra y ha bendecido nuestra Honduras, pero la mayor bendición es cada hondureño, por lo que cada uno de nosotros tiene que convertirse en una bendición y que desde hoy sintamos que la Virgen María nos bautiza con otro nombre.
Bendición
"Hoy quiero que nos vayamos del Santuario llevando un nuevo nombre que nos dio la Virgen María y por eso señor presidente don Porfirio, la Virgen María le otorga el nombre de ‘Bendición’, doña Rosa, ‘Bendición’ y cada uno de ustedes ministros y amigos lleven este nuevo nombre: ‘Bendición’ para que sean bendición para todos y cada uno nos sintamos con esa misión de ser una bendición para Honduras".
"No queremos una Honduras mirando para atrás, queremos una Honduras de pie, lista para seguir adelante, para superar errores o pecados, para seguir adelante construyendo algo mejor", reiteró.
En la solemne ceremonia de celebración del 264 aniversario de la Virgen de Suyapa participaron, entre otros: el presidente Porfirio Lobo Sosa y su esposa Rosa Elena de Lobo, miembros del gabinete de gobierno, miembros de las Fuerzas Armadas, miembros de la Corporación Municipal del Distrito Central, Cuerpo Diplomático acreditado en Honduras y los más importante, miles de feligreses que llegaron de diferentes partes del país.