Honduras
La "zona cero", donde el pasado lunes se estrelló el avión Let 410 y dejó 14 muertos, tuvo menos actividad el día de ayer.
Solo hubo una visita y fue la de los investigadores aéreos, especialistas en aviones Let 410, que llegaron acompañados de un grupo de ejecutivos de la Central American Airways, propietaria de la aeronave que se estrelló en esta comunidad. Un ejecutivo que solo fue identificado como el "capitán" contó que su inspección serviría para recopilar información técnica.
Al "capitán", que no quiso ofrecer su nombre ni tampoco declaraciones oficiales, se le consultó "off the record" qué información estaban recabando y respondió a secas: "todo lo técnico, posición del avión, cómo quedó y los datos del vuelo".
Uno de los investigadores dijo que era guatemalteco, y su tono de voz así lo confirmaba, y que laboraba para Aeronáutica Civil de ese país.
"Venimos a investigar", dijo en tono cortante, para luego acotar que "en Centroamérica ocurren muy pocos accidentes y por eso queremos investigar", mientras tomaba fotografías del amasijo de hierro. El segundo investigador no ofreció palabra.
Aeronáutica confirma
El mayor de aviación y experto en accidentes de la Dirección de Aeronáutica Civil, Jorge Martínez Detari, confió que la empresa dueña de la aeronave trajo el pasado martes un grupo de investigadores aéreos y que se tenía planificado que ayer hicieran sus inspecciones.
Martínez Detari afirmó que "ellos traen investigadores aéreos y toman algunos datos para poder justificar o decir qué fue lo que ocasionó el accidente".
El experto acotó que debido a que la aeronave es de fabricación europea se requiere personal especializado.
Martínez Detari dijo que "normalmente en este caso, que el avión no es de fabricación americana, es un poco más difícil porque los técnicos que se consiguen en el área son gente que trabaja en el tipo de aeronaves que operan en el país".
Entonces, siguió, "es difícil la situación en este momento por el tipo de aeronave que no es del continente" y, por tanto, son necesarios investigadores conocedores de este tipo de aviones. El experto de Aeronáutica Civil dijo que cualquier ayuda que venga a aportar evidencias para esclarecer la investigación y las causas del accidente será bienvenida, sobre todo porque "no hay sobrevivientes y no contamos con lo que pudieran contar los pilotos".
Se le consultó al experto de Aeronáutica si en el país no hay expertos en este tipo de aviones y respondió que "hay técnicos que han sacado cursos de mantenimiento del avión en la casa matriz".
La llegada de los investigadores se registra un día después que las autoridades de Aeronáutica Civil y de la Fuerza Aérea extrajeran la grabadora de voz de la aeronave. Este instrumento, que grabó los últimos 30 minutos del vuelo 731 que procedía desde San Pedro Sula, será enviado al extranjero para ser decodificado por el fabricante del avión. Se espera que la transcripción de los diálogos ayude a identificar la causa del accidente.
Los investigadores aéreos, contratados por Central American Airways, tomaron fotografías del lugar, en especial las que evidenciaran la topografía del terreno y el clima.
Los investigadores también recogieron algunos documentos personales de las víctimas, que serían entregados a los familiares, según se dijo de manera extraoficial.
Polémica por motores
A medida han avanzado los días, expertos y testigos han apuntado la existencia de diversas situaciones que pudieron haber provocado el accidente.
Francisco Argeñal, del Servicio Meteorológico Nacional, y el capitán Fernando Ulloa, de la Dirección de Aeronáutica, apuntaron que el lunes por la mañana, momento del accidente, había "turbulencia fuerte" con vientos de "70 kilómetros por hora".
Un policía, identificado solo por el apellido Sánchez y que afirma haber auxiliado al piloto, contó que este le confió en su lecho de muerte que el motor se le había apagado.
EL HERALDO le consultó al director de Aeronáutica, Manuel Cáceres, sobre esa posibilidad y respondió, casi en tono molesto, que "hay que esperar los resultados de las investigaciones".
Los relatos de los vecinos del sector son opuestos, pero en su mayoría coinciden en que no se escucharon los motores del avión, como ocurre con otras naves que sobrevuelan la zona.
Isidro Rodríguez apuntó que solo escuchó el golpe, "pensé que era una piedra grande, porque no escuché el motor". Entre tanto Silvio Hernández, empleado del parque eólico que se construye en la región, dijo que vio el avión y que iban encendidos los motores, aunque pasó a una altura baja, cerca de los árboles. El amasijo de hierro sigue en la "zona cero".
Se había dicho que ayer las autoridades iniciarían el desmantelamiento de la chatarra para trasladarla a la base aérea Hernán Acosta Mejía, pero eso no ocurrió.